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  • La Corte Suprema le pone freno al patoterismo sindical de los Moyano y su impunidad.

    La Corte Suprema le pone freno al patoterismo sindical de los Moyano y su impunidad.

    En la Argentina sindical, el derecho a trabajar suele ser rehén de las mafias. Una vez más, la Corte Suprema de Justicia tuvo que poner un límite a la impunidad de un gremio que se cree por encima de la ley: el sindicato de Camioneros, liderado por la familia Moyano.

    El caso es claro. En mayo de 2021, un grupo de sindicalistas bloqueó durante varios días la empresa Química Oeste, paralizando su producción, impidiendo el ingreso de empleados, proveedores y clientes, y causando pérdidas millonarias a la compañía y al sector petrolero. La maniobra, disfrazada de reclamo laboral, no fue más que una extorsión violenta: impedir el trabajo hasta doblegar a la empresa.

    El modus operandi es conocido. Autos particulares, banderas del gremio, amenazas directas: “De acá no sale nadie, hoy no van a trabajar”. El mensaje es inequívoco: o aceptan nuestras condiciones o no se mueve un camión. Se trata del mismo patoterismo sindical que, bajo la excusa del derecho a huelga, viola la propiedad privada, ataca la producción y pisotea el derecho constitucional de miles de trabajadores que sí quieren cumplir con su empleo.

    Lo escandaloso no es solo el accionar del gremio, sino la complicidad judicial. A pesar de las pruebas, tribunales inferiores decidieron sobreseer a los acusados, minimizando la violencia y el perjuicio ocasionado. Una vez más, el sindicalismo argentino encontró jueces complacientes dispuestos a mirar hacia otro lado.

    Pero esta vez la historia tomó otro rumbo. La Corte Suprema, con los votos de Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, revocó el sobreseimiento y ordenó avanzar hacia el juicio oral. Un paso imprescindible para terminar con la idea de que los sindicatos son intocables y que el bloqueo mafioso puede presentarse como una protesta legítima.

    Porque conviene decirlo sin eufemismos: un piquete sindical no es una huelga, es una extorsión. Una huelga supone que los trabajadores decidan no prestar tareas; un bloqueo implica que un grupo minoritario impida que otros trabajen, destruyendo producción y sometiendo a empresas y clientes como rehenes de su poder de fuego.

    El sindicalismo argentino, en especial el de los Moyano, se ha convertido en una maquinaria de presión política y económica, muchas veces sostenida por pactos de impunidad con gobiernos y jueces. Se presenta como defensor de los trabajadores, pero en realidad utiliza a los empleados como escudos humanos en sus guerras de poder.

    La decisión de la Corte no solo es un alivio para la empresa afectada, sino también un mensaje claro: el derecho a trabajar, a producir y a comerciar no puede quedar a merced del patoterismo sindical. Si la Argentina quiere salir del pantano económico, debe terminar con estas mafias que bloquean empresas, condicionan gobiernos y destruyen empleos en nombre de supuestos derechos.

    Ya es hora de que el sindicalismo deje de ser un Estado paralelo con licencia para extorsionar. Y es hora también de que la Justicia, como lo hizo en este caso la Corte Suprema, ponga un freno definitivo a quienes confunden el derecho de huelga con la ley de la selva.

  • Hoy en Nuestros Vecinos: Luis Ripa; más allá del Derecho, un legado de vida

    Hoy en Nuestros Vecinos: Luis Ripa; más allá del Derecho, un legado de vida

    “Nuestros vecinos” rescata la historia, el trabajo y los valores de personas que dejaron huellas en la comunidad. Un homenaje a quienes, con esfuerzo silencioso y compromiso cotidiano, ayudaron a moldear la identidad de Esquel.

    Luis Ripa: más allá del Derecho, un legado de vida

    Luis Ripa es, ante todo, un abogado de los de antes. De esos que entienden el Derecho no solo como una profesión, sino como un servicio a la comunidad. En Esquel, su figura está asociada a la seriedad y a una manera de ejercer la abogacía que combina la tradición con un trato respetuoso hacia el colega y hacia las personas.

    Heredó el amor por la abogacía de su padre, uno de los primeros abogados de Esquel, en tiempos en que el Derecho recién comenzaba a desarrollarse en la ciudad. Eran años en que se contaban con los dedos de una mano quienes ejercían la profesión: Julián Ripa, Benito Fernández, Oses, Ricardo Ángel Pedro Gerosa y algunos pocos más, que marcaron los primeros pasos de la vida jurídica en la región.

    Tal es así que, cuando alguna vez le pregunté a sus hijos por qué Luis había querido ser abogado, medio en chiste pero también con algo de verdad, me respondieron: “porque no conocía otra cosa”.

    Con el tiempo, y gracias a su voluntad inquebrantable de seguir forjando la profesión, Luis Ripa se convirtió en uno de los abogados más antiguos en ejercicio de la ciudad. Y entonces ocurrió una de esas casualidades que siempre teje el destino: cuando se creó el Colegio Público de Abogados y hubo que matricularse nuevamente, su nombre quedó grabado como el número 1 del folio 1 del tomo 1. Más que un trámite administrativo, aquel primer lugar en los registros se transformó en un símbolo de su trayectoria y en un reconocimiento silencioso a toda una vida dedicada al Derecho.

    Pero su llegada a esa instancia no fue sencilla. Empezó estudiando en La Plata, rindiendo materias libres, y luego pasó a la Universidad de Buenos Aires, donde vivía en lo de su tío Mariani. En aquellos años todavía existía el servicio militar obligatorio y Luis, que había pedido prórroga para poder avanzar con la carrera, no alcanzó a recibirse antes de que le tocara incorporarse. Le faltaban todavía seis u ocho materias cuando debió partir a cumplir con el servicio, que finalmente hizo en el Distrito Militar Trelew.

    Allí comenzó otra historia, quizás la más importante de su vida. En un “asalto” —así se llamaban entonces a las fiestas en casas particulares— en el Tenis Club de Trelew, conoció a Margot, quien se convertiría en su compañera de toda la vida y su actual esposa. Estuvieron un año de novios y en ese tiempo proyectaron juntos un futuro en común. Pero había un detalle que no era menor. O mejor dicho, dos: Luis todavía no podía casarse porque no había terminado la carrera de abogacía, y los padres de Margot no le permitían venir a vivir a Esquel si no estaban casados, porque era menor de edad. Tradiciones de otra época que condicionaban los sueños de los jóvenes enamorados.

    Sin embargo, un poco más tarde la suerte jugó del lado de Luis. Su hermano “Toti” también debía cumplir con el servicio militar, y los reglamentos de la época establecían que no podían estar dos hermanos prestando servicio al mismo tiempo. Esa circunstancia le permitió obtener el alta antes de lo previsto. Sin perder tiempo, viajó enseguida a Buenos Aires y rindió las materias que le quedaban pendientes, encaminando así el cierre de su carrera y el cumplimiento del sueño de recibirse de abogado.

    Terminó de rendir a fines de septiembre de 1964 y regresó a Esquel para casarse con Margot, dando inicio a la vida que habían soñado durante su año de noviazgo. Con entusiasmo y determinación, se incorporó de inmediato al estudio de su padre, que originariamente funcionaba en la calle Sarmiento casi Rivadavia y en ese entonces ya estaba en la Avenida Fontana.

    A lo largo de todos estos años, por el estudio pasaron o practicaron numerosos abogados. Luis recuerda con detalle cómo se trabajaba en aquellos tiempos: todo debía pasarse a máquina con papel carbónico, por triplicado. Incluso a Margot le tocaba copiar poderes cuando había mucho trabajo acumulado. El ritmo era distinto, más lento, pero también más puntilloso: si en una hoja se repetía por error una palabra en una frase, la hoja se rompía y había que tipearla nuevamente desde cero. Hoy resulta casi imposible imaginarlo, cuando una computadora puede hacer en segundos lo que entonces requería paciencia, precisión y dedicación minuciosa.

    Luis dedicaba gran parte de su tiempo al ejercicio de la abogacía de manera liberal, pero su actividad profesional no se limitaba a su estudio. Fue profesor de “Instrucción Cívica” en la Politécnica y también ejerció como abogado del Banco del Chubut durante 35 años, cuando esos cargos se obtenían más por mérito y reputación que por otras cuestiones.

    La relación entre los colegas también era muy distinta a la de hoy. A pesar de ser a veces adversarios en los tribunales, existía una amistad y un respeto mutuo que marcaba la profesión de aquellos tiempos. Los abogados eran pocos, y por lo general se reunían semanalmente, en días preestablecidos, para compartir juegos de paddle, mantener la camaradería y fortalecer lazos dentro de la comunidad jurídica. También se desarrollaban las “Olimpíadas Judiciales”, donde llegaban profesionales de toda la provincia, combinando competencia, camaradería y diversión en un encuentro que fortalecía los vínculos entre colegas.

    Algo que siempre nos llamó la atención de Luis fue su disciplina rígida, casi militar (¿le habrá quedado de sus épocas del servicio militar?). Nada se dejaba al azar: sus horarios, la organización del estudio, la manera de preparar los expedientes… todo tenía su orden y su ritmo. Incluso en los momentos más cotidianos, se notaba esa precisión que a veces generaba sonrisas entre quienes lo rodeaban y en algunos colegas más jóvenes, pero que al mismo tiempo aseguraba que nada se escapara y que todo se resolviera con eficacia.

    Su plan diario predeterminado no nos deja mentir: a las 6 se levantaba, a las 8 tomaba un café casi religioso con sus amigos. En un primer momento lo compartía con Jovanovsky, Alfredo Mohuanna, Edgar Saulo, Carlos Azparren y ‘Monchi’ Anton; luego se sumaron el ‘Planta’ Williams, Ricardo Lochoki, Eduardo Samamé, ‘Puppe’ Wengier y ‘Pepe’ Venancio. Los cafés se tomaban primero en el Jabalí Rojo de la calle 25 de Mayo, luego en la confitería Exedra y, en los últimos tiempos, en María Castaña. A las 12 “se come” (así decía expresamente, y no lo cambiaba ni por un allanamiento al Presidente), de 13 o 13:30 la siesta, y de 15 a 20, vuelta al trabajo en el estudio. Un ritmo casi militar, casi ritual, que hacía que quienes lo rodeaban supieran exactamente cuándo esperar encontrarse con él y con su disciplina impecable.

    A fines de los años 80, Luis incorporó otra rutina a su vida: empezó a salir a correr todos los días, algo que, según él, “le alargó la vida”. Los fines de semana se animaba al ciclismo junto con Randall Rowlands, siempre buscando mantenerse activo. También practicó “papi fútbol”, pero un día decidió dejarlo: “si me quebraba, no podía trabajar en el estudio”, comentó entre risas. Así de obsesivo era con su trabajo.

    Pero Luis no fue sólo un abogado de escritorio. También desempeñó un destacado rol social, siendo presidente del Club San Martín durante casi 20 años. Durante ese tiempo, junto con un grupo formidable —compuesto entre otros por “Chula” Campos, “Puppe” Wengier, “Goyo” Alonso, “Pili” Diez, Pedro Diez y Herman Torres— hicieron de todo para lograr la construcción del estadio que hoy se encuentra en la esquina de Fontana y Alvear. Organizaron visitas de la tercera de River Plate, con jugadores como Claudio Paul Caniggia y Pedro Troglio; llevaron adelante bailes con bandas como “Manzanita de Cristal” y “Porrón” de cantante; trajeron artistas de la talla de Mercedes Sosa, Dyango, Sandro y León Gieco; y también recibieron personalidades como Carlitos Balá.

    Pero lo más destacado, sin dudas, fueron los festivales de boxeo que organizaron para recaudar fondos. En una ocasión trajeron a Santos Benigno Laciar, acompañado de un chileno de sparring que, según cuentan, parecía un “paquete” por lo flojo que estaba, y nada menos que a Carlos Monzón en noviembre de 1987. Aunque ya retirado, Monzón seguía en forma; esa noche peleó con un pupilo que lo acompañaba, convirtiendo el espectáculo en un evento inolvidable.

    Muchos, empero, coinciden en que lo más memorable de ese viaje no fue la pelea, sino cuando Monzón se acercó al quincho de Luis para disfrutar de un asado con la comisión directiva. Entre risas y anécdotas, el campeón le dijo sin rodeos: “Muchos libros, muchos libros, pero poco whisky”. Particularmente, hubiera dado cualquier cosa por ver la cara de Luis en ese momento, siempre tan formal y circunspecto. Sin embargo, cuentan que no se quedó atrás: “recogió el guante” y enseguida tomó medidas para que Monzón pudiera saborear la bebida sin falta, demostrando su humor y su capacidad para adaptarse incluso en situaciones inesperadas.

    Finalmente, después de años de esfuerzo y dedicación, el estadio se terminó y la comisión directiva se disolvió, dejando atrás un legado imborrable en la ciudad.

    Hasta que comenzó la pandemia, Luis siguió trabajando con la misma pasión en su estudio jurídico. Sin embargo, un día sufrió la fractura de la cadera y tuvo que ser operado en Trelew. Poco después recibió una noticia que cambiaría su ritmo de vida: su corazón estaba obstruido y debía cuidarse. Sus hijos, dos de ellos abogados, no lo dejaron retomar el ritmo implacable que siempre tuvo, y poco a poco se fue retirando de la actividad diaria. Además, “con la digitalización se encontró con otro mundo”, comentan sus hijos, una transformación que le ha tocado vivir a muchísimos profesionales de su generación.

    Hoy, Luis Ripa sigue siendo un referente vivo de su generación, un testimonio de cómo se puede construir una vida plena combinando pasión por el trabajo, amor por la comunidad y afecto por quienes nos rodean. Su trayectoria no se mide solo en los años dedicados al estudio de abogacía, ni en las causas que defendió, ni en los proyectos sociales que lideró; se mide también en la forma en que siempre trató a colegas, clientes y amigos.

    Su ejemplo nos recuerda que la grandeza verdadera no está solo en lo que logramos, sino en la huella que dejamos en los demás, en la pasión que ponemos en cada tarea, en la lealtad a nuestras convicciones y en la generosidad para compartir la vida con quienes tenemos cerca. Luis Ripa sigue enseñándonos que un legado no se construye solo con éxitos profesionales, sino con humanidad, disciplina y corazón.-

  • EEUU vuela en pedazos embarcación de narcotraficantes venezolanos

    EEUU vuela en pedazos embarcación de narcotraficantes venezolanos

    Estados Unidos atacó en el Caribe a un barco cargado con drogas, vinculado al Tren de Aragua, y Trump lo celebró como un golpe al narcotráfico. La acción eleva la tensión con Venezuela.

    El ataque militar estadounidense contra una lancha identificada como parte del Tren de Aragua marca un nuevo capítulo de confrontación entre Donald Trump y Nicolás Maduro. Más allá de la espectacularidad del video difundido por el expresidente norteamericano en Truth Social, lo que está en juego es mucho más que un operativo antidrogas: se trata de un pulso geopolítico con aroma a guerra fría en pleno Caribe.

    Trump anunció que, bajo sus órdenes, el Comando Sur ejecutó un “ataque cinético” contra narcoterroristas vinculados al Tren de Aragua, organización que definió como una red criminal bajo control directo del régimen venezolano. El resultado, según su propio relato: once muertos, ninguna baja estadounidense y una advertencia contundente a quienes pretendan introducir drogas en Estados Unidos.

    Maduro, como era previsible, respondió con amenazas de “lucha armada” y denuncias de una conspiración fabricada en Washington. El chavismo no tardó en señalar que todo se trata de una puesta en escena, llegando incluso a calificar el video de montaje con inteligencia artificial.

    Lo cierto es que el Tren de Aragua, nacido en la cárcel de Tocorón, se convirtió en la organización criminal más expansiva de Venezuela y ya opera en varios países de la región. Su evolución de banda carcelaria a cartel transnacional es inseparable del derrumbe institucional venezolano y del amparo que encuentra en sectores del poder político.

    La ofensiva de Trump puede leerse en dos planos: como un mensaje de mano dura contra el narcotráfico —útil para la política interna estadounidense— y como un desafío directo al chavismo, que interpreta el despliegue militar en el Caribe como el preludio de una intervención.

    En este tablero de tensiones, el riesgo es claro: cada acción y cada declaración sube la apuesta. Venezuela promete resistir “aunque le pongan 10.000 misiles en la cabeza” y Estados Unidos exhibe su músculo militar. El Caribe se transforma así en escenario de una peligrosa partida donde narcotráfico, política y propaganda se mezclan a partes iguales.

    La pregunta de fondo es si realmente se trata de un golpe decisivo contra el crimen organizado o de un capítulo más de la narrativa política de Trump. En cualquier caso, lo que parece inevitable es que los pueblos de la región seguirán siendo rehenes de esta confrontación entre la retórica de la “guerra contra las drogas” y la propaganda de resistencia del dictador chavista.

  • Trevelin y los carruajes: el falso debate animalista que frena emprendimiento turístico y una ONG fantasma

    Trevelin y los carruajes: el falso debate animalista que frena emprendimiento turístico y una ONG fantasma

    Una ONG fantasma y discursos contradictorios frenan un proyecto turístico sano en Trevelin con argumentos ideológicos sin sustento.

    En Trevelin, un proyecto turístico innovador quedó atrapado en un insólito entramado de discursos ideológicos, falsas denuncias y contradicciones oficiales. Una supuesta ONG sin registro legal ni personería jurídica, medios de comunicación poco rigurosos y hasta la propia fiscalía de Esquel han contribuido a instalar una polémica tan exagerada como carente de fundamentos reales.

    La ONG fantasma y su carta al Concejo

    Bajo el nombre “Argentina Sin TAS”, un grupo de desconocidos presentó una nota al Concejo Deliberante de Trevelin manifestando su rechazo a la utilización de caballos en carruajes turísticos. El planteo, disfrazado de preocupación ética, no provino de una entidad reconocida ni avalada, sino de una organización inexistente en términos jurídicos y científicos. Aun así, su discurso fue reproducido por algunos medios locales sin verificar la legitimidad de quienes lo emitían.

    Medios sin rigor y exageraciones ideológicas

    Los argumentos difundidos sostienen que todo uso de caballos constituye maltrato animal. Esta visión fanática, más cercana al dogma que a la razón, ignora que los caballos destinados a tracción no son animales salvajes, sino criados específicamente para esa función. De hecho, sin esa finalidad, esos animales nunca hubieran nacido. Pretender que el uso racional y cuidado de caballos sea un delito es un sinsentido que desvirtúa el verdadero debate sobre bienestar animal.

    El rol de la Fiscalía

    La Fiscalía de Esquel, tiene unsector dedicado al maltrato animal. Lo raro es que mientras en Trevelin se cuestiona el uso de caballos en actividades turísticas, desde la fiscalía se promueve la equinoterapia, es decir, el trabajo de caballos para rehabilitación humana. La pregunta sería: ¿un caballo que tira de un carruaje es víctima de explotación, pero uno que se utiliza en terapia es símbolo de cuidado? Esta lógica selectiva debería ser analizada.

    Desde ya que ambos usos deben estar plenamente autorizados mientras no haya un maltrato, pero resulta ridículo que a un uso se lo cuestione y al otro no.

    Un símbolo cultural y turístico

    Los carruajes tirados por caballos no son un invento moderno ni un capricho. Son parte de la historia de la humanidad, un patrimonio cultural que muchas ciudades del mundo integran a sus propuestas turísticas con éxito. Lejos de ser un símbolo de crueldad, los caballos adiestrados y cuidados pueden desempeñar esa función sin sufrimiento ni maltrato, siempre que existan controles adecuados.

    ¿Qué hubiera sido de Chubut sin los carruajes?

    Gracias al uso del caballo esta provincia pudo crecer, y sin embargo, ello no constituyó una explotación ni maltrato animal. Los galeses, los argentinos, y hasta los pueblos indígenas preexistentes se adaptaron a los caballos traidos a américa por los europeos.

    La irresponsabilidad de frenar un proyecto legítimo

    El verdadero problema no es el supuesto maltrato, sino la facilidad con que discursos ideológicos infundados logran influir en políticas públicas. Permitir que un grupo anónimo, sin legitimidad ni conocimientos técnicos, frene un emprendimiento turístico sano y atractivo para la región es un despropósito. Peor aún cuando la Fiscalía destina tiempo y recursos del Estado a temas superfluos, mientras existen delitos graves que siguen sin respuesta.

    Para reflexionar:

    Trevelin merece crecer con propuestas turísticas creativas y responsables. Los carruajes con caballos, bien regulados y bajo normas de bienestar animal, son una oportunidad y no una amenaza. Ceder a caprichos ideológicos de organizaciones fantasmas es condenar a la ciudad a perder desarrollo por culpa de discursos vacíos. La sensatez debería prevalecer sobre la ignorancia disfrazada de ética.

  • “Honor”, Hipocresía, Justicia, y Educación en la tierra de nadie, en la tierra de todos.

    “Honor”, Hipocresía, Justicia, y Educación en la tierra de nadie, en la tierra de todos.

    Buenas, buenas, buenas… ¡Volvemos una vez más como prometimos! Estamos lejos del millón de amigos de Roberto Carlos, pero con enemigos bien ganados, de esos cuyos aromas de sus medias poco higiénicas se huelen en las lenguas de otros tantos.

    Y a medida que corren los días en esta farsa que alguien llamó “civilización”, nos damos cuenta de lo “herrados” que estamos. Si, “herrados” con “h”, porque los errores son humanos y las herraduras parecieran que las llevamos puestas… o así nos lo quieren hacer creer.

    La hipocresía es la madre del camuflaje de los seres humanos que ocupan algún carguito para el cual nadie entiende cómo llegaron a estar en ese lugar… cual cuento del elefante subido arriba de un poste.

    Y esa señora hipocresía abraza cálida y tenazmente a cada rincón de las instituciones públicas. Y no estamos hablando de políticos, porque de última, cada cuatro años podemos renovarlos; hablamos de “clavos” incrustados sin pedir permiso. Algunos nuevitos, sin un solo raspón, otros herrumbrados por estar quietitos en el mismo lugar, y otros que ya llegan con el óxido de antemano y no por haberse desgastado trabajando.

    Hay, por ejemplo, una delegación administrativa en Esquel, repleta de ñoquis añosos. Ninguno tiene ni la más p… (pálida, no piensen mal) idea de cuáles son sus funciones y hasta se niegan a cumplir con la misión de la entidad que los alimenta generosamente, por pleno desconocimiento de para qué c… (carajos, si, carajos, piensen mal) sirve ese edificio que habitan.

    Quizás es hasta más digno darles un plan trabajar en vez de estar gastando luz, gas y aire de una oficina pública.

    Otro ejemplo son los zurdos enquistados. Usan los edificios públicos como si fuesen de su propiedad exclusiva y los imponen como búnkers comu-kirchneristas. Así el resto de los mortales nos tenemos que fumar charlas y presentaciones de libros de algunos vivos que manotearon varios millones del estado disfrazándose de víctimas y echando culpas a los pocos que quieren poner orden a la cosa.

    Y el “sector privado” -entre comillas- no se queda atrás… las comillas son porque se llenan la boca hablando como “emprendedores privados” desde alguna radio cachuza, y después mandan a sus parientes a mendigar un puestito en alguna fiscalía donde compartieron sábanas.

    “¿Pero no se entra por concurso?” Preguntó Torta Frita.

    Sí, por concurso de acomodo, Respondió Champagne.

    Naaaaaaaa… si usté sabe que se abren concursos…”, insistió Torta Frita.

    Qué inocente es usted, Torta Frita, se nota que usted está “herrado”, acaso no conoce el sistema de contratos, Respondió Champagne.

    “¿De contratos o de contactos?” Inquirió Torta Frita.

    Bueno, ambos. Primero el contacto y después el contrato. Si hubo cama de por medio es más fácil. Además garantizamos que se filtre información para la cachuza”, Afirmó Champagne.

    “¿Y la experiencia no cuenta?– Indagó Torta Frita.

    jajajaja… jajajaja… jajaja…, ¡No me haga reír Torta Frita! ¿Usted conoce la experiencia de los personajes que se presentan?” Insistió Champagne.

    Y qué pasa cuando se vencen los contratos?” Cuestionó Torta Frita.

    “Para cuando se venzan los contratos seguramente hubo algún concurso y lo gana el contratado “por su experiencia en el trabajo”… una forma elegante de meter ñoquis.” Aclaró Champagne.

    Bueno, al menos me imagino que les harán “exámenes médicos”… o alguna rinoscopía, no?”, Insistió Torta Frita

    Si hicieran rinoscopías al día siguiente quedarían varias vacantes, Torta Frita”, Respondió Champagne.

    -“¿Y entonces por qué no las hacen? Dijo Torta Frita.

    -“Hipocresía, Torta Frita, HI-PO-CRE-SÍA…” Sentenció Champagne.

    -“O quizás sea porque la gente exige una justicia DURA, Concluyó Torta Frita.

    Y así seguirán corriendo los días en esta farsa que alguien llamó “civilización”, donde no se encuentra más que un reflejo intacto -pero más elegante- de la era de las cavernas, de la edad media, y de todas las castas habidas y por haber, con títulos nobiliarios y dedocracia a mansalva.

    Que estén bien. Y no se olviden que si a Putin se le desvía una bomba atómica para estos pagos, asegúrenle primero el pasaporte y ciudadanía a varios japoneses, así, aunque sea sin nosotros, esta tierra va a ser civilizada algún día.

    Chau.

  • Periodismo bizarro: divulgan la noticia falsa de 14000 supuestas panaderías cerradas, sin chequear.

    Periodismo bizarro: divulgan la noticia falsa de 14000 supuestas panaderías cerradas, sin chequear.

    Las noticias sobre el cierre masivo de panaderías muestran cifras absurdas y contradictorias: de 1.100 a 14.000 en pocos meses. La mentira tiene patas cortas y un claro fin político.

    En Argentina, el pan no solo es un alimento básico: es un termómetro social. Y cuando aparecen titulares que hablan de “miles de panaderías cerradas” uno espera que el periodismo actúe con seriedad. Sin embargo, lo que vemos es todo lo contrario: datos falsos, cifras infladas y una cobertura bizarra que repite sin el menor análisis lo que conviene en época electoral.

    A principios de año, se aseguraba que habían cerrado 1.100 panaderías desde 2023. Apenas unos meses después, el mismo referente del sector declaró que cerraron 14.000 en 18 meses. ¿Cómo se puede pasar de una cifra a la otra sin que ningún medio se detenga a preguntar? La respuesta es simple: no se busca informar, se busca impactar al electorado con números diseñados para dramatizar la crisis.

    El pan como excusa electoral

    La manipulación no es inocente. El pan es lo último que un argentino deja de comprar, porque forma parte de la mesa cotidiana. Pretender que la gente “ya no come pan para poder comprar leche o carne” es un disparate presentado como verdad revelada. Nadie sustituye el pan por otro alimento: lo que existe es una estrategia discursiva para instalar un clima de catástrofe.

    El periodismo, en lugar de cuestionar, se convirtió en vocero de estas exageraciones. Los medios repiten como loros estadísticas imposibles, sin el más mínimo contraste ni sentido común. Es un espectáculo grotesco que degrada la función esencial del periodismo: informar con rigor y proteger al ciudadano de la manipulación política.

    Cifras que no cierran

    Si uno toma los datos al pie de la letra, la conclusión es ridícula. Pasar de 1.100 cierres a 14.000 en pocos meses implicaría el colapso total de la industria panadera. Pero la realidad contradice el relato: las panaderías siguen abiertas, el pan sigue en las mesas y la mayoría de los barrios conserva su despacho de confianza. La crisis es real, sí, pero no en los términos apocalípticos que se pretenden instalar y es una crisis que lleva años, no meses.

    La degradación del periodismo

    La cobertura mediática del tema confirma un problema profundo: la descomposición del periodismo argentino, que ya no cumple su rol de contrapeso al poder político y económico. En plena campaña electoral, los medios se limitan a reproducir cifras sin respaldo, a construir titulares de impacto rápido y a generar pánico en la población.

    Esa práctica no es periodismo, es propaganda disfrazada de información. Y lo más preocupante es que normaliza la mentira como herramienta de manipulación social.


    Lo que realmente sucede:
    Las panaderías atraviesan dificultades, como cualquier sector golpeado por la inflación que gestó el gobierno de los Fernández. Pero inventar cifras y convertirlas en noticia no refleja la realidad: refleja la decadencia de un periodismo que perdió credibilidad y se volvió funcional a los intereses electorales. Y cuando el periodismo falla, lo que se resiente no es solo la verdad, sino la confianza de la sociedad en su derecho a estar informada.

  • Juicio frustrado en Chubut: las víctimas decidieron callar y los imputados quedaron libres

    Juicio frustrado en Chubut: las víctimas decidieron callar y los imputados quedaron libres

    El primer juicio por jurados en Chubut que no llegó a comenzar expone un grave problema: sin víctimas ni testigos, la justicia queda atada de manos.

    La justicia de Chubut vivió un hecho inédito en Sarmiento: por primera vez, un juicio por jurados quedó desarticulado antes de iniciar. El motivo no fue una estrategia legal de última hora ni un fallo procesal, sino la negativa de las propias víctimas de un robo a participar en las audiencias. Su decisión de no declarar ni atender más a los investigadores dejó sin sustento a la fiscalía, que terminó retirando la acusación y dejando libres a los imputados.

    El caso expone una fragilidad preocupante: el sistema judicial depende de la voluntad de las víctimas para sostener procesos donde ya se habían invertido tiempo, recursos y expectativas ciudadanas. La Oficina Judicial había dispuesto logística, hospedaje y alimentación para 12 jurados y 4 suplentes, seleccionados entre casi 60 vecinos de distintas localidades. Todo ese esfuerzo quedó en la nada cuando el juicio se desmoronó por la ausencia de quienes habían denunciado el delito.

    Los acusados, José Nehiual y Vanina Villagrán, enfrentaban cargos por un robo agravado con arma ocurrido en noviembre de 2023 en la despensa “Agustina”. Durante el hecho, un matrimonio fue sorprendido por dos delincuentes armados y violentos; uno de ellos disparó antes de obligar al dueño a entregar el dinero de la caja. La dueña logró escapar corriendo. Pese a la gravedad del caso, el proceso judicial terminó en sobreseimiento inmediato porque las pruebas anticipadas no podían ser reproducidas sin la presencia de las víctimas para ser interrogadas.

    El juez Gustavo Castro coincidió con la defensa en que admitir esas pruebas vulneraría el derecho de los imputados, y por eso no permitió su incorporación. La fiscal, sin testigos ni evidencias firmes, retiró la acusación.

    Este episodio revela un problema mayor: el delicado equilibrio entre los derechos de las víctimas, la responsabilidad de la fiscalía y la confianza social en la justicia. El entusiasmo ciudadano que mostró el jurado popular, dispuesto a participar y viajar cientos de kilómetros, contrastó con el silencio de quienes debían sostener la acusación.

    La consecuencia es doblemente negativa: por un lado, un hecho violento queda impune; por otro, se erosiona la credibilidad de un sistema de jurados que recién comienza a funcionar en Chubut. El derecho a defensa de los imputados fue protegido, pero la comunidad quedó con la sensación de que la justicia se desmorona cuando las víctimas bajan los brazos.

    La pregunta incómoda es inevitable: ¿qué mensaje deja este caso para futuros juicios por jurados? ¿Bastará con la voluntad de las víctimas para que funcione un sistema que promete mayor transparencia y participación ciudadana?

  • ¿Celulosa Argentina busca la quiebra? ¿Mala administración o crisis real? Te brindamos nuestro análisis.

    ¿Celulosa Argentina busca la quiebra? ¿Mala administración o crisis real? Te brindamos nuestro análisis.

    La caída de Celulosa Argentina revela más una mala gestión que una crisis inevitable: reducción de consumo y maniobras de conveniencia marcan la trama.

    La presentación en concurso preventivo de Celulosa Argentina, una de las principales productoras de papel del país, abre un debate necesario sobre las verdaderas causas de su crisis. Mientras el Directorio apunta al contexto económico y a la caída del consumo, lo cierto es que detrás de la narrativa empresarial se esconden indicios de mala administración y, posiblemente, de una estrategia calculada para rediseñar sus pasivos.

    El papel de la gestión: fracaso en adaptarse al mercado

    El desplome de las ventas y la reducción del consumo de papel no pueden ser considerados un fenómeno sorpresivo. La sociedad actual avanza hacia la digitalización, con un descenso sostenido en la demanda de papel físico, lo que debería haber llevado a la compañía a rediseñar su modelo de negocios. Sin embargo, lejos de adaptarse a un mercado cada vez más competitivo, Celulosa Argentina prefirió culpar al gobierno y a la coyuntura económica.

    Este comportamiento revela una gestión empresarial incapaz de anticipar cambios estructurales. La supuesta imposibilidad de sostener rentabilidad en un mercado en retracción luce, al menos, exagerada. Resulta difícil de creer que una empresa de esa magnitud, con plantas en distintos puntos del país y décadas de experiencia, no pueda sostener números positivos aún con un consumo en baja.

    La paradoja de la quiebra: ¿estrategia encubierta?

    El concurso preventivo se presenta como la única salida para garantizar la “continuidad operativa”. Sin embargo, a primera vista parece más una maniobra para simular una crisis terminal y renegociar deudas en condiciones más favorables. Este tipo de jugadas no son nuevas en el ámbito corporativo: empresas que declaran pérdidas para luego rediseñar su pasivo financiero, ganar tiempo y presionar a acreedores.

    La acumulación de inventarios, la dependencia de financiamiento caro y la suspensión de plantas completan un cuadro que parece más diseñado que inevitable. Incluso con las deudas millonarias en dólares que se mencionan, la duda persiste: ¿es real la imposibilidad de sostener la operación o estamos frente a un movimiento calculado dentro de un procedimiento clásico de reestructuración?

    Una lectura positiva: menos papel, más futuro

    En este contexto, hay un aspecto que merece destacarse como positivo: la reducción del consumo de papel en la sociedad. Este fenómeno no solo responde a la digitalización, sino también a una conciencia ambiental creciente que desalienta el uso indiscriminado de recursos naturales. Que una empresa de la magnitud de Celulosa Argentina se vea obligada a replantearse su negocio es, en parte, consecuencia de un cambio cultural que beneficia al medioambiente.

    ¿Crisis fabricada o modelo agotado?

    La situación de Celulosa Argentina no puede analizarse únicamente como la historia de una compañía víctima del contexto. Es también la de una administración que no supo adaptarse, que exagera la magnitud de sus pérdidas y que, posiblemente, busca refugiarse en un concurso preventivo como herramienta de negociación. La quiebra, más que un final, parece un capítulo más en una estrategia que ya hemos visto repetirse en otras firmas de peso en la Argentina.

  • Selfie mortal: Cayó al vacío y murió frente a su hijo

    Selfie mortal: Cayó al vacío y murió frente a su hijo

    La obsesión por la adrenalina y las selfies extremas se cobra otra víctima: Elizaveta Gushchina murió al caer de una torre de 90 metros frente a su hijo.

    El trágico accidente ocurrido en Pavlovsk, cerca de San Petersburgo, encierra más que una historia personal. Elizaveta Gushchina, reconocida por su experiencia en deportes de alto riesgo, celebraba su cumpleaños número 45 con un salto de cuerda exitoso. Sin embargo, minutos después, al subir nuevamente a la plataforma para tomarse una fotografía sin medidas de seguridad, resbaló y cayó al vacío frente a la mirada impotente de su hijo Nikita.

    El caso conmueve no solo por la crudeza de la escena, sino porque desnuda una problemática de la cultura actual: la necesidad de inmortalizar cada instante, incluso al costo de desafiar la vida misma. La selfie, convertida en símbolo de validación social, parece empujar cada vez más a los límites de la imprudencia.

    El escenario de la tragedia —una torre de una antigua caldera adaptada como atracción extrema— se promociona como un lugar para experimentar la caída libre y la adrenalina. Sin embargo, tras lo sucedido, las autoridades rusas investigan si la empresa organizadora cumplió con las normas de seguridad. Este punto resulta clave: la delgada línea entre la búsqueda de emociones fuertes y la responsabilidad empresarial no puede quedar librada al azar ni al marketing de la “experiencia única”.

    La muerte de Gushchina no es un hecho aislado. Apenas días antes, otra joven, la influencer Tijana Radonjic, perdió la vida en Montenegro al caer de un paracaídas acuático durante un ataque de pánico. Ambos casos evidencian una tendencia alarmante: los deportes extremos se vuelven espectáculo digital, donde la adrenalina compite con la exposición en redes sociales.

    El problema no radica en la pasión por los deportes de riesgo, sino en la naturalización de la imprudencia y en la falta de límites que imponen tanto las empresas como los propios protagonistas. La cultura del “todo por la foto” convierte la vida en moneda de cambio por likes, dejando a las familias enlutadas y a la sociedad ante un espejo incómodo: ¿cuánto vale una imagen?

    Hoy, la tragedia de Gushchina nos obliga a reflexionar. No se trata solo de un accidente aislado, sino de un síntoma de nuestra época: la peligrosa fusión entre narcisismo digital, búsqueda de adrenalina y ausencia de responsabilidad. Y mientras no se ponga freno a esta espiral, las selfies mortales seguirán sumando nombres a la lista de víctimas del espectáculo extremo.

  • Indio Solari, Cristina Kirchner y el show del populismo decadente

    Indio Solari, Cristina Kirchner y el show del populismo decadente

    La foto de Cristina Kirchner con el Indio Solari expone los privilegios de la ex presidenta presa en su casa y la manipulación política del kirchnerismo.

    El kirchnerismo volvió a recurrir a su manual de siempre: victimización, manipulación y populismo. En la víspera del tercer aniversario del supuesto atentado contra Cristina Fernández de Kirchner, Máximo Kirchner difundió en redes sociales una imagen de su madre recibiendo en su domicilio —donde cumple condena por corrupción— al cantante Carlos “Indio” Solari. Con ese gesto, el líder de La Cámpora buscó capitalizar la figura de un artista de culto para movilizar a las masas y pedir el voto como si la ex mandataria “estuviera en la lista” en las elecciones bonaerenses del 7 de septiembre.

    El episodio revela, por un lado, los privilegios de los que goza Cristina Kirchner. Mientras cualquier ciudadano común cumple condena en una celda, ella lo hace en la comodidad de su departamento de Constitución, donde recibe libremente visitas de artistas y políticos. Por otro lado, expone la degradación cultural de un ícono del rock argentino como el Indio Solari, que se deja utilizar como símbolo de apoyo a una dirigente condenada por corrupción.

    La estrategia de La Cámpora es clara: reforzar la narrativa de la persecución y el martirio de CFK. El supuesto atentado, lleno de zonas grises y con serias dudas sobre si existió realmente intención de asesinarla o si se trató de una puesta en escena, es la base de ese relato. A partir de allí, se construye una imagen de líder perseguida por jueces, medios y opositores, mientras se busca el respaldo emocional de un electorado cansado y manipulado.

    El llamado a votar “como si ella estuviera en la lista” no es más que la confirmación de un proyecto político sin renovación, que depende eternamente de la figura de Cristina Kirchner para intentar sobrevivir. Un modelo atado al pasado, al populismo y a la corrupción, incapaz de ofrecer soluciones reales a los problemas de la Argentina.

    La foto con el Indio Solari es mucho más que una postal de ocasión: es el reflejo de una decadencia. La decadencia de un movimiento político que necesita victimizar a su líder para justificar su supervivencia. La decadencia de un artista que, en lugar de desafiar al poder, termina rindiéndose ante él. Y la decadencia de un país que, mientras enfrenta crisis económicas y sociales profundas, sigue atrapado en los juegos mediáticos de un kirchnerismo que solo sabe mirar hacia atrás.

  • Buscan fondos para el traslado de un argentino tras accidente haciendo apnea en Bahamas

    Buscan fondos para el traslado de un argentino tras accidente haciendo apnea en Bahamas

    El grave accidente del argentino Juan Cruz Zanaboni en Bahamas expone la fragilidad de los sistemas de asistencia en emergencias fuera del país y los costos impagables de esos sistemas.

    Juan Cruz Zanaboni, oriundo de Temperley y formado profesionalmente en Puerto Madryn, permanece internado en estado crítico tras sufrir complicaciones durante una práctica de apnea en profundidad en las Islas Bahamas. El joven, reconocido en la comunidad del buceo, se encuentra con asistencia mecánica y sus allegados impulsan una colecta solidaria para financiar su traslado a un centro de mayor complejidad.

    La apnea, disciplina de altísimo riesgo que exige descender sin equipos de oxígeno, ha cobrado en este caso un costo muy alto. Más allá del accidente en sí mismo, lo que queda al descubierto es la vulnerabilidad de quienes se desempeñan en estas actividades cuando la infraestructura sanitaria no está a la altura de la urgencia.

    Familiares y amigos buscan recursos para trasladarlo, ya sea a Buenos Aires en un avión sanitario o a Miami, donde podría acceder a un equipo ECMO que reemplaza temporalmente las funciones del corazón y los pulmones. Sin embargo, los seguros médicos no han brindado las respuestas esperadas y la colecta se vuelve indispensable para garantizar su supervivencia.

    Este caso trasciende lo individual. Pone en debate la desigualdad en el acceso a la atención de alta complejidad y la dependencia de gestos solidarios para suplir carencias estructurales. En pleno siglo XXI, la vida de un paciente crítico no debería quedar librada a la buena voluntad de la gente, sino asegurada por un sistema que respalde, prevenga y actúe con rapidez. Los costos de estos traslados y en endeudamiento en dólares que ello genera, pone a los sobrevivientes a una vida destinada exclusivamente a pagar esa deuda; una paradoja escalofriante.

  • El caso Silva: cuando la liviandad del Ministerio Público Fiscal hiere más que la mentira

    El caso Silva: cuando la liviandad del Ministerio Público Fiscal hiere más que la mentira

    Enrique Silva, un reconocido productor de fruta fina de El Hoyo, fue sobreseído luego de ser acusado por una joven de abuso sexual y de haberla drogado. La fiscalía decidió levantar la acusación al no encontrar pruebas que respaldaran la denuncia, que se comprobó era infundada.

    Más allá de las circunstancias particulares del caso,  este reciente sobreseimiento obliga a detenerse a pensar sobre dos cuestiones centrales: el rol del Ministerio Público Fiscal y la forma en que la opinión pública fue moldeada a partir de una acusación que, finalmente, carecía de sustento.

    En 2024, Silva fue denunciado por drogar y abusar a una joven. La imputación, tan grave como resonante, tuvo repercusión inmediata. Los titulares, los comentarios en redes sociales y las charlas de café lo colocaron de inmediato en el banquillo de los acusados. Sin embargo, tras un año de investigación, la Justicia concluyó que no existían pruebas y la jueza Silvana Vélez dictó su sobreseimiento.

    El dato más alarmante no es solo que un inocente haya cargado con semejante peso durante doce meses, sino que el propio Ministerio Público Fiscal haya contribuido a que la sospecha se instalara con fuerza. La exposición prematura, la falta de prudencia y la incapacidad para resguardar la presunción de inocencia convirtieron el proceso en una condena social anticipada. Y no debe pasar desapercibido que este accionar incluso podría constituir una conducta ilícita penal, ya que el Código Procesal Penal exige —sí, exige— el deber de reserva de las actuaciones durante el período de investigación preliminar. Hablamos de posibles delitos como violación de secretos o abuso de autoridad, que se configuran precisamente cuando se vulneran las reglas de confidencialidad que el Código Procesal Penal establece para proteger la transparencia, los derechos de las personas y la justicia del proceso.

    Y no se trata de un hecho aislado. En Esquel, la comunidad todavía recuerda la causa Aoniken, en la cual la procuradora fiscal Dra. Bagnato actuó con la misma liviandad respecto de imputados que finalmente fueron sobreseídos. Pero en ese caso fue aún más lejos: de manera impropia y sin el más mínimo recato, vinculó públicamente los hechos investigados con la desvinculación laboral de una persona de la Cooperativa “16 de Octubre Ltda.”, generando un daño injustificado tanto a la institución como a sus autoridades. Todo ello, a pesar de que ni la Cooperativa ni sus autoridades nunca tuvieron relación con la investigación ni fueron parte del proceso judicial. Lo más grave es que sus declaraciones públicas dejaron traslucir motivaciones personales y un sesgo ideológico que no deberían tener lugar en el ejercicio de la función. Su anterior paso por el sindicalismo pareció reflejarse en su discurso, dando la impresión de que hablaba más desde una lógica de militancia que desde la prudencia y objetividad que se espera de una representante del Ministerio Público. Algo realmente inaceptable.

    Este tipo de excesos sólo pueden explicarse porque los controles sencillamente no existen: muchos fiscales se creen por encima de la ley, amparados en la certeza de que nada les ocurrirá gracias a la protección de sus superiores y a vínculos internos que, más que en criterios de responsabilidad institucional, suelen basarse en relaciones de amiguismo. Y esa falta de contrapesos es parte del mismo problema.

    Cabe aclarar que no se cuestiona la facultad del Ministerio Público Fiscal de investigar y desplegar todas las actuaciones necesarias para determinar si existen elementos que justifiquen llevar un caso a juicio. Eso es parte de su misión y nadie lo discute. Es más: lo aplaudimos. Lo que sí se reclama es que ese accionar se realice dentro del marco que fijan las leyes, los códigos procesales y la Ley de Ética Pública, y que se haga siempre con un respeto irrestricto hacia las personas involucradas. Porque mientras no exista una condena firme, la inocencia no es una concesión del sistema: es un derecho que debe ser protegido.

    Hoy, con el fallo de sobreseimiento en la mano, corresponde preguntarse: ¿qué responsabilidad tienen los fiscales que llevan adelante investigaciones sin pruebas consistentes? ¿Y qué lugar ocupan los medios que, con su manera de narrar, colaboran en arruinar reputaciones?

    El caso Silva, como antes lo fue Aoniken, debería ser un punto de inflexión. Porque cuando el Estado, a través de la Fiscalía, y la prensa, en su rol de formadora de opinión, se permiten semejante liviandad, no solo se daña a individuos inocentes o a instituciones ajenas a un proceso. Se erosiona la confianza en las instituciones, se debilita la credibilidad de la Justicia y se instala un peligroso precedente: que cualquiera puede ser culpable con solo ser acusado.

    En tiempos en que la información circula a velocidad vertiginosa, el respeto por la presunción de inocencia y la responsabilidad en el manejo de casos sensibles no son un lujo: son una obligación ética. El caso Silva y la experiencia de Aoniken nos recuerdan, con crudeza, que detrás de cada expediente hay vidas, familias e instituciones que, si se las mancha sin pruebas, nunca vuelven a ser las mismas.-

  • 10 AÑOS SIN JUSTICIA: El espionaje ilegal de la SIDE a vecinos de Chubut durante el gobierno de CFK

    10 AÑOS SIN JUSTICIA: El espionaje ilegal de la SIDE a vecinos de Chubut durante el gobierno de CFK

    A una década de que salieran a la luz las fichas de espionaje ilegal contra vecinos de la Comarca Andina, la causa judicial aún no tiene fecha de juicio. El caso expuso cómo, durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, los servicios de inteligencia fueron utilizados para perseguir a ciudadanos que se oponían a la megaminería, en una clara muestra del doble discurso de la entonces presidenta, hoy condenada por corrupción.

    El 28 de agosto de 2015, durante una audiencia judicial, se conocieron 26 fichas con fotografías, datos personales, laborales y hasta ideológicos de vecinos de Esquel, Trevelin, Corcovado y otras localidades. Entre los espiados había docentes, médicos, periodistas y referentes sociales. Aquella revelación desató un escándalo al quedar en evidencia el uso de prácticas prohibidas por la Ley de Inteligencia, pero comunes en los gobiernos kirchneristas.

    “Hoy se cumplen 10 años desde que aparecieron esas fichas que contenían información sobre la vida privada y pública de los vecinos. Fue un hecho gravísimo porque demostró cómo operaban los servicios para amedrentar y controlar a quienes pensaban distinto”, explicó el abogado Gustavo Macayo, querellante en la causa.

    Su colega Osvaldo González Salinas coincidió: “Está prohibido por las leyes de inteligencia espiar a integrantes de movimientos sociales, aunque todos sabemos que se hacía. En este caso hubo pruebas materiales contundentes, como las fichas, que lo demostraron”.

    Una causa que avanza a paso lento

    Tras varias idas y vueltas judiciales, el expediente fue elevado a juicio oral. Están procesados agentes de inteligencia y jefes policiales que habrían coordinado el seguimiento ilegal. Sin embargo, pese a que la Justicia Federal reconoció las pruebas como sólidas, aún no se fijó fecha para el debate oral en Esquel.

    Para los querellantes, este caso representa uno de los expedientes más avanzados en el país en materia de espionaje ilegal, aunque la demora en el juicio mantiene la sensación de impunidad. “Sabemos que el juicio se va a realizar en Esquel, pero la instancia está trabada. Aun así, esta causa es la que más avanzó de todas las que investigan espionaje en Argentina”, remarcó González Salinas.

    El doble discurso del kirchnerismo

    Mientras Cristina Kirchner se mostraba en público como defensora de los derechos humanos, sus gobiernos desplegaban aparatos de inteligencia ilegales contra ciudadanos comunes. La persecución a los vecinos de la Comarca Andina es apenas un ejemplo más de cómo el kirchnerismo utilizó los servicios de inteligencia para espiar, intimidar y silenciar a quienes se oponían a sus intereses políticos y económicos.

    Diez años después, el caso sigue sin condenas firmes y sin justicia para los espiados, consolidando la idea de que durante el kirchnerismo se naturalizó el espionaje ilegal como herramienta de control social y político.

  • Río Negro: un condenado por abuso sexual rompió su tobillera electrónica y se fugó durante una audiencia virtual

    Río Negro: un condenado por abuso sexual rompió su tobillera electrónica y se fugó durante una audiencia virtual

    Un insólito y preocupante episodio volvió a exponer las falencias del sistema judicial argentino. En Villa Regina, Río Negro, un hombre condenado por abuso sexual con acceso carnal se fugó en plena audiencia virtual tras romper su tobillera electrónica, dispositivo que supuestamente debía garantizar su arresto domiciliario y evitar la fuga.

    El prófugo es Facundo Ángel Plos, condenado a seis años de prisión en diciembre de 2024. Durante la audiencia realizada este jueves, los jueces confirmaron la prisión preventiva solicitada por la fiscalía. Apenas se comunicó la resolución, Plos apagó la cámara, se desconectó de la reunión virtual y, minutos después, arrancó la tobillera para escapar de su domicilio.

    El absurdo judicial: desconectarse para fugarse

    La secuencia expone la fragilidad de los mecanismos que la Justicia presenta como “controles estrictos”. En la grabación de la audiencia se observa cómo, tras la decisión del tribunal, uno de los jueces pregunta si aún se veía al imputado. La respuesta de su colega fue que ya estaba notificado y que la sesión había concluido. Nadie imaginó que, en ese mismo instante, el condenado se preparaba para huir.

    Tres minutos después, llegó la notificación oficial de la Unidad de Arresto Domiciliario por Monitoreo Electrónico alertando que el dispositivo había sido violentado. El acusado ya estaba prófugo.

    Medidas inútiles

    Plos no solo tenía una condena por abuso sexual: también cuenta con otra sentencia por homicidio culposo. A pesar de los antecedentes y del reconocido “peligro procesal de fuga”, la Justicia había optado por medidas cautelares blandas: prohibición de abandonar Villa Regina, de acercarse a la víctima y de salir del país, además del uso de una tobillera electrónica.

    El dispositivo, sin embargo, resultó un simple accesorio que no evitó lo inevitable: la fuga de un condenado peligroso que debía ser trasladado a una unidad carcelaria.

    Una muestra de debilidad institucional

    El caso vuelve a abrir el debate sobre la eficacia de las tobilleras electrónicas como herramienta de control judicial. Lo que debería ser una medida de seguridad terminó siendo una formalidad fácilmente vulnerada, que permitió a un condenado por un delito grave escapar ante los ojos de la Justicia.

    Ahora, la fiscalía de Villa Regina dispuso un operativo urgente de búsqueda, con despliegue policial en la ciudad y alrededores. Mientras tanto, la víctima y su familia vuelven a quedar expuestas al riesgo que las medidas “garantistas” no supieron prevenir.

    La fuga de Plos no solo representa un fracaso en la custodia de un condenado, sino también un golpe a la credibilidad de un sistema judicial que insiste en mecanismos que, en la práctica, resultan ineficaces y peligrosamente ingenuos.

  • Escándalo en el ISFD 809: El hermano de Santiago Maldonado usará a esa institución para presentar su libro.

    Escándalo en el ISFD 809: El hermano de Santiago Maldonado usará a esa institución para presentar su libro.

    El Instituto de Formación Docente N°809 de Esquel vuelve a dar que hablar. Durante años fue un bastión de adoctrinamiento kirchnerista y con dudosa calidad formativa docente.

    «Es difícil trabajar allí cuando no compartís las ideologías que imparten», sentenció un docente que se desempeñó allí por años.

    Hoy la comunidad de Esquel expresó a través de distintos medios su repudio a que se abra una institución pública pagada por todos los chubutenses para que un personaje como Sergio Maldonado siga lucrando con la lamentable muerte de su hermano.

    Sergio Maldonado ha recibido varios millones de pesos del gobierno kirchnerista -pagados por todos los argentinos- para que siga de cerca el exediente de la justicia federal.

    Sin embargo, Sergio Maldonado dilató los tiempos de la justicia y siguió cobrando fortunas por mucho tiempo cuyas liquidaciones y rendiciones de cuentas se desconocen.

    En cualquier lugar civilizado del planeta, la única forma de saber qué ocurrió en cualquier hecho, cuando no hay testigos directos, es a través de las investigaciones y pericias judiciales.

    No existe otra forma de conocer lo que sucede en esos casos que no sea por medio de la investigacón científica y judicial.

    Siempre se podrá tener dudas al respecto, pero en este caso puntual, la enorme cantidad de peritos que participaron, incluyendo los peritos puestos por la misma familia del fallecido, fueron unánimes con las conclusiones.

    Sin embargo, Sergio Maldonado, aprovechando el impacto que tuvo la noticia en varios sectores sociales, apuesta a insistir con el caso, sin ninguna fundamentación, generando un clima social áspero, insaluble e innecesario.

    Independientemente de su postura personal, resulta repudiable que una institución pública se preste para este tipo de acontecimientos, defendiendo lo que no tiene sustento y sólo apoyado en una ideología destructiva a la que no le importa la verdad, la ciencia, ni las formas civilizadas de resolver situaciones difíciles.

    El Caso Maldonado.

    Qué ocurrió. El 1 de agosto de 2017, durante un operativo de Gendarmería para desalojar un corte en la Ruta 40, a la altura del Pu Lof en Resistencia de Cushamen (Chubut), Santiago Maldonado huyó junto a manifestantes hacia la ribera del río Chubut. Su cuerpo apareció 78 días después, el 17 de octubre de ese año, en ese mismo curso de agua, a pocos metros del lugar del operativo.

    Qué establecieron las pericias. La autopsia realizada en la Morgue Judicial del Cuerpo Médico Forense concluyó que Maldonado murió por asfixia por inmersión (ahogamiento) coadyuvada por hipotermia, sin lesiones de terceros. Ese resultado fue adoptado por unanimidad por los especialistas, que además indicaron que el cuerpo permaneció en el ambiente acuático del río Chubut. Los estudios de cronotanatología arrojaron rangos mínimos de más de 53, 60 y 73 días bajo el agua.

    Cuántos peritos actuaron.

    • Autopsia: participaron 55 profesionales, entre peritos de parte, oficiales, veedores y auxiliares.
    • Junta médica posterior: en la revisión de estudios complementarios intervinieron 28 peritos, que ratificaron la causa de muerte por unanimidad.

    Situación judicial. En noviembre de 2018, el juez federal Gustavo Lleral cerró la causa sosteniendo que se trató de una muerte accidental por ahogamiento, sin responsabilidad penal atribuible. La decisión fue apelada por la familia y, con los años, la investigación tuvo idas y vueltas procesales. Sin embargo, el núcleo pericial sobre la causa de muerte —ahogamiento por inmersión coadyuvado por hipotermia— nunca fue modificado.

    En síntesis. La historia del caso se enmarca en un operativo de Gendarmería y una huida hacia el río; el cuerpo fue hallado tras más de dos meses de búsqueda. Las pericias forenses, unánimes, concluyeron ahogamiento con hipotermia y sin lesiones, con 55 expertos en la autopsia y 28 en la junta médica que ratificó el dictamen.

  • Echaron al secretario de turismo de Trevelin, pero ya le habrían conseguido un puesto en la legislatura.

    Echaron al secretario de turismo de Trevelin, pero ya le habrían conseguido un puesto en la legislatura.

    Tras la decisión de ser removido Juan Peralta de la Secretaría de Turismo de Trevelin, otro sector del PJ lo pondría de secretario en la legislatura.

    El funcionario estaría transitando sus últimas horas como secretario de Turismo de Trevelin, en el gabinete que encabeza el intendente Héctor Ingram. Aunque todavía no hubo un anuncio oficial, la salida se daría este viernes y ya se analizan posibles reemplazos para un área estratégica en plena antesala de la temporada de tulipanes, aunque su ida no afectaría en nada a la temporada de octubre.

    Motivos y especulaciones

    Las versiones en torno a la salida de Peralta son variadas. Una de las hipótesis señala que la decisión habría sido consensuada previamente con Ingram. Sin embargo, otra lectura apunta a las tensiones internas dentro del justicialismo. Mientras el intendente y gran parte de su equipo respaldaron a Dante Bowen en la contienda para definir candidatos a diputados nacionales, Peralta se alineó con la lista de Juan Pablo Luque. Esa jugada lo ubicó como candidato suplente en las elecciones legislativas de octubre.

    En el plano político, el motivo más fuerte que resuena es que el propio Ingram le pidió la renuncia a Peralta simulando de la puerta para afuera, que se separa del municipio «para que pueda concentrarse en la campaña electoral».

    Una mala jugada.

    Viendo el triste panorama electoral para el PJ chubutense de cara a octubre, parece no haber sido una decisión acertada del funcionario, ya que aparentemente se quedará sin el pan y sin la torta; aunque como dice el dicho «El PJ proveerá».

    Un movimiento inoportuno para el turismo?

    La decisión sorprende en un momento clave para la Secretaría de Turismo. Con la inminente apertura de la temporada de tulipanes —uno de los atractivos más convocantes de Trevelin—, el área resulta esencial en la recepción de visitantes, la atención al público y la promoción del destino.

    Si bien algunos sectores se apresuraron a poner cierto miedo en el ambiente por la llegada de la temporada de tulipanes, lo cierto es que se trata de un emprendimiento privado en el que la secretaría de turismo de Trevelin no tiene incumbencia.

    Asimismo, la mayoría de los turistas que llegan a la zona motivados por la floración de los tulipanes ya cuentan con información previa al viaje y generalmente vienen en tours bien organizados de antemano.

    En tal sentido, la figura de Peralta no resulta imprescindible, más aún teniendo en cuenta antiguos roces con emprendedores privados en relación a que el funcionario solía atribuirse logros ajenos.

    Camino a la Legislatura

    La falta de trabajo no afecta a todos los argentinos por igual. Algunos parecen tener «la suerte» de conseguir empleo inmediatamente.

    Desde los pasillos políticos ya circula una versión: la posibilidad de que Peralta desembarque en la Legislatura del Chubut. Según trascendidos, podría ocupar la Secretaría del bloque de Unión por la Patria, cargo que dejó vacante Ricardo Sastre. Sin embargo, este movimiento no sería sencillo debido a las disputas internas que existen dentro del espacio por ese puesto estratégico. Hay varios kirchneristas que con el cambio de gobierno quedaron a la deriva y están desesperados por un puesto en el estado, lo que complicaría la entrada de Peralta.

    ¿Y si prueba con un emprendimiento privado?

    Es la pregunta que surgió en el ambiente turístico. Después de tantos años en el estado, aconsejando a los inversores privados, quizás sea la oportunidad ideal para que el funcionario pueda emprender su propio emprendimiento, seguir sus propios consejos, y ya no necesitar de un cargo en el estado.

  • Turismo náutico en Comodoro Rivadavia: nueva apuesta para diversificar la economía local

    Turismo náutico en Comodoro Rivadavia: nueva apuesta para diversificar la economía local

    Comodoro Rivadavia habilita un espacio exclusivo para embarcaciones turísticas y apuesta al turismo náutico como motor económico.

    La ciudad de Comodoro Rivadavia dio un paso estratégico en la diversificación de su economía con la creación de un área destinada al turismo náutico. A través de un convenio entre la Administración del Puerto y el Ente Comodoro Turismo, se habilitó por primera vez un espacio exclusivo para embarcaciones turísticas, consolidando al mar como un nuevo recurso productivo.

    El acuerdo establece la concesión de un lote y un sector de bajada a la playa, garantizando condiciones de seguridad y cumplimiento de normativas vigentes. Este avance permitirá a los prestadores ofrecer paseos recreativos, avistaje de fauna marina, actividades deportivas y excursiones científicas, tanto para turistas como para residentes.

    El espacio cedido, de más de 1.600 metros cuadrados dentro del área operativa del puerto, se destinará al resguardo de embarcaciones, embarque y desembarque de pasajeros y servicios asociados al denominado “turismo de embarque”. Los operadores tendrán un plazo inicial de tres años y podrán realizar salidas en botes semirrígidos con capacidad de cuatro a diez tripulantes.

    Autoridades locales remarcaron que esta iniciativa marca el inicio de un proceso de desarrollo turístico de cara al mar, que abre nuevas oportunidades para emprendedores y para la comunidad. El trabajo conjunto entre municipio, puerto, gobierno provincial y prestadores busca posicionar a Comodoro Rivadavia como un destino atractivo en la Patagonia, con una propuesta que combina naturaleza, recreación y economía sostenible.

    Según destacaron desde la Administración del Puerto y el Ente Comodoro Turismo, este convenio sienta las bases para transformar al mar en un motor turístico, generando empleo, dinamizando la actividad local y ofreciendo experiencias únicas en contacto con el entorno marino.

  • Descubren en la Patagonia un cocodrilo carnívoro de 70 millones de años

    Descubren en la Patagonia un cocodrilo carnívoro de 70 millones de años

    Un equipo de paleontólogos halló en El Calafate una nueva especie de cocodrilo carnívoro del Cretácico, bautizada Kostensuchus atrox.

    La Patagonia vuelve a sorprender al mundo científico. A pocos kilómetros de El Calafate, investigadores descubrieron una nueva especie de cocodrilo carnívoro de unos 70 millones de años, que habitó la región en los últimos tiempos de los dinosaurios. El hallazgo confirma el papel clave de la zona como escenario privilegiado para reconstruir la vida en el Cretácico.

    Un depredador formidable en el fin de la era de los dinosaurios

    La especie fue denominada Kostensuchus atrox, nombre que combina la palabra “kosten” (viento, en lengua aonikenk) con “suchus” (referencia al dios egipcio con cabeza de cocodrilo). El epíteto atrox significa “feroz” en latín, destacando su rol como depredador en la cima de la cadena alimenticia.

    Con un cráneo de casi 50 centímetros y un cuerpo superior a los tres metros de largo, este reptil estaba armado con más de 50 dientes afilados —algunos de más de cinco centímetros— diseñados para desgarrar carne. Su mandíbula robusta y profunda revela que poseía una mordida excepcionalmente potente, capaz de abatir desde pequeños mamíferos hasta dinosaurios medianos.

    A diferencia de los cocodrilos actuales, Kostensuchus habría llevado un estilo de vida más terrestre o semiacuático, adaptado a la caza activa en tierra y agua, lo que lo convierte en un depredador singular dentro del ecosistema patagónico del Cretácico.

    Un hallazgo en tierra fértil para la paleontología

    El yacimiento se ubica dentro de la Estancia Anita, a 30 kilómetros al sudoeste de El Calafate, cerca del Parque Nacional Los Glaciares. Esta área ha sido escenario de descubrimientos notables en los últimos años, como el gigantesco dinosaurio Maip macrothorax, además de fósiles de peces, ranas, tortugas, serpientes, plesiosaurios, insectos, plantas y pequeños mamíferos.

    Los restos de Kostensuchus se encontraron en una concreción rocosa que contenía gran parte del esqueleto, incluyendo un cráneo completo en un estado de conservación excepcional. Tras años de preparación en laboratorio, los expertos confirmaron que se trataba de una especie desconocida hasta el momento.

    La diversidad perdida de los cocodrilos del Cretácico

    El descubrimiento aporta evidencia de la enorme diversidad ecológica que alcanzaron los cocodrilos en Sudamérica durante el Cretácico. En esa época existieron especies acuáticas, terrestres, depredadoras e incluso herbívoras, sin paralelo con los cocodrilos actuales.

    Esa riqueza desapareció con la gran extinción masiva de hace 66 millones de años, que también acabó con los dinosaurios no avianos. De aquel esplendor solo sobrevivieron unas pocas especies que dieron origen a los cocodrilos modernos, mucho menos diversos y restringidos a hábitats acuáticos.

    Patagonia, tierra de gigantes prehistóricos

    Con este hallazgo, la Patagonia austral consolida su lugar como uno de los territorios más valiosos para la paleontología mundial. Cada nuevo descubrimiento no solo amplía el conocimiento sobre las especies que habitaron la región, sino que también permite comprender mejor la evolución de los grandes depredadores que dominaron la Tierra antes de la extinción masiva.

  • Como en el Planeta de los Simios: Kirchneristas atacan al presidente Javier Milei

    Como en el Planeta de los Simios: Kirchneristas atacan al presidente Javier Milei

    El ataque a la caravana de Javier Milei en Lomas de Zamora expone cómo el kirchnerismo recurre a la violencia ante la pérdida de poder político. Pareciera una escena de la películo «El Planeta de los Simios».

    El reciente ataque contra la caravana del presidente Javier Milei en Lomas de Zamora vuelve a poner en evidencia una realidad peligrosa: cuando las ideas escasean, algunos sectores políticos recurren a la violencia. Piedras lanzadas a metros de la cabeza del mandatario no son un hecho menor, sino una señal clara de intolerancia y de desesperación frente a un gobierno que logró instalar un nuevo paradigma político y económico.

    El episodio, ocurrido mientras Milei saludaba a sus seguidores, terminó con la retirada de la comitiva presidencial por razones de seguridad. Acompañaban al jefe de Estado su hermana Karina Milei, el diputado José Luis Espert y el dirigente Sebastián Pareja. La agresión, lejos de intimidar al oficialismo, abrió un debate sobre el rol del kirchnerismo en la escalada de violencia política.

    El presidente y sus funcionarios interpretaron el hecho como un síntoma del ocaso de una fuerza que perdió el control de la calle y que, incapaz de articular un proyecto alternativo, recurre a la confrontación física. Patricia Bullrich habló de un ataque organizado, mientras Espert relató cómo incluso miembros de la comitiva fueron alcanzados por piedras.

    La reacción del oficialismo fue unánime: “Kirchnerismo nunca más”. Un lema que busca sintetizar la idea de que la violencia política forma parte del pasado y no tiene cabida en la Argentina que Milei pretende construir. El mensaje también se enlaza con los logros económicos que exhibe el gobierno: una fuerte reducción de la pobreza y la inflación, presentados como pruebas de que el rumbo iniciado es irreversible.

    Lo ocurrido en Lomas de Zamora trasciende el hecho policial. Se trata de un choque de modelos de país: de un lado, la violencia y el fracaso económico de quienes gobernaron hasta hace poco; del otro, la apuesta a un cambio de raíz, con ajuste fiscal y reformas profundas.

    La piedra lanzada al Presidente simboliza mucho más que una agresión. Es la muestra de que la vieja política, despojada de argumentos y legitimidad, solo puede responder con violencia. La verdadera respuesta, como señaló el propio Milei, llegará en las urnas.

    La gran incógnita es… ¿Cómo se detiene a esta corriente cavernícola que no entiende de ideas, libertad ni democracia?

  • Hoy en Nuestros vecinos: Eduardo De Bernardi; una vida de pasión y compromiso

    Hoy en Nuestros vecinos: Eduardo De Bernardi; una vida de pasión y compromiso

    “Nuestros vecinos” rescata la historia, el trabajo y los valores de personas que dejaron huellas en la comunidad. Un homenaje a quienes, con esfuerzo silencioso y compromiso cotidiano, ayudaron a moldear la identidad de Esquel.

    Eduardo De Bernardi; una vida de pasión y compromiso

    La vida de Eduardo De Bernardi es intensa y está hecha de múltiples matices. No sólo es el brillante escribano que todos conocemos, un hombre que trabajó sin descanso y con una energía casi coreográfica. Esa persona que con una mano hablaba por teléfono y con la otra saludaba, mientras corría a una reunión, buscaba documentación o atendía a alguien que lo estaba esperando. No. También hay otro Eduardo. Pero como toda buena historia, conviene comenzar por el principio.

    Su infancia y juventud transcurrieron íntegramente en Esquel, donde cursó primero en la Escuela N° 20 y luego en la N° 38, que con el tiempo se convertiría en la Escuela Normal. De esos años recuerda que, cuando empezó a tener conciencia, recién comenzaban las obras de cloacas en la ciudad.

    Su padre, Alberto Camilo De Bernardi, aunque inició su carrera como procurador, fue uno de los escribanos más antiguos de Esquel. Abrió su escribanía en 1938 y, con el tiempo, Eduardo decidió seguir sus pasos. Al terminar la secundaria, se trasladó a Santa Fé para estudiar abogacía y notariado. Sin embargo, el calor sofocante y la humedad lo hicieron huir al poco tiempo hacia Córdoba, buscando un clima más amable para continuar sus estudios.

    Cuando finalmente se recibió, no lo dudó ni un minuto: volvió a Esquel para trabajar junto a su padre. De Córdoba también regresó acompañado por Silvia Lanfranconi, el gran amor de su vida y quien con el tiempo se convertiría en su esposa. En aquel entonces, además de él, ejercían en la ciudad Carlos Paggi, Emilia Gobbatto, Carlos Beatove, Agustín Nores Martínez y Jorge Eyo. “Todo era más tranquilo —nos cuenta—No había tanta actividad.”

    Le pregunté qué le gusta de ser escribano. “El escribano actúa cuando el derecho no está violado —me contestó—. Por eso es hermoso: la gente que va a ver al escribano lo hace porque le tiene confianza, no por necesidad. Nadie viene obligado; viene porque confía en que se le dará un consejo claro.”

    Pero Eduardo, con esa picardía que lo caracteriza, en realidad me engañó y fue llevando la charla a otros aspectos desconocidos de él, que me parece que quería compartir porque eran tan importantes como su profesión, quizás por las relaciones o amigos que le dejaron, o por las anécdotas, o por las experiencias que lo marcaron.

    Por ejemplo, me reconoció que lo atrajo siempre la velocidad, comenzando a correr en moto desde los 14 años, y que una vez, en el tranquilo pueblo, se corrieron cuatro carreras en un día y ganó un solo apellido: “Dos ganó Eduardo (es decir, él), una su hermano Luis y la otra su primo Carlos Rafael”. Lo dice con orgullo y con nostalgia, recordando aquellos días de juventud llenos de emoción, risas y un espíritu aventurero que lo acompañó siempre.

    También que era fanático del automovilismo y que corrió mucho tiempo en auto con su amigo Sergio Gerosa. Corrían una etapa cada uno, porque entre los dos habían comprado un solo auto y, por lo tanto, lo tenían que compartir.

    Vinculado con esa pasión por la velocidad y la aventura, realizó el curso de piloto privado de avión con un instructor polaco llamado Demetrio Kotesko en el Aeroclub de Esquel, del cual llegó a ser presidente. Durante ese periodo se compraron dos aviones y, junto a un grupo excepcional compuesto entre otros por Eduardo Samamé, Ramón Rizzo, Víctor Hugo Serra, Aníbal Nasif, “Panchi” Fiori, Roy Wergzyn, Gustavo Daleoso y Gustavo Cilio, hacían de todo: desde repartir el Diario El Chubut a los pueblos del interior, hasta realizar vuelos sanitarios.

    “Era muy bohemia la aviación privada en ese entonces” —nos dice Eduardo—. Y siguió contándonos algunas anécdotas: que una vez tuvo un “percance” con un planeador, aterrizó mal y prácticamente lo destrozó; que con el tiempo compró su avión Beechcraft Bonanza; y que en otra ocasión, fueron al Lago Futalaufquen con su padre y sus tres hijos porque les pidieron sobrevolar un incendio. En esa oportunidad, el más chico, Rafael, quedó sentado en la cabina y, como todo niño, tocó todo. Al momento del despegue no se siguió el listado de chequeo como correspondía y resultó en “un despegue impropio, rompiendo todo”, dijo, usando la expresión como un eufemismo para describir el desastre. También nos contó, entre risas y casi en tono de confidencia, que cuando viajaba a El Bolsón solía pasar en vuelo rasante sobre la casa de su familia para avisarles que había llegado y que lo fueran a buscar al aeropuerto, una escena que hoy resultaría impensable. Con el tiempo, empero, su pasión por el trabajo terminó ganando la partida, y muchas veces aprovechaba el avión para volar hasta Rawson a realizar trámites.

    Además de su pasión por la profesión y la aviación, Eduardo tuvo una destacada participación en la comunidad. Fue presidente de la Cooperativa 16 de Octubre; presidió por tres períodos el Colegio de Escribanos de Chubut; se desempeñó como concejal de Esquel; participó como constituyente en la reforma de la Constitución Nacional de 1994; y ocupó los cargos de diputado provincial y diputado nacional.

    “La política siempre me apasionó”, dice Eduardo. En realidad, también era algo que venía de familia: su padre fue constituyente en la Convención que redactó la primera Constitución de Chubut en 1957 y, luego, diputado en la primera legislatura provincial, así que la política la llevaba en la sangre. “Me dejó mucho conocimiento y aprendí mucho”, agrega. Pero, como todo, entendió que había cumplido un ciclo; además, le demandaba demasiado tiempo y –como buen descendiente de italianos- quería dedicarse a su familia, así que decidió alejarse. Se metió de lleno en la política, recuerda, cuando se recuperó la democracia, participando activamente en Esquel en la formación de la “Multipartidaria”.

    Pero no todo fue alegría en la vida de Eduardo. Fue la primera persona en contraer COVID en Esquel y la pasó muy mal: perdió el conocimiento y estuvo tres meses en terapia intensiva. Se salvó gracias a la excelente atención de la UTI del Hospital Zonal de Esquel, en especial del Dr. Mauricio Mare.

    Hoy, Eduardo sigue en la profesión, pero con un ritmo mucho más tranquilo. Su hijo Rafael se hizo cargo de la escribanía y, como tercera generación, le dio un impulso muy importante, mientras él lo acompaña y lo secunda en todo lo que hace.

    Sin embargo, reconoce que no puede con su genio y, a los 78 años, sigue recorriendo distintos lugares de su jurisdicción para atender a sus clientes. “Los martes y viernes voy a Lago Puelo, veo a la gente que me espera y traigo todo el trabajo para hacerlo acá en la escribanía”, cuenta. Sin lugar a dudas, un ejemplo de dedicación y pasión por su profesión.

    Como siempre trato de hacerlo, le pregunté cómo veía Esquel en la actualidad. “Es una ciudad que se quedó muy atrasada en el contexto provincial. Esquel era la tercera ciudad de la provincia y, con el tiempo, se fue rezagando. Todos los intentos de desarrollar la economía y el turismo no se aprovecharon”, me respondió. Pero enseguida se hizo un mea culpa: “Me incluyo: no hemos tenido la capacidad para generar un impulso de crecimiento”.

    Al final, Eduardo le agradece a Silvia, su esposa y compañera de vida, por todo lo que compartieron a lo largo de los años. Se muestra orgulloso de sus cuatro hijos y de los nietos que tiene, y subraya que, por encima de todo, su vida se basó en las grandes amistades que supo cultivar. Para él, Esquel siempre será un lugar especial, el escenario donde transcurrieron sus recuerdos, sus pasiones y sus logros.

    Mirando hacia atrás, queda claro que Eduardo vivió con intensidad y entrega. Su pasión por la profesión, la dedicación a su comunidad, las aventuras que buscó y las personas que quiso son el hilo que une toda su historia. Cada trámite, cada vuelo, cada consejo y cada amistad refleja el empeño, la alegría y la curiosidad con que afrontó la vida. Esa combinación de compromiso y humanidad es lo que hace que su legado perdure, no solo en su familia y en la escribanía, sino también en Esquel y en todos los que tuvieron la suerte de cruzarse en su camino.-

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