*Opinión.
En una conferencia de prensa vía Zoom, la Federación Argentina de la Magistratura y la Asociación de Magistrados de Chubut, realizaron llamativas declaraciones fijando postura en contra de la quita de fueros a los jueces de la provincia.
Con muy escasa concurrencia, apenas superando la docena de participantes del ámbito judicial nacional y provincial, y con la sola presencia de Chubut Online como medio de comunicación, los organizadores dieron inicio a la conferencia de prensa convocada bajo el lema “La independencia judicial no es un privilegio. Es una garantía para toda la sociedad”.
Estuvieron presentes, la presidente de FAM, Marcela Ruiz; la vicepresidente Primera, María Gabriela López Arango; el vicepresidente Segundo, Eduardo Barrionuevo; la secretaria de la Defensa de la Magistratura, Carina Estefania; el abogado José Raúl Heredia; el especialista en comunicación judicial, Kevin Lehmann; el juez de cámara de Tierra del Fuego Francisco Capellotti, entre otros.

La exposición fue reiterativa en cuanto a los contenidos que el pequeño grupo de jueces impulsa en contra de la quita de fueros, anunciando que iniciarán acciones judiciales en búsqueda de la declaración de inconstitucionalidad de lo que votó la población de Chubut, con resultados contundentes de una abrumadora mayoría en las últimas elecciones provinciales en 2025.
La grabación de la transmisión del evento puede verse en el siguiente link: https://www.youtube.com/watch?v=rS1TfDguBU0
Preguntas que quedaron sin respuesta clara.
Chubut Online realizó dos preguntas simples y básicas a los expositores que quedaron sin respuesta, no porque no hayan tomado la palabra para dirigirse a este medio, sino que las ideas volcadas no sólo no respondieron las preguntas, sino que hubo una desviación del eje de discusión que describiremos a lo largo de este artículo.
¿La culpa es de la política?
Los expositores echaban la culpa de los resultados de la consulta popular, que avalaron la quita de fueros a los jueces, a la campaña política del gobernador de Chubut, que fue el impulsor de la consulta popular para la modificación de la Constitución Provincial a través de dos enmiendas.
Sin embargo, cuando Chubut Online hizo uso de la palabra, señaló que al gobernador de Chubut le había ido muy mal en las elecciones de 2025, obteniendo apenas un 20% de los votos, mientras que el SÍ a la reforma (quita de fueros) obtuvo casi un 64% de los votos.
Esto refleja claramente que la quita de fueros superó a cualquier partido político provincial, por lo que es evidente que la reforma constitucional fue apoyada por la población en general, sin importar su pertenencia o inclinación política. Un 44% de votantes no votó a la lista de Torres y a pesar de no compartir su ideología política, votó por la reforma.
En base a ese contexto, Chubut Online preguntó cuál era la legitimación social con la que esta agrupación judicial creía contar para ir en contra de lo que la población eligió democráticamente.
No hubo una respuesta clara. De hecho, hubo respuestas insólitas: un par de expositores adujeron que la gente votó sin saber lo que votaba, que votó engañada y hasta incluso mencionaron que la gente ni siquiera sabía lo que eran los fueros.
Con esos argumentos, también surgieron posturas de claro perfil aristocrático, señalando que hay temas en los que la gente no puede opinar con el voto, por lo que esas decisiones deben quedar en manos de estos grupos de “entendidos” en la materia.
Una cachetada a la democracia.
De las manifestaciones de algunos expositores queda clara una ideología no democrática y aristocrática, a pesar de usar constantemente un leitmotiv en el que manifiestan estar “a favor de la democracia”.
Subestimaron la voluntad popular, la inteligencia del votante, y subestimaron el derecho de la población de elegir bajo qué reglas de juego quiere vivir. ¿Qué mejor acto de democracia puede existir que la decisión directa de la población mediante el voto?
Pero como no les gustó el resultado democrático, ahora atentan contra la democracia mediante la amenaza de acciones judiciales para declarar la inconstitucionalidad de lo que votó la gente. ¿Merece nuestro sistema de justicia tener funcionarios y magistrados que tengan ese tipo de pensamientos? ¿Acaso la población no tiene derecho a elegir las normas que deben regir la vida de todos los argentinos?
La actitud de algunos jueces y abogados es muy preocupante. Claramente ligados a ideologías de izquierda, fácilmente percibible en sus expresiones y lenguaje, traen a la memoria aquellas épocas en los que grupos de izquierda sin representación alguna pretendían tomar el poder, al mismo tiempo que enarbolaban las banderas de la democracia y se arrogaban la representatividad “del pueblo”. La democracia pareciera ser, para ellos, que reine su forma de pensamiento con sus privilegios, y no un respeto a la elección democrática de las mayorías. Cuando gana un pensamiento opuesto, para ellos no es democracia.
Posiblemente, el nacimiento de estas ideologías, tengan su origen en el único poder del estado en donde las autoridades no se eligen por el voto de la ciudadanía, sino por medio de una suerte de aristocracia judicial, independientemente de los acomodos y la “dedocracia” que se evidencia a menudo en algunos juzgados. Mejor ni hablar de casos como el del juez Petris, Oyarbide, Zaffaroni y tantos otros, en donde hay muchas dudas para aclarar.
Y esta suerte de aristocracias están convencidas de que son merecedoras de privilegios; fueros, sueldos que nunca ganarían como profesionales privados, vacaciones largas, nulos controles, etc.
En muchos casos dan la sensación de creer ser seres que están por encima de un médico, un maestro, un ingeniero, por el simple hecho de haber estudiado Derecho; una carrera que no demanda especiales habilidades cognitivas ni deductivas. Rendir un examen para juez tampoco demanda tener pulidas ese tipo de habilidades.
Los fueros como privilegio.
Los expositores aducían incansablemente que los fueros no son un privilegio, sino que son una herramienta básica que favoren, no a los jueces, sino a la población y a la democracia…
Por más que intentaban argumentar su postura, no exhibieron argumento válido alguno, pero sí un divague de ideas que se alejaban constantemente del eje temático como metodología discursiva de evasión a dar una respuesta concreta.
En ese sentido, se realizaron analogías totalmente descontextualizadas del eje discursivo, que incluso, dejaban al descubierto su propio desconocimiento sobre las temáticas en las que basaban su analogía. Un claro ejemplo de ello, fue el comparar los fueros de los jueces con el porcentaje de personas vacunadas en Alemania. Si le suena ridículo o fuera de contexto, usted no está equivocado.
El argumento pretendía señalar que la toma de decisiones no puede quedar en manos de las mayorías, porque si no, puede pasar como en Alemania, que es un país culto y del primer mundo donde un gran porcentaje de personas se niega a vacunarse.
Lo ilógico del planteo es que el expositor evidenciaba desconocimiento al no percatarse que justamente en el primer mundo, especialmente en Alemania, no existe la obligatoriedad de la vacunación (Click aquí para ver el artículo) porque se respeta el derecho a elección de las personas, y no existe la imposición del Estado ni la imposición de aristocracias que se creen eruditas para decidir por sobre la vida de los demás, decidiendo por ellos. Y los resultados están a la vista: la gente no muere por pestes en Alemania.
Un breve resumen.
Básicamente, durante la conferencia de prensa, se expuso la idea de que los fueros eran una garantía para que los jueces pudieran ejercer con libertad y sin presiones políticas, por lo que hubo un reconocimiento implícito en que la justicia no es independiente y que se deja influenciar por presiones políticas. Y esto es grave; muy grave. Reconocer que un poder del estado ejerce presión sobre otro, no sólo habla mal del poder político, sino que habla peor de los mismísimos jueces que se dejan presionar.
No existe manera de que el poder judicial sea presionado por el poder político, salvo que éste se deje presionar, o que cuente en sus líneas con incompetentes.
Una gran contradicción y una inconcebible paradoja.
Chubut Online realizó entonces una segunda pregunta. Teniendo en cuenta que el poder político no puede desplazar a un juez por sí mismo, ya que no es su competencia, y que para ello es el mismo poder judicial el que se encarga de suspender y remover a los jueces; resulta entonces ser una paradoja que los jueces estén en contra de decisiones que toma el mismísimo Poder Judicial en caso de una denuncia o acción contra un juez, es decir, que los propios jueces desconfían del propio Poder Judicial, de sus pares y de sus funcionarios.
Expuesto ese contexto se preguntó cuál era su visión al respecto… Pero tampoco hubo una respuesta certera. Entre idas y vueltas, la conclusión que arrojaron las exposiciones era que la remoción de los jueces retrasaba los procesos judiciales…
¿Será entonces que los procesos deben seguir a pesar de estar a cargo de jueces denunciados? ¿Qué es más importante, que haya una justicia incuestionable o que existan fallos expedidos por jueces cuestionados?
La gran contradicción de Heredia.
El abogado José Raúl Heredia, que conjuntamente con los demás participantes apoyaba la judicialización del tema para intentar obtener una declaración de inconstitucionalidad de lo votado por la gente, terminó concluyendo que los fueros seguían plenamente vigentes, tras una breve interpretación de su propia doctrina y que cualquier juez podría rechazar la aplicación práctica de la quita de fueros.
La pregunta entonces sería… ¿Para que está de acuerdo en accionar judicialmente en contra de lo votado por la ciudadanía si él mismo manifiesta que los fueros siguen en vigencia?
Pero eso no fe todo. Heredia negó que haya ganado por mayoría el SÍ a la reforma constitucional sobre los fueros. Al abogado no le importó el veredicto del tribunal actuante que certificó los resultados. Como los resultados electorales no fueron de su agrado, buscó la manera de deslegitimar el porcentaje de votantes, argumentando que el porcentaje de votantes del padrón de electores que votaron no era representativo, por lo tanto, ilegítimo.
Es muy raro escuchar a un supuesto especialista en Derecho despotricar contra un acto electivo que se basó plenamente en la Ley y no existió impugnación válida alguna. Por otro lado, Heredia no se dio cuenta que ese mismo planteo lo debiera haber hecho sobre el mínimo porcentaje que votó por el NO a la reforma, el cual también se vería disminuido…
Cabe recordar que Heredia fue uno de los abogados que intentó evitar que la población se exprese democráticamente, por medio de una acción judicial en donde obtuvo una contundente sentencia en contra (hacer click aquí para ver el artículo) en la que los jueces señalaron a los autores como no democráticos en su accionar y en sus pretensiones. En otras palabras, Heredia, junto a otros, fracasó al intentar censurar a la ciudadanía para que no se exprese sobre la quita de fueros.
El fallo en contra de la acción pretendida por heredia citaba:

El pésimo uso del idioma en el ámbito judicial.
Si bien históricamente siempre se ha criticado en el ámbito judicial el uso de un lenguaje elitista poco claro y controvertido, más tendiente a mostrar falsos intelectos que a firmar sentencias claras y directas; ahora se ha pasado a usar un lenguaje bizarro, antijurídico, impreciso, que escapa de las reglas del español, alejándose de la seriedad que el poder judicial debe ejercer y ostentar.
Y el uso indebido de la lengua española, no sólo habla mal del profesionalismo, sino que denota sesgos ideológicos destructivos e inaceptables en el ámbito jurídico.
Hemos llegado a un nivel tan vulgar, que jueces y funcionarios del Poder Judicial juegan infantilmente con el mal uso idioma, demostrando ignorancia sobre la lengua en la que deben basar sus escritos.
Desde la convocatoria misma, se evidencia en el folleto el uso de los artículos “los/las”, como así también en las exposiciones. Incluso, en esta ignorancia semántica y gramatical, se utilizaron frases en las que se recurría a la forma masculina y femenina de los sustantivos en vez del uso genérico de la forma masculina; lo cual no sólo constituye una torpeza lingüística, sino una acción sin sentido que interrumpe la fluidez del lenguaje.
La teoría de los jueces impolutos.
La postura de los expositores sobre la férrea defensa de los fueros para jueces se basa en un imaginario irreal de un sistema judicial con jueces impolutos, intachables, de ética y profesionalismo indiscutido… de semi dioses.
Pero la realidad de nuestro sistema judicial es muy triste. Nada de ello de observa en el día a día.
La historia ha demostrado la existencia de estructuras de corrupción en el ámbito judicial y justamente los fueros siempre fueron un gran obstáculo para llevar a cabo una investigación eficiente y espontánea, permitiendo a los corruptos eliminar pruebas en su contra y así blindar su defensa.
Hoy vemos un caso icónico que está siendo investigado en la justicia por presuntas serias irregularidades: el caso del juez de cámara Claudio Alejandro Petris. Las irregularidades del caso surgieron gracias a que Chubut Online realizó una investigación periodística sin precedentes en la provincia (Click aquí para ver). Si fuera por el Poder Judicial, el juez seguiría en funciones y las irregularidades seguirían intactas, ya que, a pesar de la contundencia de lo investigado, nadie del Poder Judicial quiso o se animó a denunciar absolutamente nada. Una vergüenza institucional que debiera conllevar la renuncia de varios actores que optaron por el silencio cómplice.
Y los fueros impidieron allanamientos que podrían haber echado un marco de claridad sobre las irregularidades.
Quizás, a esta altura, debiéramos pensar en estrategias de saneamiento del sistema judicial. Vale recordar cuando, a escasez de maestros, Sarmiento trajo maestras del extranjero para formar las bases del sistema educativo. Y fue un éxito.
Quizás, ante la falta de objetividad y rigor profesional de una gran cantidad de jueces, no estaría mal empezar a pensar a “importar jueces” de países del primer mundo en donde la justicia funciona, al menos, de una manera mucho más profesional, objetiva, y sobre todo, coherente.
Cuando evidenciemos que el sistema judicial esté compuesto por jueces intachables, podríamos pensar en devolverles los fueros, aunque no serían necesarios; quienes actúan fieles a las leyes y no tienen nada que ocultar, no los necesitan.



























































