Un equipo de paleontólogos halló en El Calafate una nueva especie de cocodrilo carnívoro del Cretácico, bautizada Kostensuchus atrox.
La Patagonia vuelve a sorprender al mundo científico. A pocos kilómetros de El Calafate, investigadores descubrieron una nueva especie de cocodrilo carnívoro de unos 70 millones de años, que habitó la región en los últimos tiempos de los dinosaurios. El hallazgo confirma el papel clave de la zona como escenario privilegiado para reconstruir la vida en el Cretácico.
Un depredador formidable en el fin de la era de los dinosaurios
La especie fue denominada Kostensuchus atrox, nombre que combina la palabra “kosten” (viento, en lengua aonikenk) con “suchus” (referencia al dios egipcio con cabeza de cocodrilo). El epíteto atrox significa “feroz” en latín, destacando su rol como depredador en la cima de la cadena alimenticia.
Con un cráneo de casi 50 centímetros y un cuerpo superior a los tres metros de largo, este reptil estaba armado con más de 50 dientes afilados —algunos de más de cinco centímetros— diseñados para desgarrar carne. Su mandíbula robusta y profunda revela que poseía una mordida excepcionalmente potente, capaz de abatir desde pequeños mamíferos hasta dinosaurios medianos.
A diferencia de los cocodrilos actuales, Kostensuchus habría llevado un estilo de vida más terrestre o semiacuático, adaptado a la caza activa en tierra y agua, lo que lo convierte en un depredador singular dentro del ecosistema patagónico del Cretácico.
Un hallazgo en tierra fértil para la paleontología
El yacimiento se ubica dentro de la Estancia Anita, a 30 kilómetros al sudoeste de El Calafate, cerca del Parque Nacional Los Glaciares. Esta área ha sido escenario de descubrimientos notables en los últimos años, como el gigantesco dinosaurio Maip macrothorax, además de fósiles de peces, ranas, tortugas, serpientes, plesiosaurios, insectos, plantas y pequeños mamíferos.
Los restos de Kostensuchus se encontraron en una concreción rocosa que contenía gran parte del esqueleto, incluyendo un cráneo completo en un estado de conservación excepcional. Tras años de preparación en laboratorio, los expertos confirmaron que se trataba de una especie desconocida hasta el momento.
La diversidad perdida de los cocodrilos del Cretácico
El descubrimiento aporta evidencia de la enorme diversidad ecológica que alcanzaron los cocodrilos en Sudamérica durante el Cretácico. En esa época existieron especies acuáticas, terrestres, depredadoras e incluso herbívoras, sin paralelo con los cocodrilos actuales.
Esa riqueza desapareció con la gran extinción masiva de hace 66 millones de años, que también acabó con los dinosaurios no avianos. De aquel esplendor solo sobrevivieron unas pocas especies que dieron origen a los cocodrilos modernos, mucho menos diversos y restringidos a hábitats acuáticos.
Patagonia, tierra de gigantes prehistóricos
Con este hallazgo, la Patagonia austral consolida su lugar como uno de los territorios más valiosos para la paleontología mundial. Cada nuevo descubrimiento no solo amplía el conocimiento sobre las especies que habitaron la región, sino que también permite comprender mejor la evolución de los grandes depredadores que dominaron la Tierra antes de la extinción masiva.






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