Torta frita y Champagne feb 2026

Humor: Resumen del verano 2026 en la cordillera chubutense; Torta Frita y Champagne te lo cuentan.

Buenas, buenas, buenas. Resulta que nuestros amigos Torta Frita y Champagne estuvieron tomando notas durante el verano y nos hicieron un compilado de las joyitas más importantes que acontecieron en esta triste novela cordillerana.

No vamos a ahondar con el tema del fuego porque bastante tuvimos con el p…lo…udo que dejó escapar el fuego en el Parque Nacional por no dejar despegar a los helicópteros si no desinfectaban el balde con lisoform… Parece que un alga pedorra que está por todos lados es más peligrosa que el fuego mismo…

Le parece idiota? No se preocupe, el pelotudo no estaba solo!!! También hay un grupúsculo de pseudo intelectuales, de esos que estudiaron biología en alguna universidad pedorra y viven como “Hipternos”, una mezcla de hippies y estudiantes eternos, que apoyan la moción de la postura más imbécil jamás escuchada sobre la tierra: prefieren que el fuego queme bosques milenarios a que exista una mínima probabilidad de que un helicóptero lleve alguna partícula de alga al medio del bosque y se desate un Chernobyl ambientalista.

Las algas, mientras tanto, se cagaban de risa desde las alturas, volando de lado a lado en las alas de algunos cauquenes, Martín pescadores, etc.

La estupidez humana no tiene límites y a todos estos idiotas los venimos a cruzar por esta geografía… Tampoco quieren que se usen retardantes del fuego para combatir los incendios forestales porque tienen miedo que los químicos maten lo que va a matar el fuego si no lo apagan…

Parece una reverenda estupidez, no? Pero no; es algo mucho peor, una pelotudez atómica, de dimensiones inmensurables. En ese mundo de inhabilidades cognitivas reincidentes vivimos nuestro día a día. Ojo! Son idiotas universitarios, eh! No se vaya a creer que nuestros idiotas son ignorantes!

Y ahí los ves a los pelotudos que, lejos de agarrar un balde, se quedaban contemplando la “belleza” del “ciclo natural” de la quema de bosques… Así pretenden tapar o justificar su inacción e inutilidad. Algunos hasta cobran sueldos del Estado por ello.

Los pilotos foráneos que venían a combatir miraban sin poder comprender por qué acá no se hacía lo que se hace en cualquier otra parte del mundo. Y uno, inundado de vergüenza ajena, no sabía qué responder: “Welcome to Argentina post Kirchnerism”: Instituciones plagadas de ñoquis e inútiles añejos que cobraban alegremente su sueldo mientras todo se quemaba por su inacción y/o inoperancia.

Una ayudita del primer mundo.

Pero por suerte, el primer mundo no nos soltó la mano, y en medio de los incendios vino un iluminado a traernos lo que todos necesitábamos y estábamos esperando: Un osito de mierda azul para poner en una plazoleta de Esquel. Desubicado como chupete en culo.

Sí, así de ridículo y descontextualizado. Apareció un diplomático alemán hablando en un idioma semejante al español que se usaba en Bariloche después de la segunda guerra, en algunas comunidades europeas… y nos trajo el puto osito!!! Qué bonito!!! Lo que sí tuvieron en cuenta al realizar la obra maestra es anticiparse a los hechos y pusieron al osito con las manos en alto y cara de espanto, cual víctima de motochorro argento.

Las malas lenguas dicen que en realidad se trató de una operación de (des) inteligencia alemana, preocupados por los rumores de que los israelitas quieren adueñarse de la Patagonia… Y si, los tipos, ni lerdos ni perezosos, plantaron bandera con un osito Teddy azul para decir “acá estamos”. Aparentemente, el tierno osito tendría en su interior un sistema de espionaje con cámaras satelitales para tratar de comprender el estilo de vida argentino y descubrir el algoritmo que condiciona a nuestra cultura.

Por si le faltaba algo de grasa, el osito lleva puesta la remera “del 10”, algo que seguramente le susurraron a forma de consejo al germano para quedar bien con los sudamericanos de este submundo.

Un chucao rojo y el periodismo local.

Si bien, no hay nada más ridículo que una estatua de un oso en una geografía en la que no existen los osos, más incomprensible es el dibujo que éste tiene, de un “chucao rojo”, una especie que nadie sabe dónde habita porque acá en la zona sólo hay chucaos de pecho naranja.

Aparentemente, al germano lo habrían asesorado desde EQS Notas, que tampoco tienen ni puta idea de cómo es un chucao, y en sus flamates notas de “HeCSelensia periodística” muestran como especie “emblemática” a un pobre pájaro distraído que ni pariente es de los chucaos y lo exhiben como tal. Quizás, me comentó Torta Frita, se trate de un “Chucao Therian” disfrazado de un pajarraco habitué de la tierra del Ferné con Coca y de tonada con vocales estiradas.

Y no sería raro que sea un Chucao Therian porque la boludez abunda en la zona y un HDP aprovechó la moda adolescente para cagarse de risa de todos los esquelenses, convocando anónimamente a una reunión Therian en la plaza de Esquel, a la que sólo concurrieron chismosos y otros con ganas de patear culos de perros postizos. Hasta el Canal 4 en manos del hijo del querido Fito Alarcón estuvo presente, aunque frustrado porque no pudo entrevistar a ningún Therian autóctono. No llores, Emmanuel, no va a faltar mucho para que puedas cumplir tu sueño; las modas siempre llegan un poquito más tarde al pueblo del abrojo.

Lluvia de soretes.

Y para broche de oro, en un barrio de Esquel hubo una lluvia de soretes. Sí, leyó bien, una hermosa lluvia de soretes fertilizó el suelo de un barrio, sin que nadie se diera cuenta. Debemos confesar que tardamos en publicarlo para hacerle el favor a Taccetta y que no lo puteen en la puerta de la intendencia un grupo de vecinos cagados y meados desde el cielo. El loco en esta no tenía nada que ver, pero es costumbre y tradición del pueblo que el intendente ligue todos los cachetazos, tenga o no tenga la culpa.

La cosa es que otro incendio se desató en el barrio Los Coirones, a la salida es Esquel, en un sector de enormes pastizales. Afortunadamente, un helicóptero con helibalde se encontraba cerca… pero lo que no había cerca era agua… El sagaz y joven piloto voló entonces hasta la laguna La Zeta a cargar el balde, pero como tardaba mucho en realizar el recorrido, tuvo la ingeniosa idea de cargar el helibalde en los piletones de tratamiento cloacal de la Cooperativa y rociar de mierda a todos los vecinos, que, boquiabiertos, miraban hacia el cielo para contemplar al helicóptero amigo, que formaba un hermoso arcoíris marrón nunca antes visto, para salvarles las viviendas.

El piloto, un capo. El tipo cumplió eficientemente su misión y no hay nada que criticarle. De hecho, cuando se forme el compost inevitable, nuevos emprendimientos frutícolas emergerán de entre las cenizas de los pastizales, prometiendo riqueza para el barrio.

Algunos dicen que su técnica fue una cagada; otros, que estaban meados por los elefantes y por todo el pueblo. Lo cierto es que el fuego se apagó y todo terminó en una fiesta bacteriana en las casas del bello barrio.

Y colorín colorado, nos veremos en la próxima aventura de Torta Frita Y Champagne. Y si no le encuentra rima al colorín colorado, no se preocupe, a nadie le importa nada.

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