El Examen Único para acceder a residencias médicas en Argentina, clave para garantizar la equidad en el ingreso al posgrado, quedó sacudido por un escándalo que va más allá de casos aislados: es la punta de un iceberg que compromete la honestidad, la igualdad de oportunidades y la ética profesional.
Casos emblemáticos que revelan fisuras
El caso del médico ecuatoriano que grabó el examen con anteojos inteligentes es paradigmático. Tras un desempeño brillante en la primera instancia, fue desplazado al puesto 504 de 592 en anestesiología luego de rendir nuevamente bajo condiciones más estrictas.
A este episodio se suman otros similares: una médica de la UBA que pasó de 96 a solo 64 puntos en cirugía general, o postulantes extranjeros que cayeron del segundo mejor puntaje a posiciones marginales en oftalmología o cirugía. La reiteración del fenómeno pone en evidencia que no se trató de un error individual, sino de un problema sistémico.
La respuesta estatal: entre aciertos y cuestionamientos
Ante los resultados “atípicos” y la viralización del video con los anteojos espía, el Ministerio de Salud presentó una denuncia penal y obligó a 141 postulantes a rendir nuevamente el 7 de agosto bajo condiciones de máxima seguridad: sin celulares ni relojes, y hasta con supervisión para ir al baño.
El resultado fue contundente: ninguno de los 117 que finalmente se presentaron logró repetir la nota inicial. Un dato que confirma que las calificaciones originales estaban infladas y probablemente obtenidas de manera fraudulenta.
Una investigación que recién comienza
La causa ahora apunta a una posible filtración de preguntas, que eran trasladadas en un pendrive por Correo Argentino. También se investiga la venta de ese material por entre 2.000 y 3.000 dólares. El caso ya está judicializado y se configura como defraudación a la administración pública.
Lo preocupante es que más de la mitad de los postulantes involucrados provienen de universidades extranjeras, especialmente de Ecuador. Esto encendió un debate sensible: ¿se trata de un problema ligado a la nacionalidad de los aspirantes o a fallas en los controles del propio sistema argentino?
La meritocracia en jaque
El ingreso a las residencias no es un trámite más: define la formación de quienes atenderán hospitales y guardias en los próximos años. Si se socava la meritocracia, se pone en riesgo la confianza en todo el sistema de salud.
El verdadero desafío está en no confundir fraude con nacionalidad. El problema no es que médicos extranjeros se presenten, sino que existan redes que lucran con un sistema vulnerable, vendiendo preguntas y ofreciendo atajos.
La transparencia como única salida
La investigación deberá ser rigurosa y transparente. No alcanza con sancionar a unos pocos, es necesario rediseñar el proceso, reforzar los protocolos de seguridad y garantizar que la confianza pública se recupere.
En medicina, el mérito no es negociable: detrás de cada beca obtenida con trampa, hay una guardia sin cobertura, un quirófano sin profesional idóneo y, en última instancia, pacientes desprotegidos.
Durante las últimas semanas, el Caribe volvió a convertirse en escenario de tensión geopolítica. El gobierno de Estados Unidos desplegó tres destructores de la clase Arleigh Burke —el USS Gravely, el USS Jason Dunham y el USS Sampson— junto con un componente anfibio, como parte de una operación contra el narcotráfico que tiene a Venezuela en el centro del tablero. El mensaje fue claro: Washington no está dispuesto a tolerar que las rutas de la cocaína se consoliden bajo la complicidad del régimen de Nicolás Maduro.
El despliegue militar, de altísima capacidad tecnológica, no es un gesto aislado. Apenas días antes, el Departamento de Estado había duplicado la recompensa por la captura de Maduro, elevándola a 50 millones de dólares. Una cifra récord que lo coloca, en la práctica, en la categoría de capo narco internacional. No es un adorno: la Justicia norteamericana ya lo imputó en 2020 por narcoterrorismo, corrupción y vínculos con la exFARC. Y como si hiciera falta un recordatorio, hace apenas un mes Hugo “El Pollo” Carvajal, exjefe de inteligencia chavista, se declaró culpable en Nueva York de participar en redes de narcotráfico y terrorismo. Su confesión dinamita la coartada oficial y compromete directamente a la cúpula bolivariana.
La respuesta de Maduro: ruido y cartón
Frente a la presión, el dictador repitió su libreto: acusó a Estados Unidos de planear una invasión, agitó discursos nacionalistas y anunció la movilización de 4,5 millones de milicianos. La cifra es absurda, un número pensado para los titulares de la televisión estatal más que para un escenario real de combate. La llamada “milicia bolivariana” carece de entrenamiento, equipamiento y logística; es un músculo de utilería, una puesta en escena que busca ocultar lo evidente: el régimen está cada vez más aislado y debilitado.
El país real: hambre y exilio
Mientras Maduro juega a la guerra, Venezuela sigue desangrándose. La crisis humanitaria alcanza niveles insoportables: casi 7,9 millones de venezolanos han abandonado el país, en la mayor diáspora de la historia reciente de América Latina. Adentro, la inflación vuelve a dispararse, los salarios se pulverizan y los servicios básicos colapsan. Los hospitales carecen de insumos, las escuelas se vacían y la inseguridad se expande. El relato épico de la “resistencia antiimperialista” contrasta brutalmente con la miseria cotidiana de quienes deben elegir entre emigrar o sobrevivir con lo poco que queda.
Narcotráfico y poder: el talón de Aquiles
La acusación de narcotráfico no es solo un expediente en un tribunal extranjero: es la columna vertebral del sostén económico del chavismo. El llamado Cartel de los Soles, integrado por altos mandos militares, ha convertido a Venezuela en un santuario para el tránsito de cocaína hacia Norteamérica, África y Europa. La ruta de la droga no sería posible sin la cobertura política y judicial que garantiza impunidad a los operadores. Por eso la ofensiva de Washington —militar, judicial y financiera— apunta al núcleo más sensible del régimen: el negocio que permite mantener a flote su estructura de poder.
Entre la presión y la complicidad internacional
La operación naval de Estados Unidos no significa una invasión, como intenta instalar Maduro, sino un cerco estratégico: cortar rutas del narcotráfico, encarecer el negocio ilícito y enviar un mensaje inequívoco a la región. En paralelo, las causas judiciales y las recompensas millonarias buscan quebrar el círculo de lealtades que aún sostiene al dictador. La confesión de Carvajal es apenas la primera ficha de un dominó que puede arrastrar a otros cómplices de peso.
Pero el éxito de esta presión depende también de la comunidad internacional. La ambigüedad de algunos gobiernos, que condenan los abusos pero al mismo tiempo negocian petróleo o alivian sanciones, solo oxigena a Maduro y prolonga el sufrimiento de millones de venezolanos. El dilema es claro: se está con las víctimas o se es funcional a los victimarios.
En síntesis
Nicolás Maduro intenta mostrarse como defensor de la soberanía mientras expulsa a su pueblo del país y se enriquece bajo la sombra del narcotráfico. Su milicia de cartón no llena las ollas vacías, ni su retórica épica es capaz de detener la hemorragia migratoria. Venezuela vive una de las crisis más profundas de la historia contemporánea, y cada día que pasa bajo el actual régimen significa más hambre, más exilio y más dolor. La presión internacional, sostenida y coherente, es hoy la única herramienta que puede abrir una salida política. Lo demás es complicidad con la miseria.
El escándalo que envuelve al juez Petris, integrante de la Cámara de Apelaciones de Esquel, sigue creciendo y sumando capítulos. Lo que comenzó como una investigación exclusiva de Chubut Online, hoy alcanza trascendencia nacional y mantiene en vilo al sistema judicial de la provincia.
Las denuncias por presuntas graves irregularidades van mucho más allá de simples sospechas.
Actualmente, el caso es investigado por la Fiscalía de Comodoro Rivadavia y por el Consejo de la Magistratura, que ya ordenó la apertura de un sumario. La verdad, aseguran las fuentes, se abrirá paso a partir de las pesquisas de las autoridades competentes.
Voces que se animan a hablar
El impacto del caso provocó un efecto dominó. Personas que hasta hace poco guardaban silencio empezaron a contar lo que antes no se atrevían.
En este contexto, llegó a Chubut Online, junto con mucha otra información, un posteo publicado en Facebook por un reconocido médico forense que durante años prestó servicios en los tribunales de Esquel y colaboró en la resolución de numerosas causas judiciales. A partir de esa publicación, este medio tomó contacto con el profesional, el Dr. Daniel Roo, quien conocía de cerca el funcionamiento interno de la justicia y mantuvo un trato frecuente con el juez Petris.
Propuestas indebidas en el ámbito judicial.
El forense relató que, en el marco de esa relación profesional, recibió insinuaciones sexuales por parte del magistrado. Según su testimonio, mientras Petris ejercía como juez de primera instancia, llegó a proponerle de manera directa prácticas sexuales en el propio ámbito judicial.
Roo aclaró que, en ese momento, respondió con respeto y dejó en claro que no compartía ese tipo de preferencias.
En el siguiente audio –extraído de la entrevista completa- se encuentran algunos detalles:
Aunque la relación profesional continuó, el episodio se repitió tiempo después, cuando Petris ya integraba la Cámara de Apelaciones. A partir de allí, la distancia fue inevitable.
Licencias y poder
El Dr. Daniel Roo no solo cumplía funciones como médico forense: también tenía a su cargo el control de las licencias médicas del personal judicial. Su rol, en ese sentido, lo colocaba en una posición clave dentro del funcionamiento de los tribunales.
Consultado por Chubut Online sobre la situación del juez Petris, Roo fue categórico: las licencias eran frecuentes y, en algunos casos, le generaban serias dudas. Un ejemplo claro fueron los estudios médicos que el magistrado realizaba en Buenos Aires, los cuales —según Roo— podían haberse efectuado perfectamente en Esquel, aunque cada viaje le significaba varios días de licencia.
El clima dentro de los tribunales, recordó el forense, era de temor permanente: rechazar una licencia del juez equivalía a arriesgar la estabilidad laboral.
De hecho, relató un episodio concreto en el que se atrevió a rechazarle un pedido. Minutos después, recibió un llamado desde el Superior Tribunal de Justicia (que en ese entonces tenía otra composición a la actual) con una orden directa: debía aprobar la licencia.
Favores y beneficios
En paralelo, también se informó a este medio que Petris habría solicitado o promovido el ingreso de numerosas personas tanto en los tribunales —en especial en la Cámara de Apelaciones— como en otros ámbitos, incluso el universitario. A cambio de esos favores, por lo general, habría obtenido algún tipo de beneficio personal. Según trascendidos, esas contraprestaciones habrían ido desde la realización de trabajos particulares hasta el cuidado de su madre anciana.
Testimonios que coinciden
Los dichos del Dr. Roo, sumados a los aportes de otras fuentes consultadas, se agregan a los testimonios que esta investigación viene recogiendo. Todos coinciden en señalar patrones similares que refuerzan las sospechas sobre el accionar del juez Petris.
Lejos de apagarse, el caso parece encenderse cada vez más. Cada nueva voz funciona como una ficha de dominó que empuja a la siguiente. Y en ese dominó, las piezas no muestran números, sino nombres, cargos y responsabilidades que empiezan a quedar expuestos ante la opinión pública y la justicia.
Mientras algunos se esfuerzan en defender lo indefendible, las investigaciones siguen su curso. Los engranajes del más alto nivel institucional ya están en movimiento.
Sin embargo, la duda persiste y recorre cada despacho y oficina: ¿Llegará la verdad hasta el final o quedará atrapada entre complicidades internas?.-
La Justicia de Neuquén investiga a dos médicos acusados de montar una estafa millonaria con falsas cirugías a niños afiliados a una obra social.
En Neuquén estalló un caso que indigna a la sociedad y sacude la credibilidad del sistema de salud: dos médicos, un traumatólogo infantil y un anestesista, están acusados de haber montado una red de estafas contra la obra social de los petroleros, con cirugías pediátricas que nunca existieron. Según la denuncia, el fraude superaría los 20 millones de pesos.
La investigación judicial, dirigida por la fiscal Valeria Panozzo, comenzó tras una denuncia del Sindicato de Petroleros Privados, que detectó facturaciones por intervenciones quirúrgicas inexistentes entre enero y junio de 2024. En todos los casos, los supuestos procedimientos estaban firmados por los mismos dos profesionales.
Los testimonios de los afiliados son contundentes: los niños recibieron consultas de rutina en consultorio, pero jamás ingresaron a un quirófano. Sin embargo, en los registros aparecían cirugías complejas como osteoplastias o neurolisis, facturadas con carácter de urgencia y bajo un mecanismo de pronto pago que evitaba controles internos.
Las auditorías médicas detectaron irregularidades tan groseras como partes quirúrgicos superpuestos en horario, pacientes dados de alta minutos después de supuestas operaciones y expedientes sin rastro de internación, instrumentadores ni profilaxis antibiótica. Un niño llegó a figurar como operado de una fractura el mismo día en que recibió tratamiento ambulatorio por un cuadro respiratorio.
La maniobra, que se repetía con precisión en cada expediente, desnuda una alarmante vulnerabilidad en los controles de las obras sociales. No se trata solo de un fraude económico, sino de una afrenta ética: médicos que deberían velar por la salud infantil utilizaron la vulnerabilidad de las familias para enriquecerse.
Los allanamientos ordenados por el juez de Garantías Marco Lupica Cristo apuntaron a obtener historias clínicas, computadoras y teléfonos de los acusados, identificados como P.B. y M.B.. El caso aún está bajo investigación, pero ya deja una certeza: la confianza en el sistema sanitario y en la justicia está en juego.
En tiempos donde la salud se sostiene con recursos limitados y la sociedad exige transparencia, escándalos como este exponen la necesidad urgente de reforzar los mecanismos de auditoría y control. Lo que hoy se investiga en Neuquén no es un hecho aislado, sino el reflejo de un sistema permeable a la corrupción.
El verdadero desafío será que la Justicia avance sin titubeos y que la sociedad obtenga respuestas claras. Porque cuando se lucra con la salud de los niños, no estamos solo ante un delito económico, sino ante una traición imperdonable a la confianza pública.
El Congreso aprobó medidas populistas sin financiamiento, usando a discapacitados y jubilados como bandera política y condenando al país a la quiebra.
En las últimas sesiones de Diputados se vivió un espectáculo indignante: la mayoría opositora aprobó proyectos que incrementan el gasto público sin explicar de dónde saldrán los fondos. Una vez más, el populismo kirchnerista y sus aliados de izquierda apelaron a la demagogia más baja: manipular a los sectores más vulnerables, como los discapacitados y los jubilados, para presentarse como “defensores de los pobres”, mientras en realidad los condenan a un futuro peor.
Porque la verdad es simple: no existe mejora social posible sin equilibrio fiscal. Un país que gasta más de lo que ingresa está condenado a endeudarse, a devaluar y a generar inflación. ¿Y quién paga las consecuencias? Precisamente aquellos a quienes dicen proteger: los jubilados ven licuadas sus pensiones, las personas con discapacidad pierden acceso real a servicios, y la clase media es arrasada por el impuesto inflacionario.
Lo aprobado en el Congreso no es solidaridad: es un fraude moral y económico. Es populismo puro, disfrazado de sensibilidad social. Es la misma mentalidad retrógrada, descerebrada y precaria que hundió a la Argentina durante décadas, siempre prometiendo derechos que nunca podían sostener.
El kirchnerismo y la izquierda saben perfectamente que estas leyes son imposibles de cumplir. No hay un solo estudio serio, ni una previsión presupuestaria, ni un plan de financiamiento detrás de esas votaciones. Solo hay cálculo electoral, oportunismo y el eterno recurso de usar la necesidad de los más frágiles como carnada política.
El populismo no defiende a los jubilados ni a los discapacitados: los usa como rehenes de su relato. Si realmente quisieran protegerlos, apostarían a construir un país con cuentas ordenadas, donde la moneda tenga valor, donde el ahorro sea posible y donde el Estado pueda sostener derechos sin hipotecar el futuro.
Un país que no respeta el equilibrio fiscal no crece, no atrae inversiones, no genera empleo genuino ni mejora la vida de nadie. El desorden económico es la antesala de la miseria, y es esa miseria la que multiplica la pobreza y condena a generaciones enteras al atraso.
Basta de engaños. La verdadera justicia social no es regalar lo que no se tiene, sino construir un país sólido, con una economía equilibrada, que garantice derechos reales y duraderos. Seguir por el camino del populismo es elegir hundirse en lo peor del tercer mundo.
El escándalo que involucra al juez Claudio Alejandro Petris sacude al Poder Judicial de Chubut y mantiene en alerta a la opinión pública. La investigación iniciada a partir de la información publicada por Chubut Online derivó en una serie de diligencias clave, ordenadas por la fiscalía, independientemente de otras acciones emprendidas por el Consejo de la Magistratura.
El rol de Chubut Online en la causa
La investigación periodística realizada por este medio, bajo la autoría de Juan Zuoza, fue determinante para abrir el sumario en el Consejo de la Magistratura y dar impulso a la pesquisa judicial.
La documentación presentada incluía datos catastrales de bienes muebles e inmuebles, testimonios de testigos, expedientes judiciales relevantes y una cronología de hechos que aportaron elementos de peso para avanzar con la causa.
La investigación judicial en marcha
La fiscalía de Comodoro Rivadavia, encabezada por el fiscal Cristian Olazabal, asumió la conducción del caso y desplegó un operativo en Esquel con el objetivo de recolectar información sensible vinculada al magistrado investigado.
Allanamiento en el Registro del Automotor
Uno de los procedimientos se realizó en el Registro del Automotor de Esquel. Según confirmaron fuentes judiciales, el allanamiento no respondió a irregularidades en la institución, sino a la necesidad de obtener documentación sobre vehículos y transferencias en las que estaría involucrado el juez Petris.
Relevamiento en la Municipalidad de Esquel
Otro de los puntos de investigación se concentró en la Municipalidad de Esquel, donde la fiscalía requirió expedientes relacionados con inmuebles. El objetivo es determinar características de las propiedades, titulares registrados y eventuales vínculos con el magistrado.
Testimonios clave
La pesquisa también avanza en la toma de declaraciones a testigos considerados relevantes para la investigación. Estas entrevistas permitirían contrastar y profundizar los datos aportados en la investigación original de Chubut Online.
Noticia en desarrollo
La causa contra el juez Petris continúa su curso y se esperan nuevas diligencias en los próximos días. Desde Chubut Online seguiremos informando cada avance de esta investigación que marca un antes y un después en la justicia provincial.
“Nuestros vecinos” rescata la historia, el trabajo y los valores de personas que dejaron huellas en la comunidad. Un homenaje a quienes, con esfuerzo silencioso y compromiso cotidiano, ayudaron a moldear la identidad de Esquel.
Desde Weiler a Esquel: la increíble historia de Carlos Becker
Carlos Becker es una de las personas más longevas de Esquel. Tiene 92 años y nació en 1933, en Weiler, un pequeño poblado alemán que hoy forma parte de Keltern3. Desde allí, y atravesando una Europa aún marcada por las secuelas de la guerra, su historia lo fue llevando a miles de kilómetros de distancia, hasta asentarse definitivamente en la cordillera patagónica.
El paso del tiempo nos ha impedido que él mismo cuente, con su propia voz, todo lo que vivió. Hoy, su mente y su habla son lentos. Por eso, en esta entrevista, fueron sus hijos —Alfredo y Marian— quienes, con generosidad, nos ayudaron a reconstruir el camino de aquel alemán emprendedor que, con coraje y decisión, supo abrirse paso en un mundo nuevo sin renunciar nunca a su esencia.
Cuando le preguntamos qué recuerdos tenía de la guerra, prefirió no contestar. Es entendible. Era apenas un chico cuando el conflicto arrasaba Europa, y seguramente vivió —como tantos otros— privaciones, miedo, pérdidas, y un dolor que deja marcas difíciles de nombrar. Algunas historias, simplemente, se guardan en el silencio.
Eso sí, su hijo nos contó que en esa época Carlos solo pudo cursar primer, tercer y quinto grado. Los otros años se los llevó el caos de la guerra, o sea, la escasez de recursos, de maestros, de estructura.
La atmósfera de destrucción total que envolvía en aquellos años tanto a países como a las almas, alentó en muchos alemanes el deseo ferviente de emigrar y vivir bajo los preceptos de la Biblia. Buscaron consuelo, sentido y dirección en la fe, como una forma de reconstruir no solo lo perdido, sino también el futuro.
Así, a mediados de 1955, el destino llevó a Carlos a las Islas Malvinas. Con 47 compañeros más, todos trabajadores de una empresa alemana, fueron contratados por la corona británica para realizar obras civiles en las islas. La experiencia fue tan particular como significativa: sin buscarlo, Carlos empezó a acercarse a la Argentina, ese país inmenso y lejano que en ese entonces para él sólo era una idea en el mapa, pero que con el tiempo se transformaría en su hogar definitivo.
Todos los servicios sanitarios de las Islas Malvinas fueron hechos por ese grupo de trabajadores alemanes. En Puerto Stanley, donde vivían apenas 1.200 personas, pronto conocieron a casi todos los habitantes. La vida social, aunque limitada, tenía sus momentos: los kelpers los invitaban con frecuencia a reuniones, e incluso el propio Gobernador de las islas extendía invitaciones a encuentros informales. Sin embargo, el grupo era muy cerrado y no siempre asistían. Tal vez por pudor, por idioma, por diferencias culturales… o simplemente porque estaban enfocados en trabajar, cumplir, y pensar en lo que vendría después.
Allí, en medio de esa rutina de trabajo y clima hostil, Carlos Becker aprendió a hablar inglés a la perfección. Tanto que, según cuenta su hija con una sonrisa, “lo habla mejor que su nieta, que está por recibirse de profesora de inglés”. Fue una muestra más de su capacidad de adaptación ydel espíritu alemán: disciplinado, constante, preciso, y siempre dispuesto a aprender lo necesario para salir adelante, sin hacer alarde.
A fines de 1958, el contrato en las Malvinas finalizó y el grupo volvió al continente. Pasaron seis semanas en Montevideo, luego seis más en Buenos Aires, y desde allí partieron rumbo al sur, en busca de un lugar donde establecerse definitivamente. Fue así como llegaron a orillas del río Limay, en plena Patagonia, donde fundaron lo que sería la Colonia Paso Flores. Carlos era el más joven del grupo.
Sin embargo, con los años, las tensiones internas comenzaron a crecer. La convivencia, las diferencias de criterio y quizás el peso de tantos años compartidos llevaron a una división inevitable. En 1971, el grupo se separó: una parte se instaló en Cholila, en la Hostería El Trébol, mientras que quienes permanecieron en Paso Flores tuvieron que reorganizarse y redefinir su vida comunitaria.
En septiembre de 1972, Carlos Becker y su familia regresaron a Alemania. Vivieron allí entre 1972 y 1976, en un intento por reconectar con sus raíces o, tal vez, por buscar nuevas oportunidades. Pero un día, sin que nadie lo esperara, Carlos anunció su decisión de volver a la Argentina. “¿Por qué?”, le preguntaron sus hijos. Y su respuesta fue tan simple como contundente: “Porque mis hijos son argentinos”.
A la vuelta, se instalaron primero en Bariloche. Carlos trabajó en el hotel Llao Llao, y luego como casero de la señora Frávega. Pero la distancia con las escuelas se convirtió en un problema serio: sus hijos no tenían acceso fácil a la educación, y eso pesaba mucho en sus decisiones. Fue entonces cuando, pensando en el futuro de la familia, decidieron mudarse a Cholila, donde aún vivía una parte del grupo original.
Con los últimos ahorros, compraron un terreno y una casa al señor Breide. Y allí, con el empuje de los comienzos verdaderos, montaron la primera panadería del pueblo. No fue fácil, pero como tantas veces en la vida de Carlos, el trabajo constante, la organización y el compromiso fueron claves para salir adelante.
En esos años, Carlos tomó una decisión que marcaría un nuevo giro en su vida: quería ser independiente. Ya no buscaba vivir bajo la estructura comunitaria, ni depender de acuerdos grupales. Con esa claridad que lo caracterizaba, les propuso un trato a sus amigos alemanes: les dejaba la casa y la panadería de Cholila si ellos le conseguían una vivienda en Esquel.
Carlos llegó a nuestra ciudad a dedo, en busca de trabajo. Caminó, preguntó, recorrió. En ese momento, en Esquel había solo tres panaderías, pero ninguna le ofreció empleo. Aun así, no se rindió. Finalmente, una persona le ofreció una casa que tenía en venta, y gracias al acuerdo previo, sus amigos alemanes la compraron y se la entregaron a cambio de la casa y la panadería de Cholila.
Con eso, Carlos pudo empezar de nuevo, ahora en Esquel, y lo hizo a su manera: con esfuerzo, con ingenio y con mucha discreción. Abrió su propia panadería, pero por respeto al contexto local, y para no herir susceptibilidades en tiempos aún sensibles tras la guerra, la llamó «Confitería Suiza». Una elección inteligente, humilde y cuidadosa, que dice mucho sobre su manera de ver el mundo.
“Vinimos sin nada de dinero ni de capital”, recuerdan sus hijos, pero Carlos siempre tuvo en cuenta lo que aprendió en Alemania: «el capital más importante de un pueblo es el capital de trabajo».
Una vez más, el comienzo no fue fácil. Como tantas veces en su vida, Carlos tuvo que ingeniárselas con lo poco que había. El primer horno de la panadería fue comprado de un viejo spiedo, rescatado de una rotisería que había cerrado sus puertas tras la partida de los trabajadores de La Presa. No era lo ideal, pero Carlos lo adaptó, lo hizo funcionar, y con eso empezó a hornear los primeros panes.
Carlos Becker ya había sido panadero, y además, durante su paso por Bariloche, había aprendido todo sobre el chocolate. Con ese conocimiento y su inagotable dedicación, no pasó mucho tiempo para que su confitería se convirtiera en «la cenicienta» de Esquel. Todo lo que le pedían, lo hacía. Siempre estaba abierta: sábados, domingos y feriados, sin descanso.
Las ventas comenzaron a crecer de forma notable, y en poco tiempo, la Confitería Suiza se transformó en un verdadero hito de la ciudad, el lugar elegido por muchos esquelenses para comprar panificados, tortas y delicias dulces. Más que una panadería, era una referencia entrañable, parte de la memoria afectiva de toda una generación.
Sin embargo, en 1999 las cosas comenzaron a cambiar. Las ventas empezaron a disminuir y nuevas panaderías fueron apareciendo en Esquel, con productos más económicos, pensados para un público masivo. La Confitería Suiza se mantuvo fiel a su estilo, a su calidad artesanal y a su forma de trabajar, pero los tiempos eran otros.
Así, con la misma dignidad con la que habían iniciado todo, Carlos y su familia tomaron la decisión de cerrar las puertas y dar por terminado ese emprendimiento que habían creado con tanto esfuerzo. No hubo estridencias ni lamentos: simplemente, como todo lo que Carlos hizo en su vida, fue una decisión silenciosa, meditada, tomada con orgullo por lo vivido y construido.
Hoy, a sus 92 años, Carlos Becker ya no puede contarlo con sus propias palabras, pero su historia sigue viva en quienes lo conocimos, en su familia, y en aquellos que alguna vez compraron pan o tortas en esa confitería alemana (aunque se denominó “Suiza”) que fue parte del corazón de Esquel.
Cuando me despedí de él para escribir esta semblanza, lo hice como lo hacía en mi juventud cada vez que salía de su negocio con esos “borrachitos” bien envueltos (conos de masa dulce con pasta húmeda con algún licor bañados de chocolate) que eran, sin dudas, lo más sabroso de su panadería. Le dije: “auf wiedersehen” (hasta luego).
Carlos me miró y, como siempre, me respondió con una sonrisa: “auf wiedersehen”.-
El paro nacional de pilotos es un mecanismo extorsivo que perjudica a miles de pasajeros. Una vez más, el conflicto gremial apunta más a la política que a los derechos laborales.
Los pilotos de APLA anunciaron un inminente paro nacional tras el fracaso de la conciliación obligatoria por el Decreto 378/2025. La medida, presentada como un reclamo laboral, en realidad desnuda una práctica extorsiva que golpea sin piedad a la sociedad: dejar varados a quienes dependen del transporte aéreo por trabajo, salud o razones familiares.
No se trata de un conflicto menor. Cada vez que un gremio aeronáutico decide paralizar el servicio, las consecuencias son devastadoras: vuelos cancelados, pasajeros desamparados y pérdidas millonarias para el país. Y todo en nombre de un reclamo que, lejos de buscar soluciones reales, es utilizado como herramienta de presión política.
El paro, en este contexto, no es más que una forma de chantaje. Se fuerza al Gobierno a retroceder bajo la amenaza de generar caos en los aeropuertos. Una maniobra que nada tiene que ver con la defensa de la seguridad operacional, como pretenden justificar, sino con intereses sectoriales disfrazados de causas nobles.
La sociedad no puede seguir siendo rehén de sindicatos que usan el transporte aéreo como arma de presión. Quienes no están conformes con su salario en una empresa estatal tienen la posibilidad de probar suerte en el sector privado, en lugar de castigar a los ciudadanos con paros recurrentes.
Es hora de que los gremios aeronáuticos asuman que el derecho a reclamar no incluye arruinar la vida de miles de personas. El transporte aéreo es un servicio esencial, y paralizarlo es una irresponsabilidad que ningún país serio debería tolerar.
La Fiscalía del Chubut introdujo un cambio en la calificación legal de la causa que investiga la confección de certificaciones falsas en licencias de conducir, en la que se encuentran procesados Jeremías Berruhet y Diego Soto Payva.
La audiencia se desarrolló en la Oficina Judicial de Trelew, en el tercer piso de los tribunales, con la presencia del nuevo fiscal general a cargo del caso, Omar Rodríguez, quien reemplaza a la fiscal Julieta Gamarra.
El planteo de la defensa
Durante el encuentro, la defensa de Berruhet especuló con la posibilidad de un cambio en la calificación de los hechos e incluso propuso la alternativa de una suspensión de juicio a prueba (probation). El imputado enfrenta 322 casos de usurpación de título, tras haber firmado licencias de tránsito haciéndose pasar por profesional, sin contar con matrícula ni título habilitante.
En la etapa anterior, la fiscal Gamarra había considerado esa conducta como un concurso real de delitos.
La decisión de la Fiscalía
El fiscal Rodríguez explicó que correspondía modificar la calificación. De este modo, la acusación pasó a ser usurpación de título en 322 hechos, bajo la modalidad de delito continuado y en calidad de autor.
No obstante, Rodríguez advirtió que la posibilidad de otorgar una suspensión de juicio a prueba recién podrá evaluarse una vez que la causa llegue a la instancia de acusación formal.
Resolución judicial
El juez Fabio Monti tomó nota de la nueva calificación realizada por la Fiscalía, pero rechazó el pedido de probation formulado por la defensa.
Cabe recordar que en esta misma causa también está procesado Diego Soto Payva, imputado por falsedad ideológica en la confección de licencias de conducir, también en 322 hechos.
La política chubutense estuvo históricamente ligada principalmente a dos fuerzas: La UCR y el PJ, ambas con sus diferentes variables y alianzas electorales. También hubo partidos emergentes que duraron poco tiempo, como el Pach, entre otros.
Pero las diferentes estructuras siempre estaban ligadas a uno de los partidos históricos.
La situación de La Libertad Avanza en Chubut, es un tanto diferente, ya que rompe con los esquemas instaurados y enfrenta desafíos que rompen los esquemas tradicionales de la política: pone en sus listas a figuras nuevas, jugándose a todo o nada.
Armar una fuerza política desde cero no es nada fácil en este país. Mucho menos cuando esta fuerza nació desde un nuevo estereotipo de política vinculada directamente a la figura de Javier Milei, quien no contaba con estructuras políticas para su partido “recién nacido”.
La falta de estructura y la necesidad de crearla afronta varios desafíos: conseguir gente que esté alineada desde lo ideológico; y desterrar a todos los infiltrados que se metían intencionalmente a fin de destruir a la nueva estructura.
En Chubut somos testigos de la aparición de mucha gente que concuerda ideológicamente con los cambios realizados por Milei, y al mismo tiempo, de la aparición de viejos oportunistas -algunos social y mediáticamente muy “quemados”- que quisieron infiltrarse en el partido para destruirlo.
Toda esta situación concluyó en que el partido lanzara una lista electoral con candidatos prácticamente desconocidos, lo cual es algo totalmente nuevo en la política, ya que la gente está acostumbrada a ver siempre a las mismas figuritas repetidas en los diferentes partidos políticos.
Y esto es algo totalmente paradójico: la gente pide a gritos un cambio profundo en la política, pero al mismo tiempo no está acostumbrada a votar por figuras nuevas.
Quizás, desde una mirada sociológica, este hecho pueda analizarse como algún síndrome social que afecte a una parte de la población y cuya característica es la de insistir con recetas fracasadas y figuritas repetidas, como el caso del PJ.
Los candidatos por LLA son:
Para Diputados Nacionales por Chubut: La Dra. Maira Frías (Comodoro Rivadavia) como primera titular; El Dr. Julián Moreira (Trelew) como segundo titular; en tanto como suplentes quedaron la Cra. Silvina Florentino y el Sr. Leandro Ruata (Puerto Madryn).
Para el Consejo de la Magistratura: Para la circunscripción de Trelew, Titular: Facundo Lazzaro; Suplente: Anselmo Fleitas (Rawson). Para la circunscripción de Esquel, Titular: Cristian Ortiz Suplente: Esteban Blanco (Esquel).
Perspectivas de cara a octubre:
La libertad Avanza tiene una fuerte impronta marcada por el gobierno nacional a cargo de Javier Milei y su equipo, al mismo tiempo que a nivel provincial César Treffinger también marcó su propia impronta al construir el espacio político en la provincia.
Dado el fracaso político del kirchnerismo, y la gran cantidad de sentencias por corrupción que ostenta una gran cantidad de ex funcionarios, incluyendo a la jefa política Cristina Kirchner, condenada de por vida a no poder ejercer cargos públicos, el peronismo se ve totalmente debilitado. En Chubut, el PJ lleva a la cabeza a Luque, que si bien es la figura más representativa del PJ a nivel local, mostró una muy baja adhesión de la gente en las internas. Ni siquiera Rafael Williams -viejo dinosaurio del PJ- logró quedar como candidato al Consejo de la Magistratura.
Ante este panorama, las dos bancas de diputados serán disputadas entre La Libertad Avanza y el oficialismo de Nacho Torres, con casi la certeza de que se repartirán una banca de las dos disponibles para cada espacio. El peronismo perdería su oportunidad.
La pregunta que queda responder es la siguiente… ¿Puede alguna fuerza quedarse con ambas bancas?
La respuesta es Sí, puede; aunque el escenario es un tanto difícil… pero no imposible. Veamos…
¿Qué necesita un partido para “llevarse las dos bancas”?
Condición exacta:
Voto de la 1.ª lista ≥ 2 × voto de la lista más votada entre las restantes.
En porcentaje: si la 2.ª lista tiene B%, la 1.ª necesita ≥ 2B%.
Peor caso (solo dos fuerzas compitiendo): se requieren ≥ 66,7% (porque A/2 ≥ B y A+B=100).
*Con oposición fragmentada, el umbral baja. Ejemplos:
1 banca: ser 1.º o 2.º y que el 1.º no te duplique. Con competencia fragmentada, puede alcanzarse con ~25–30% (orientativo).
2 bancas: que la 1.ª lista duplique a la 2.ª. En el escenario más duro (dos fuerzas), ≈66,7%; con oposición dividida, puede bastar ~55–60%, según el tamaño de la segunda.
Y aquí está el tema: en Chubut hay mucha fragmentación. Eso deja la puerta abierta a suponer que una de las fuerzas mayoritarias podría llegar a obtener las dos bancas.
La imagen de Javier Milei, LLA y de Treffinger estuvo en ascenso. Pero la prensa le puso cierto tope a su crecimiento. El oficialismo chubutense venía cuesta abajo, pero supo remontar en los últimos meses. Torres recibió una provincia quebrada a un extremo muy difícil de recuperar y eso le juega notablemente en contra. Hoy por hoy, nadie sabe a ciencia cierta dónde está parado cada uno, electoralmente hablando.
Las encuestadoras y sus negocios.
El problema también radica en que ya no existen consultoras y encuestadoras confiables: las metodologías de medición son un desastre y en todas las últimas elecciones fallaron terriblemente.
La ansiedad de las consultoras por hacerse de unos billetes las tornó en propaganda fetiche para los políticos: El que paga gana en las encuestas. Después, si el candidato pierde, que le reclame a Magoya. Es el “cuento del tío” de las consultoras que se repite desde hace mucho tiempo.
Y es así como las encuestadoras utilizan metodologías totalmente ineficaces y ridículas. Algunas siguen llamando por teléfono de línea y hasta varias veces en un mismo día a la misma persona para completar sus encuestas. Y el resultado es totalmente mentiroso; ilusionando a los que pagan las encuestas y ocultando la realidad del votante.
Mientras las consultoras apuntan a viejas recetas, la gente está en otra sintonía. La TV ya no tiene rating y la gente tiene miles de canales para optar; las radios FM son de muy mala calidad informativa, ya no son escuchadas y fueron reemplazadas por Spotify, Youtube, y otras plataformas; Hay una nueva corriente de gente harta de internet y no le da importancia a los mensajes políticos, ni a las redes.
Obtener pronósticos electorales en estos tiempos es como confiar en el pronóstico del clima, con varios días de anticipación.
Los resultados sólo se sabrán con los recuentos de votos.
Increíble pero real; así funciona el mundo aunque Ud. no lo crea: Putin usa dobles por temor a ser asesinado y su visita a EEUU fue un engaño.
Así lo afirma y demuestra el reconocido militar norteamericano y analista de guerra Jake Broe en su canal de Youtube, caracterizado por el profesionalismo y la seriedad de sus análisis.
Broe, es además reconocido por las gigantescas recaudaciones que logró juntar para la compra de vehículos y equipamiento para las tropas ucranianas que envió desde EEUU al país europeo.
En su impecable análisis muestra que a lo largo del tiempo, los mismos militares rusos y los medios de ese país reconocen y tienen claro que Putin usa dobles para sus exhibiciones públicas.
Es que Putin es un paranoico enfermo de poder, que teme por su vida y está a la expectativa de todo tipo de atentado. Incluso mantiene distancia de sus propios colaboradores y ministros por miedo a la traición.
Putin, que es un ex agente de la KGB conoce muy bien a la inteligencia rusa y al poder que la sostiene. Ellos mismos han realizado todo tipo de atentados contra diversas personas alrededor del mundo, como el envenenamiento de sus opositores políticos.
En cuanto a la guerra con Ucrania, la inteligencia ucraniana lo sigue de cerca para matarlo, tal como ya hizo con varios funcionarios y militares de alto rango dentro de la misma Rusia, con golpes impecables de la inteligencia ucraniana.
Volar al exterior para el encuentro con Trump en Alaska implicaba una seria oportunidad de ser derribado por la inteligencia ucraniana en cualquier parte del trayecto, o incluso, por la misma inteligencia norteamericana.
Putin jamás se expondrá a un riesgo de esa magnitud y por ello mandó a uno de sus dobles. Hay al menos dos dobles reconocidos. En la siguiente imagen vemos en la primera línea superior al doble que visitó Alaska, y en la línea inferior, a la izquierda vemos al verdadero Putin y los otros dos dobles.
Se puede observar una clara diferencia en la pera de uno y la línea marcada de la mandíbula en el otro.
El falso Putin que fue a Alaska fue el más bizarro: no sólo el tono de voz y su pronunciación era precaria, sino que no escaparon expresiones totalmente atípicas del verdadero Putin, con un lenguaje corporal y expresiones faciales totalmente payasescas y alejadas a años luz del verdadero Putin.
Las imágenes de perfil también muestran una pera totalmente diferente a la del verdadero Putin.
Un oficial norteamericano había advertido antes de la reunión en Alaska que Putin no asistiría. La reunión a puertas cerradas se llevó a cabo entre Trump, un oficial del Kremlin y el falso Putin.
Otra imagen mostraba al falso Putin totalmente contento, con expresiones de asombro y alegría de haber podido salir del país y de estar al lado de Trump, típico de la inexperiencia del doble de estar en esos entornos en el exterior.
Años atrás, hubo un caso insólito en el que Putin fue entrevistado el mismo día a la misma hora por la prensa rusa en ciudades diferentes de Rusia.
Putin también mandó un doble el año pasado a la zona de guerra con Ucrania, para mostrarse frente a las tropas rusas.
Todo esto no hace más que evidenciar el grado de locura y paranoia de los hombres más poderosos del planeta, en cuyas manos está el futuro del ser humano tal como se lo conoce hoy en día.
En contextos donde la verdad está enterrada bajo capas de miedo, complicidad o poder, sacarla a la luz no siempre es un proceso sencillo. Así como en la película Missisippi en llamas (1988), dos agentes del FBI enfrentan un entorno hostil para develar un crimen racial encubierto, una reciente investigación periodística de Chubutonline también logró lo impensado: destapar hechos que durante años permanecieron ocultos por intereses políticos, omisiones institucionales o simples pactos de silencio.
Ambos casos comparten un eje común: la voluntad de ir más allá de lo superficial para llegar al fondo de la verdad. En la película, los agentes –interpretados por Gene Hackman y Willem Dafoe- descubren rápidamente que limitarse a los procedimientos formales no basta. El poder judicial local está comprometido, la comunidad vive atemorizada y el silencio es la norma. Esa combinación de obstáculos hace que el avance dependa más del compromiso, la inteligencia y la persistencia que de los mecanismos institucionales habituales.
En el caso periodístico, el trabajo fue igualmente exhaustivo. A través de meses de investigación, entrevistas con fuentes reservadas, análisis de documentos y una narrativa cuidadosamente construida, se logró demostrar lo que muchos sospechaban pero nadie podía afirmar con certeza: que detrás de hechos había un entramado de intereses que había logrado mantenerse invisible a los ojos del público.
Ambos relatos nos recuerdan que la verdad, en ciertos contextos, requiere ser buscada con profundidad, paciencia y determinación. Ya sea con el compromiso del periodismo o la labor de organismos oficiales, lo importante es entender que la justicia y la verdad no siempre se revelan por sí solas. A veces hay que construirlas, paso a paso, enfrentando resistencias, dudas y silencios.
Lo poderoso de esta comparación no es sólo la similitud de la búsqueda, sino la vigencia de ciertas estructuras que aún hoy –como en el sur profundo de los años 60- siguen apostando a que nadie se atreva a mirar demasiado. Y es justamente ahí donde el cine, como el buen periodismo, puede encender una chispa: la que ilumina lo que algunos preferirían mantener en la sombra.-
“Nuestros vecinos” rescata la historia, el trabajo y los valores de personas que dejaron huellas en la comunidad. Un homenaje a quienes, con esfuerzo silencioso y compromiso cotidiano, ayudaron a moldear la identidad de Esquel.
“Panchi” Fiori, el hombre que siempre está
En septiembre de 1973, “Panchi” Fiori llegó a Esquel por primera vez. Venía de viaje de bodas junto a Silvia, su compañera de toda la vida y su actual esposa. No sabía entonces que ese viaje marcaría para siempre el rumbo de su historia. Fue en la Villa Futalaufquen donde ocurrió algo simple, pero inolvidable: mientras cargaba nafta en el surtidor del lago, empezó a nevar. Era la primera vez que veía la nieve, y fue como un hechizo. Algo de ese paisaje, del aire, del silencio blanco, se le metió en el alma. Y ya no hubo vuelta atrás.
Por entonces, el oficio que con los años haría suyo ya le corría por las venas. Su abuelo había llegado desde Italia en 1889 y, en 1910, fundó una casa fúnebre y una fábrica de ataúdes en Oliva, provincia de Córdoba. Aquel fue el origen de una historia que no se mide en tiempo, sino en gestos de cuidado, en manos firmes, en miradas que abrazan cuando el dolor deja sin palabras. Su padre siguió ese mismo camino, y Panchi —como si el destino ya estuviera escrito— también lo hizo.
Los que lo conocemos sabemos bien que nunca lo tomó como un negocio. Para él, fue siempre una responsabilidad profunda y un compromiso con quienes atraviesan uno de los momentos más difíciles de la vida. Un oficio que requiere discreción, respeto y humanidad, y que se ejerce con la mayor seriedad y entrega. No es solo un trabajo, sino acompañar con dignidad y respeto a quienes más lo necesitan.
Antes de llegar a Esquel, su labor estaba enfocada principalmente en la venta de ataúdes, sobre todo en el norte del país. Desde muy joven empezó a recorrer rutas, a cargar y descargar, a convivir con el silencio y el cansancio, y a recibir agradecimientos que decían más que mil palabras.
Su primer viaje solo —recuerda— fue a los 13 años, a Santiago del Estero, llevando 13 ataúdes. Muchos dirán que el número 13 trae mala suerte. Él, en cambio, lo recuerda con una sonrisa y una frase que lo pinta entero: «Mirá si no me va a gustar el número 13. Nunca lo rechazo». Es más: entre risas, confiesa que, aunque casi nunca va al casino, cuando lo hace tiene sus caballos de batalla bien definidos: “Siempre le juego al 0, al 13 y al 34.”
Cuando sus viajes lo llevaban al sur, solía pasar por El Bolsón, luego Trelew o Comodoro, y siempre —de ida o de vuelta— hacía escala en Esquel. Fue en esos recorridos, allá por los años setenta, cuando advirtió algo que lo sorprendió: en la ciudad no había sala velatoria. Los velorios se hacían en las casas particulares o, en algunos casos, en las iglesias.
Esa ausencia quedó dando vueltas en su cabeza. Fue así como decidió venir a Esquel. En realidad, pensó que sería solo por unos meses, una experiencia breve, casi de paso. Pero el destino tenía otros planes. Lo que empezó como una prueba se transformó en una elección de vida. «Encontré la tranquilidad del sur y no estar a las corridas», confiesa. Y en esa calma, en ese tiempo más lento, encontró también su lugar en el mundo.
En el mes de febrero de 1981 quedó finalmente armada su sala velatoria y comenzó a brindar los servicios fúnebres en Esquel. Fue un paso importante, no solo para él, sino también para la ciudad. A partir de entonces —recuerda— la gente ya no quería hacerlo en sus casas. El espacio ofrecía otro tipo de contención, más acorde al momento, más respetuoso del duelo. Así, sin estridencias ni anuncios, fue cambiando una costumbre arraigada, con la simpleza de quien sabe cuándo hace falta estar.
Hay otro dato que pinta de cuerpo entero su manera de entender el oficio: antes, el funebrero no atendía de noche, y si el fallecimiento ocurría en ese horario, los familiares debían esperar hasta la mañana siguiente. En tiempos en que casi no había teléfonos —o muy pocos tenían uno—, Panchi decidió poner una guardia permanente en su sala velatoria. Bastaba con que alguien se acercara o llamara, y él respondía de inmediato. Hoy el procedimiento es el mismo, con la única diferencia de que todo ocurre a través de un celular. La esencia, sin embargo, no ha cambiado: estar disponibles, siempre, cuando más se necesita.
También nos cuenta Panchi que los rituales del adiós han cambiado mucho con el tiempo. Antes, recuerda, todo era más solemne, más rígido en sus formas: las mujeres asistían vestidas de largo, los familiares directos iban completamente de negro, y las casas donde había luto se señalaban con moños del mismo color si el velorio era en la sala velatoria o en una iglesia. Si se realizaba en la vivienda, se colocaban cortinas negras en la fachada, como una señal de respeto y recogimiento.
“Hoy -señala Panchi- casi nadie quiere pasar por la iglesia. Lo más habitual es que los familiares pidan la presencia de un sacerdote para que realice un responso en la misma sala velatoria, y con eso se da por cumplido el rito religioso”. Antes, en cambio, él tenía un auto especial para llevar al cura al cementerio, y éste esperaba el cortejo fúnebre y a los dolientes. Todo es más breve, más íntimo, menos ritualizado. Pero el sentido profundo de despedir con respeto a un ser querido, ese, sigue intacto.
Me animé y le pregunté: —¿Qué es la muerte, Panchi?
«A la pucha!», exclamó, entre un gesto de sorpresa y una pausa larga, como quien siente que no se le puede faltar el respeto a esa pregunta. «Es un paso a la eternidad», dijo finalmente. «Un paso al descanso, a la paz….”. Y enseguida recitó: “Paz en esta mansión donde se acaba el orgullo, la pobreza, el placer y la ambición. Cesa del hombre el poder, reina el silencio profundo y Dios, rey de todo el mundo, se deja comprender…”. Una frase que alguna vez leyó en la entrada del cementerio de un pueblo muy chiquitito y que le quedó grabada en la memoria.
Con más confianza, Panchi se anima a compartir algunas experiencias personales. Por ejemplo, cuenta que en ocasiones le han hecho pedidos curiosos, como enterrar a alguien junto a sus animales. También que le hacen muchos chistes y reconoce que ya no puede hacerse cargo personalmente de los servicios cuando muere un niño y enseguida se va del lugar. “Eso me supera”, confiesa, “más cuando tenés nietos.”. De igual manera, comenta que hoy en día mucha gente prefiere la cremación. Es un cambio cultural fuerte, y el porcentaje de quienes la eligen es cada vez mayor, aunque —destaca— en Esquel todavía no se ha podido instalar un crematorio por falta de gas.
Y hablando de nuestra ciudad, dice que hoy la ve, o la siente, un poco estancada. Sin embargo, no duda en destacar que aquí consiguió muchos amigos. “Buenos amigos” —subraya—, y cuando se le pregunta si volvería a hacer lo mismo, afirma con convicción: “Sí, porque siempre he tratado de ayudar”.
No podía terminar esta nota sin hacerle la última pregunta que Luis Novaresio suele plantear en su programa televisivo: —¿Nos morimos… y qué pasa?. Esta vez, Panchi me sorprendió a mí. La respondió con una sonrisa y sin rodeos: —“No sé… porque ninguno volvió para contarme”. Sin embargo, enseguida recuperó la formalidad y agregó, con tono sereno: “—Me parece que se termina todo… a pesar de ser creyente”.
Así, a los 75 años, Panchi sigue estando ahí, con la misma entrega de siempre, acompañando en ese instante sagrado donde el dolor se hace lágrima, el recuerdo abrigo y el servicio, un acto de amor silencioso. Como lo ha hecho toda la vida: con respeto, con entereza, y con esa amabilidad y corrección que siempre lo ha distinguido como persona.-
El Consejo de la Magistratura del Chubut abre sumario contra el juez Claudio Petris tras denuncia impulsada por una investigación de Chubut Online
El informe periodístico reveló presuntas maniobras irregulares del magistrado. El Consejo dio curso al sumario y la fiscalía inició una investigación penal.
En una resolución de alto impacto institucional, el Consejo de la Magistratura de la Provincia del Chubut resolvió –en el día de hoy- abrir un sumario disciplinario contra el juez de Cámara Claudio Alejandro Petris, luego de aceptar como procedente la denuncia presentada en su contra por presunto mal desempeño en el ejercicio de sus funciones.
La investigación se originó a partir de la investigación realizada por Juan Zuoza, de Chubut Online, que puso en conocimiento de la opinión pública una serie de presuntas irregularidades graves atribuidas al magistrado. El informe —que fue considerado como prueba de valor por la Comisión de Admisibilidad— reveló, entre otros hechos:
Ocultamiento de bienes,
Inscripción de propiedades a nombre de familiares,
Utilización de documentación ajena para registrar vehículos de alta gama,
Vínculos personales con causas judiciales que podrían haber implicado conflictos de intereses o beneficios indebidos.
A esos señalamientos se suman, según el dictamen oficial, denuncias de índole sexual y hechos que podrían constituir delitos contra la administración pública, lo que agrava aún más el cuadro inicial.
“A la luz de las denuncias (tanto de índole sexual, como de delitos contra la administración pública, entre otros), y en relación a todo lo que conlleva la sospecha de haber incurrido en estos ilícitos (…), nos hace concluir que estaría dañada —a prima facie— la idoneidad en todas sus acepciones (técnica profesional, moral)”, señala la Comisión de Admisibilidad.
“Es obligación de este cuerpo, mínimamente, investigar y dilucidar si este magistrado puede seguir ostentando el cargo que actualmente posee.”
El dictamen concluye que tanto la denuncia formal como la investigación de Chubut Online están respaldadas por prueba documental y testimonial, lo que motivó la admisión de la denuncia y la designación de un sumariante para llevar adelante un proceso disciplinario exhaustivo.
También interviene la Justicia penal
En paralelo a la actuación del Consejo de la Magistratura, el Ministerio Público Fiscal de Comodoro Rivadavia también dio inicio a una investigación penal preliminar sobre los mismos hechos. Ya se conformó el legajo de investigación n.º 145.262, con el objetivo de determinar si los hechos denunciados constituyen delitos penales.
Cuando el periodismo incomoda al poder
El caso Petris es una muestra clara de cómo una investigación periodística, a la que en un primer momento se intentó restar trascendencia e incluso descalificar como una supuesta “operación”, terminó siendo el detonante de un proceso institucional profundo, que hoy involucra tanto al Consejo de la Magistratura como a la Justicia penal.
Que haya sido necesario el trabajo independiente de un medio como Chubut Online para que estas irregularidades comenzaran a investigarse, debería encender alarmas sobre la pasividad —o complicidad— de ciertos sectores del sistema judicial y político, donde mecanismos de control parecen funcionar solo cuando la presión pública se vuelve insoslayable.
Las denuncias contra el juez Petris no son menores: se habla de maniobras patrimoniales ilegales, abuso de autoridad y de poder, delitos contra la administración pública y posibles conductas de índole sexual. Pero el caso no se agota en un solo nombre.
Frente a la magnitud de las acusaciones, resulta inevitable preguntarse si estas maniobras pudieron haberse sostenido en el tiempo sin el conocimiento o la colaboración de otros funcionarios, empleados judiciales o actores del sistema.
Por eso, además de investigar a Petris, es imprescindible que se indague si existieron redes de protección o complicidades internas que permitieron —por acción u omisión— que estas conductas ocurrieran sin consecuencias durante años.
Este caso pone de manifiesto una necesidad urgente: que los organismos de control funcionen de manera autónoma, efectiva y permanente, no sólo cuando hay presión mediática. Y que lo hagan no solo en este caso, sino en todos aquellos donde haya indicios fundados de corrupción, abuso de poder o deshonestidad en el ejercicio de la función pública.
Porque sin control, no hay justicia. Y sin justicia, no hay Estado de derecho que se sostenga, ni confianza ciudadana que lo respalde.
En plena guerra con Rusia, Zelenski invitó a Milei a Ucrania y expresó su interés en replicar el modelo económico argentino.
En un momento clave de la guerra entre Rusia y Ucrania, el presidente ucraniano Volodimir Zelenski mantuvo una extensa conversación con Javier Milei, en la que no solo reforzaron la alianza política, sino que también se abrió la puerta a una cooperación inédita: Ucrania quiere aprender de las reformas económicas argentinas.
Zelenski, que atraviesa uno de los tramos más complejos de su mandato, agradeció el respaldo de Milei al reclamo de una paz justa y garantías de seguridad firmes para su país. El líder libertario argentino no solo ratificó su apoyo político, sino que se comprometió a aportar esfuerzos personales para contribuir al proceso de paz. En un contexto internacional donde las potencias definen movimientos decisivos, este gesto no es menor: Argentina, tradicionalmente observadora en el conflicto, empieza a jugar un papel más activo en la arena diplomática global.
Pero lo más llamativo del diálogo no fue únicamente la política internacional. Zelenski elogió la política económica de Milei, resaltando dos hitos que en Argentina generan debate interno pero que en el exterior son vistos con interés: la desregulación y la baja de la inflación. Ucrania, asfixiada por el costo de la guerra, ve en la experiencia argentina un posible camino para recomponer su economía devastada. Que un país en guerra considere replicar las reformas de un gobierno que recién comienza, es una señal de que el “modelo Milei” empieza a trascender fronteras.
I had a good conversation with President of Argentina @JMilei.
Of course, we discussed the situation in diplomacy. I informed about recent contacts with partners and stressed that our position is absolutely clear: Ukraine needs a just peace and reliable security guarantees.… pic.twitter.com/Bd6upFfAUS
— Volodymyr Zelenskyy / Володимир Зеленський (@ZelenskyyUa) August 14, 2025
Ambos mandatarios coincidieron en que la relación bilateral atraviesa su mejor momento. Además de la cooperación política, identificaron áreas estratégicas de trabajo conjunto como la tecnología, la economía y la industria agrícola. También pactaron reactivar las consultas políticas entre las cancillerías de ambos países, lo que podría traducirse en acuerdos concretos a corto plazo.
En lo simbólico, Zelenski invitó formalmente a Milei a visitar Ucrania, un gesto que confirma el acercamiento político y personal entre ambos. Para un presidente argentino que se define como defensor de la libertad a nivel global, pisar suelo ucraniano en plena guerra tendría un peso político innegable.
Mientras tanto, el tablero internacional se mueve a toda velocidad. En las próximas horas, Donald Trump —hoy presidente de Estados Unidos— se reunirá primero con Zelenski y luego con Vladimir Putin, en un intento de sentar las bases de un acuerdo de paz. Las amenazas de “consecuencias muy graves” contra Rusia si no hay alto el fuego, muestran que la ventana de negociación es estrecha.
En este contexto, la voz argentina —hasta hace poco irrelevante en el conflicto— empieza a sonar más fuerte. Milei, con su estilo disruptivo y su agenda de reformas, no solo busca transformar el país, sino también posicionarlo como actor influyente en debates internacionales de máxima tensión. Que Zelenski quiera “importar” la receta económica argentina podría ser leído como un espaldarazo simbólico, pero también como un reconocimiento a que, en tiempos de crisis, las ideas y la voluntad política pesan tanto como los ejércitos.
La empresa que controla La Hoya, Catedral y Chapelco ha convertido el esquí en un lujo inaccesible para los residentes, destruyendo el turismo local y favoreciendo únicamente a Bariloche.
La monopolización del negocio del esquí en la Patagonia argentina avanza a paso firme y sin frenos. El Grupo Trappa (Don Otto y Vía Cargo, entre otras), a través de su concesionaria Transportes Don Otto, hoy maneja tres de los principales centros invernales del país: Cerro Catedral (Bariloche), Chapelco (San Martín de los Andes) y La Hoya (Esquel). El resultado es evidente: tarifas abusivas, servicios deficientes y un claro favoritismo hacia Bariloche en desmedro de las demás ciudades.
En Esquel, la situación es crítica. La Hoya, que durante décadas fue un centro de esquí familiar, accesible y motor del turismo local, se ha convertido en un lujo prohibitivo para las familias chubutenses. Los precios se dispararon, las promociones locales desaparecieron y las temporadas se acortan. Peor aún, el centro no ha traído el esperado flujo de turistas a la ciudad: ni se promociona el destino, ni se realizan inversiones visibles, ni se mantienen abiertas todas las pistas por falta de personal. Incluso se eliminaron espacios icónicos como el snowpark.
La sensación parece unánime: El centro de ski está mucho peor en manos de esta concesión y trae muchos perjuicios a la industria turística regional. Hoy podemos ver el anticipo del cierre del centro de ski, sin esperar a posibles grandes nevadas típicas de agosto y septiembre.
¿Para qué abrir La Hoya si al público lo concentraron en Bariloche donde la misma empresa está a pleno fabricando nieve para sus pistas?
Queda claro que la empresa a través de esta suerte de monopolización, no tiene una finalidad de crecimiento económico regional, sino neta y exclusivamente de beneficio propio. Lógicamente, eso no es culpa de la empresa, sino de los gobiernos nefastos que dejan que estas cosas sucedan, reventando a las economías regionales. Si las concesiones fuesen otorgadas a diferentes empresas, existiría la competencia entre centros de ski, permitiendo el desarrollo sano de los diferentes centros.
Tampoco anunciaron la devolución del dinero de los pases de ski de los que abonaron anticipadamente. Todo queda a la mera suposición de la voluntad de la empresa de “reconocer” el pase para la temporada siguiente, sin el más mínimo detalle al cliente. ¿Y la Ley de defensa al consumidor? Bien, gracias.
Muchos sospechan que esta política de abandono responde a una estrategia deliberada: dejar caer a La Hoya para centralizar el turismo de nieve en Bariloche, donde la empresa concentra sus mayores beneficios. La comparación es elocuente: mientras Catedral congela tarifas y se mantiene activo, La Hoya cobra precios desmedidos con servicios muy por debajo de lo esperado.
En Bariloche hay una enorme inversión en cañones de nieve para fabricar nieve artificial a montones, y así habilitaron la temporada 2025, mientras que en Esquel las piedras relucen secas.
Aún concediéndoles el beneficio de la duda por excusas técnicas que pudieran plantear, el daño a la comunidad de Esquel es elocuente. Un centro creado por la población que hoy se ve perjudicada por esta concesión de diversas maneras.
La entrega de la concesión en 2019 por parte del exgobernador Mariano Arcioni fue un ejemplo de opacidad política. El contrato, de 30 años, se firmó sin participación del municipio ni del sector turístico de Esquel, sin un plan de inversión claro y con cláusulas que favorecen ampliamente a la empresa. La forma de entrega también es cuestionada en cuanto a su legalidad, despertando la sospecha en parte de la sociedad de haber existido corrupción. Desde entonces, los reclamos se acumulan: temporadas cada vez más cortas, pérdida de esquiadores provinciales y un impacto devastador en el comercio local.
El intendente Matías Taccetta ha reclamado mayor injerencia del municipio e incluso planteado la municipalización del centro, denunciando que las decisiones se toman de espaldas a la comunidad. Empresarios locales califican la concesión como “ruinosa para Esquel” y aseguran que se construyó sobre una mentira: se hizo creer que La Hoya era deficitaria cuando anteriormente generaba empleo y recursos para la ciudad y la provincia.
A esto se suma la falta total de control estatal. La concesionaria fija tarifas a su antojo, no invierte en promoción, cierra el cerro cuando quiere y nadie sabe si cumple con el pago del canon. El turismo invernal en Esquel, que antes era un motor económico, hoy se encuentra en su peor momento en décadas.
Para colmo, el currículum de le empresa deja mucho que desear, rebalsando de quejas en todos los servicios que presta. Un claro ejemplo de ello es el transporte de cargas, en donde la mercadería transportada es muchas veces destruida por la misma empresa, dejando a la gente en la dura tarea de emprender reclamos eternos para ver si les reconocen algo de lo perdido.
Hay in video famoso que se viralizó y representa perfectamente la “seriedad” de la empresa:
La empresa hasta tuvo clausuras por los malos tratos al público:
Todos estos antecedentes parecen no importarle a los gobernantes que entregaron los centros de ski y que miran para otro lado a la hora de quitarle las concesiones.
El caso de Chapelco, también en manos del Grupo Trappa (Don Otto y Vía Cargo), muestra que el patrón se repite: eliminación de pases para personas con discapacidad y mayores de 70 años, pérdida de beneficios para residentes y tarifas superiores incluso a las de centros más grandes y prestigiosos. El monopolio no solo encarece el esquí, sino que expulsa a las comunidades que lo hicieron crecer.
Al igual que en Esquel, al menos una parte el sector turístico de Chapelco se muestra enfurecido con la concesión a esta empresa y se suman reclamos de otros oferentes de la licitación.
Si no se revierte este modelo, La Hoya corre el riesgo de desaparecer como destino turístico. Es urgente una revisión del contrato, una nueva concesión, o la devolución del control a la comunidad y la implementación de políticas que devuelvan el centro de esquí a las condiciones de rentabilidad anteriores o mucho mejores.
Quizás la respuesta se encuentre en saber quienes son los dueños y beneficiarios de la mega empresa y analizar el poder que tienen.
El Gobierno crea la Oficina de Bienes Recuperados para administrar y explotar bienes decomisados al crimen organizado, fortaleciendo la justicia.
En un movimiento histórico contra las finanzas ilegales, el Gobierno nacional puso en marcha la Oficina de Bienes Recuperados, un organismo especializado en la administración de bienes decomisados del crimen organizado. Su creación, establecida por el Decreto 582/2025, representa un cambio profundo en la estrategia de recupero patrimonial del Estado argentino.
Esta nueva Oficina de Bienes Recuperados, dependiente del Ministerio de Justicia, tendrá la misión de identificar, registrar, inventariar, valuar, custodiar y administrar todos los bienes provenientes de actividades ilícitas que hayan sido confiscados en procesos penales de competencia nacional y federal. La medida busca transformar esos activos –desde propiedades y vehículos hasta cuentas bancarias y dinero en efectivo– en recursos estratégicos para el desarrollo de políticas públicas.
El alcance de esta política es doble: por un lado, golpea el corazón financiero del crimen organizado al privarlo de sus ganancias ilegales; por otro, garantiza que cada activo recuperado se convierta en beneficio concreto para el Estado y, por ende, para la ciudadanía.
Hasta ahora, el manejo de los bienes decomisados se encontraba limitado por estructuras con poca capacidad operativa. Entre 2012 y 2023, el Registro Nacional de Bienes Secuestrados documentó más de 3.200 bienes recuperados, pero sin la posibilidad real de administrarlos o explotarlos de forma eficiente. La creación de la Oficina de Bienes Recuperados busca cerrar ese vacío, aportando personal capacitado, mecanismos de coordinación interinstitucional y un marco legal claro para la disposición de esos activos.
El organismo trabajará junto al Poder Judicial y la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), coordinando la explotación comercial, la venta o la reutilización de bienes recuperados. Esto incluye desde la subasta de autos de lujo decomisados hasta la cesión de inmuebles para fines sociales o estatales.
La experiencia internacional respalda la iniciativa. Países como Estados Unidos, Italia, Francia y España cuentan con agencias de bienes recuperados que han multiplicado la eficacia de los decomisos y han incrementado su valor económico para el Estado. Argentina busca replicar este modelo, adaptándolo a sus particularidades jurídicas y sociales.
La Oficina de Bienes Recuperados será, además, un mecanismo de prevención y disuasión. Enviar un mensaje claro: quien se enriquezca con el delito no podrá disfrutar de sus bienes. Cada incautación, cada subasta y cada reutilización de bienes ilícitos será un recordatorio visible de que el crimen no paga.
Sin embargo, el verdadero éxito de esta política dependerá de su transparencia y control público. Una gestión opaca o burocrática podría diluir el impacto que se busca. Por eso, la Oficina deberá rendir cuentas periódicamente al Ministerio de Justicia y al Consejo de Bienes Recuperados en Favor del Estado Nacional, informando con detalle el destino de cada bien administrado.
Si se aplica con la eficiencia y la integridad prometidas, la Oficina de Bienes Recuperados no solo fortalecerá la política criminal argentina, sino que también se convertirá en una poderosa herramienta de justicia económica, capaz de revertir el destino del dinero sucio y transformarlo en inversión pública para beneficio de todos.
Por primera vez en Argentina, cuatro cazadores recibieron prisión efectiva por matar a un yaguareté, símbolo en peligro crítico.
En un fallo histórico para la conservación ambiental en Argentina, la Justicia Federal condenó a dos años de prisión efectiva a cuatro hombres por matar a un yaguareté en Formosa y difundir imágenes del animal en redes sociales. Este veredicto marca un antes y un después: nunca antes la caza furtiva de esta especie había llegado a un juicio oral en el país.
Los condenados —Viterman Ponce de León, Walter Hugo Ponce de León, Claudio Hugo Cisneros y Máximo Cisneros— admitieron su responsabilidad en un acto que no solo arrebató la vida de un ejemplar único, sino que también evidenció la violencia y banalidad con la que algunos siguen viendo a nuestra fauna. Las fotografías posando junto al cuerpo del felino, que luego fue carneado y consumido, despertaron indignación social y encendieron el debate sobre la impunidad en casos de delitos ambientales.
El yaguareté, declarado Monumento Natural Nacional en 2001 y Monumento Natural Provincial en Formosa desde 2018, es una de las especies más emblemáticas y amenazadas del país. Se estima que solo quedan unos 250 ejemplares en toda la Argentina, y en el Gran Chaco apenas sobreviven alrededor de 20. Su extinción local sería una herida irreversible para nuestra biodiversidad.
El coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace Andino, Hernán Giardini, celebró el fallo pero advirtió que la batalla no termina aquí: la caza furtiva es solo una de las amenazas; la deforestación, alimentada por el desmonte indiscriminado, destruye cada año miles de hectáreas de hábitat. Giardini insistió en que esta práctica debería tipificarse como delito penal, para que la pérdida de bosques deje de ser una tragedia impune.
Este caso no solo es una victoria judicial; es una señal de que la justicia puede y debe actuar en defensa de quienes no tienen voz. Un yaguareté no es solo un animal: es un símbolo vivo de nuestras selvas, un depredador tope que mantiene el equilibrio de su ecosistema y un recordatorio de que el desarrollo no puede construirse sobre la muerte de nuestras especies más valiosas.
La sociedad argentina ha dado un paso importante al castigar un crimen contra la naturaleza, pero el desafío real será mantener este impulso, reforzar la protección de los hábitats y convertir la defensa ambiental en una prioridad de Estado. De lo contrario, los futuros fallos no tendrán a quién proteger.
En un país donde las condenas por corrupción suelen naufragar en el océano de la impunidad, la Causa Vialidad representa un hecho de enorme relevancia institucional: la exvicepresidenta y expresidenta Cristina Fernández de Kirchner fue condenada por corrupción, y ahora el Estado se encuentra en pleno proceso de ejecutar el decomiso de los bienes adquiridos con dinero malhabido.
El plazo para que los nueve condenados, incluida la exmandataria, abonaran los USD 537 millones (unos 684 mil millones de pesos) expiró esta mañana sin que se pagara un solo centavo. Entre los condenados figuran nombres emblemáticos de la corrupción kirchnerista, como Lázaro Báez, José López y Nelson Periotti. El Tribunal Oral Federal N.º 2 está en condiciones de rematar sus bienes para comenzar el recupero del botín sustraído al erario público.
Este paso no es menor: en la historia judicial argentina, los casos de corrupción rara vez se traducen en acciones concretas para recuperar el dinero robado. En este sentido, la decisión de avanzar con el remate de bienes es un hito que debería celebrarse como un triunfo de la justicia y un ejemplo para las futuras generaciones, aún cuando la condena fue poca y sus condiciones de privación de la libertad son una burla a la sociedad por los privilegios que exhibe.
Sin embargo, como si se tratara de una repetición del viejo libreto, Cristina Kirchner continúa maniobrando para frenar la acción judicial. A través de su abogado, pidió la suspensión del decomiso, cuestionó los cálculos periciales y solicitó que el caso pase a otra jurisdicción. Sus argumentos, en línea con su histórica estrategia de victimización, buscan dilatar los tiempos y evitar que el Estado se apropie de los bienes que —según la Justicia— fueron obtenidos mediante fraude y corrupción.
La defensa de la expresidenta intenta desacreditar el trabajo de los fiscales Diego Luciani y Sergio Mola, así como la actualización del monto efectuada por peritos de la Corte Suprema, que fijó la suma en 684 mil millones de pesos ajustados por inflación. El objetivo es reducir drásticamente la cifra o, directamente, impedir que se ejecute la sentencia en este tramo clave: el de la recuperación patrimonial.
En un país donde por décadas los corruptos se han retirado de la política millonarios e impunes, la posibilidad de que el Estado logre devolver parte de lo robado al pueblo es un hecho inédito y esperanzador. No se trata sólo de castigar, sino de reparar el daño causado. Y para que eso suceda, es fundamental que la Justicia no ceda ante las presiones políticas ni las maniobras dilatorias de quien, a pesar de la condena, todavía conserva poder e influencia.
La causa Vialidad ya marcó un antes y un después en materia de responsabilidad penal de los altos funcionarios. Ahora, el desafío es que también marque un hito en la recuperación del dinero robado. Porque la verdadera victoria contra la corrupción no se alcanza solo con una condena, sino con la devolución al Estado de cada peso saqueado.
La Argentina está viviendo una transformación silenciosa, pero de enorme impacto en el bolsillo y la libertad de elección de millones de consumidores. El fenómeno es claro: la importación particular de autopartes —impulsada por reglas aduaneras más flexibles, plataformas digitales globales y un sistema logístico en expansión— dejó de ser una rareza para convertirse en una vía directa hacia productos de mejor calidad y a precios mucho más competitivos que los del mercado interno.
Hasta hace poco, para conseguir ciertos repuestos o accesorios automotrices había que resignarse a tres opciones: pagar sobreprecios desorbitantes en el circuito local, esperar la “buena voluntad” de distribuidores con plazos inciertos o directamente resignarse a no encontrar el producto. Hoy, con el nuevo tope de importación vía courier elevado a 3.000 dólares y la exención de aranceles para compras menores a 400 dólares, ese panorama cambió de raíz. El consumidor común, sin intermediarios, puede traer lo que necesita desde Estados Unidos, China o cualquier otro punto del planeta.
Los números hablan por sí solos. Solo en el primer semestre de 2025 ingresaron más de 1,1 millones de baterías, con un salto interanual del 578% en el segmento de compradores no vinculados a terminales. Los amortiguadores importados por este canal se multiplicaron casi por ocho, y los neumáticos alcanzaron un crecimiento del 240% entre particulares y pequeñas empresas. En el rubro de repuestos más específicos, como cables de bujía o juntas, las subas superaron el 60% y 80%, respectivamente.
Este auge no solo significa precios más bajos —en algunos casos, hasta un 40% menos— sino también un acceso inédito a modelos, marcas y tecnologías que simplemente no existen en las góndolas nacionales. Desde un estéreo Android con CarPlay que cuesta 176.000 pesos contra los 290.000 del comercio local, hasta equipamiento de audio de alta gama para motos y autos, el abanico se amplía día a día.
El comercio electrónico, liderado por marketplaces como Tiendamia, acompaña este salto con categorías exclusivas para autopartes y estrategias que facilitan la compra y el despacho aduanero. El resultado: un crecimiento del 385% en las ventas del rubro en lo que va del año y un récord histórico de paquetes procesados en Ezeiza. Incluso Aerolíneas Argentinas lanzó su propio servicio de courier entre Miami y Buenos Aires, sumándose a una competencia que beneficia directamente al usuario final.
Este nuevo escenario es una muestra tangible de cómo la liberalización comercial y la digitalización pueden romper monopolios de hecho y devolver al ciudadano la capacidad de decidir qué compra, dónde y a qué precio. Lejos de destruir industria nacional, este flujo obliga al mercado local a ponerse a la altura en calidad y valor, generando un círculo virtuoso de competencia.
En un país donde durante años se nos hizo creer que “cerrar la economía” protegía al consumidor, el boom de la importación particular de autopartes demuestra lo contrario: abrir las fronteras al comercio libre, incluso para el ciudadano de a pie, es abrir la puerta a un consumo más inteligente, eficiente y justo. Y esa es, sin duda, una ruta que vale la pena transitar.