AUDIENCIA BOTTINI BAGNATO CABALLO 6 OCT 2026

Plantearon irregularidades en torno a Bottini y Bagnato por una causa armada sin sustento.

*Opinión

En horas de la mañana se llevó a cabo una audiencia para formalizar el inicio de una investigación penal por un caballo flaco –sí, así de ridículo como lo leyó-. En esa audiencia se plantearon serias irregularidades cometidas por la fiscal María Bottini y la procuradora Cecilia Bagnato.

Un caballo flaco. Un falso delito. Muchas irregularidades.

La fiscalía de Esquel en manos de Bottini y Bagnato pareciera perder su tiempo, y por ende, el dinero de todos los contribuyentes, en armarle una causa penal a un gaucho por tener su caballo momentáneamente flaco.

Si esto por sí solo ya le parece un sinsentido, espere a leer los demás detalles.

Ya les habíamos adelantado, tiempo atrás, sobre estas aventuras pseudo proteccionistas de las fiscales, que arman causas sin sustento alguno.

En la insólita audiencia de hoy quedó confirmado, que las eruditas del poder judicial secuestraron, le cambiaron el nombre, lo entregaron en tenencia permanente (lo regalaron, dicho en criollo) sin orden judicial, al caballo de una familia que lo tenía en Gualjaina. Todo, basado en un certificado veterinario que decía que estaba un poco más flaco de lo habitual. Ni enfermo, ni maltratado, ni lastimado, ni desnutrido: simplemente flaco.

Al pobre Canelo, como lo bautizaron sus dueños, las eruditas hasta le cambiaron su nombre, poniéndole el ridículo (para un caballo) nombre de «René», bajo el que las fiscales hacen su marketing jurídico, tergiversando los hechos, para mostrarse como defensoras de animales.

Para el secuestro del animal, ni siquiera hubo un examen riguroso, ni análisis básicos de sangre para establecer si existía alguna anemia, parásitos, o cualquier cosa básica que le puede pasar a cualquier animal doméstico de cualquier hogar que pudieran hacer adelgazar a las mascotas, sin que ello constituya un descuido o un maltrato.

Pareciera que en Esquel no hay perros flacos, ni abandonados en las calles, y las eruditas se vieron en la obligación de montar un mega operativo para allanar un campo en Gualjaina, y secuestrar y trasladar a un caballo que tenía hogar y dueños.

O quizás, para su marketing judicial era más fácil buscar una víctima lejos de Esquel, con cero conocimientos de sus derechos, para que no les rompan las pelotas cerquita de sus oficinas, y así lucirse como defensoras de los animales.

Si fue así, se equivocaron, porque el dueño del caballo buscó un abogado y ahora las eruditas de la fiscalía de Esquel van a tener que dar explicaciones. La defensa estuvo en un primer término en manos de una defensora del Poder Judicial y luego, en manos del Dr. Juan Manuel Zapata, el cual expuso varias irregularidades muy graves que, a prima facie, serían constitutivas de delitos por parte de las fiscales.

Un ser sintiente, como elemento de marketing.

Tiempo atrás, las eruditas se sintieron gloriosas de haber obtenido un ridículo fallo que declaró al caballo como “ser sintiente”, “sujeto de derecho”.

Genial. A partir de ahora que se cuiden los dueños de los frigoríficos porque, siguiendo esa línea de “pensamiento” (si se lo puede calificar como pensamiento), podrían ser culpables de genocidio agravado por la búsqueda de un lucro inhumano. Después de todo, una vaca, un chancho, una liebre, no son menos sintientes que un caballo, ¿o sí?

Suponemos que tanto los jueces actuantes como las eruditas fiscales deben ser veganos.

Esperemos que el día de mañana no se les ocurra declarar “ser sintiente” a una lechuga, porque las piedras son muy duras para ser comidas. Al menos, que avisen con tiempo, así me pongo a estudiar odontología y me lleno de plata.

Tal como dijimos hace un tiempo atrás, y hoy ratificamos, bajo esta lógica, hasta una mosca podría ser declarada sujeto de derecho y ser sintiente. ¡Vivamos entonces entre las moscas!

Es interesante ver, también, que en todo este ámbito habría personas que no se ocupan de sus propios hijos, pero se preocupan por animales ajenos. Un tema para analizar desde la psicología social.

Los sentimientos del caballo.

Pero parece que a las eruditas no les importaron tanto los sentimientos del pobre caballo: lo arrancaron de su hogar, se lo enchufaron en propiedad a una entidad protectora de animales, y ésta, a su vez, se lo regaló a un tercero, publicándolo por las redes sociales como un triunfo.

No faltaron los lobotomizados, que, sin conocer el trasfondo, celebraban el acto en las redes sociales.

Pareciera que poco les importó el estrés del animal que no tenía ni la más pálida idea de por qué lo cambiaban de casa constantemente. De hecho, cosificaron al caballo. El “ser sintiente” fue tratado como un objeto sin sentimientos por las propias eruditas de la fiscalía; como una caja o una cosa pasible de estar en cualquier lugar cuando a ellas se les ocurra, y bajo el supuesto cuidado de un desconocido.

Los hechos.

Un problema entre vecinos de Gualjaina (uno aparentemente le quería comprar el caballo a otro y el dueño se negó a vendérselo) terminó en una denuncia por maltrato animal, acusando que el animal estaba flaco.

Fue la oportunidad para que las eruditas de la fiscalía den un golpe mediático y tapar así otras tantas irregularidades mucho más graves que suceden en esa fiscalía, como el caso del geriátrico del terror, que podría terminar encarcelando a varios de ese entorno, entre otros temas.

Y cuando Chubut Online publicó la verdad de la milanesa sobre este caballo, ardieron en llamas defenestrando a este medio, inventando para sí, un papel de víctimas al peor estilo de Andrea del Boca. Pero lo cierto, es que la realidad se las lleva puestas. Si, la realidad. Ni un medio, ni un abogado, ni nadie; la realidad misma; incluso, su inexistente prueba contra el gaucho.

El tema es que, en base a un relato de un denunciante, secuestraron el caballo, sin siquiera analizar las imágenes de días anteriores donde se lo veía al caballo felizmente alimentado, tomando agua, y compartiendo el extenso campo con otros animales. Cero abandono evidente.

En el certificado veterinario no consta ningún maltrato, ninguna lesión, ninguna enfermedad, ningún análisis clínico. Nada, absolutamente nada. Sólo dice que estaba un poco más flaco del peso ideal.

A pesar de no contarse con evidencia alguna de maltrato, golpes, lastimaduras, desnutrición, enfermedad de la piel, ni nada, la erudita Bagnato lo entregó en tenencia DEFINITIVA a un tercero, bajo la supervisión de la otra erudita, Bottini.

Todo, sin autorización de juez alguno. Básicamente, eso sería constitutivo del delito de abuso de autoridad, y yendo en contra de la propiedad privada, tal lo establece el CCyC. Ya no importa si el juez más tarde revirtiera esa situación ante semejante bochorno y abuso: la falta de marco legal para ese acto existió. Por más que les quieran sacar las papas del fuego a las fiscales, quedó demostrado cómo actúan.

Así y todo, si esto no constituyera delito, sería un caso muy grave que debería dar inicio a los respectivos sumarios y posible destitución de ambas. ¿Realmente merecemos como ciudadanos pagarle el sueldo mediante nuestros impuestos a funcionarios que se manejan de esa manera?

Pero como en el Poder Judicial se encuentran jueces proteccionistas, no de los animales, sino de las falacias de los propios, pareciera que se las quisieran dejar pasar… si, como si nada hubiese ocurrido… que las fiscales se sientan libres de regalar los bienes ajenos sin orden judicial… total… el que se jode es un pobre gaucho… y el caballo declarado “ser sintiente” al que tampoco respetaron sus sentimientos, querencia, ni hogar.

Cualquier fiscal en su sano juicio ya hubiera desestimado la denuncia, amén de que tampoco hubiese emprendido un secuestro de un caballo por el simple hecho de estar flaco.

Pero en este caso, no ocurrió. El empecinamiento continúa y a pesar de no tener prueba alguna, quieren extender el martirio del gaucho insistiendo en una investigación en la que ya no pueden investigar ni probar nada, ya que el caballo hace meses que fue entregado a un tercero y ya no existe forma de hacerle un análisis que pruebe un estado anterior.

Lo peor de todo,es que el tipo de delito por maltrato animal, también necesita, en términos jurídicos, de una intencionalidad de hacerle daño al animal… intencionalidad que, evidentemente, jamás existió. Ni los daños, ni la intención. Nada. De hecho, la familia propietaria del caballo da muestra del cariño que tiene por el animal, no solo en su actitud actual, sino en registro fotográficos que tienen del caballo, donde sólo se los ve brindándole cariño. Si el caballo no les importaba ni siquiera hubieran contratado un abogado para recuperarlo. Que se lo lleven y listo.

La pregunta es… ¿Qué tipo de ser puede entonces pretender dañar la reputación de una familia de bien, mediante acciones claramente infundadas?

Vulneración del derecho a defensa.

Otro enfoque, también planteado en la audiencia, es la vulneración del derecho de defensa de los propietarios. Les arrebataron el caballo, se lo entregaron en propiedad a un tercero, ese tercero, a la vez, se lo regaló a otro, imposibilitando cualquier contacto del dueño original con su animal e imposibilitándole hacerle pericias que demuestren su inocencia.

La co-propietaria del animal, según nos contó, se reunió con el tenedor del caballo, quien actuaría como propietario y se habría negado terminantemente a devolverlo.

En la audiencia de hoy, el juez a cargo dejó en claro que la entrega a un tercero de la custodia era provisoria… pero habría otro dato de color… la eruditas Bagnato ni Bottini no habrían notificado a las partes a las que les fuera entregado en “tenencia DEFINITIVA” el caballo, de que ya no eran dueños, sino simple tenedores provisorios… al menos así surge de lo que hemos podido averiguar. Y si el tercero que lo recibió lo entregó a otro tercero en custodia permanente, la cosa se complica más.

En definitiva, hoy no se dio muestra alguna de que el juez supiera quien tiene realmente al caballo, ni a quien se lo dieron, ni bajo qué título u orden.

Y todo es un viva la pepa en el Poder Judicial.

Mientras tanto, las paradojas judiciales siguen más vigentes que nunca. A un pobre gaucho le secuestran su caballo, se lo entregan en propiedad a otro, con la simple presentación de un certificado veterinario que dice que está un poco flaco. Al mismo tiempo, hay documentación fehaciente que afirma que el marido de Bottini recibe un vehículo multimillonario a cambio de supuestos honorarios adeudados por el geriátrico del terror, hecho convalidado con la firma de Bagnato… parece que hay que ocultar las irregularidades en torno a fiscal Bottini y Bagnato. Las eruditas pareciera que quieren seguir dando cátedra de Derecho. Un derecho no tan derecho, sino que pareciera estar bastante retorcido. En fin.

Que siga la joda y el sufrimiento de los inocentes.

La IA del juez de garantías pareciera que le sugirió al juez simpaticón que el gaucho puede seguir padeciendo su malestar y sufrimiento por los atropellos de la fiscalía, total, más adelante, va a tener la oportunidad de validarle su pedido de sobreseimiento.

Eso sí, cuando alguien denuncia a Bottini y a Bagnato, con pruebas y documentos… ¡Agarrate Catalina! Porque el show de victimizaciones inicia, con lo más bizarro de sus actuaciones. “Pobrecitas ellas”, que son denunciadas. Los demás no importan.

Seguinos en Facebook y también en X (ex-Twitter)

Escribinos a [email protected]


Publicado

en

,

por

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *