El exgobernador de Chubut, Martín Buzzi, reapareció en la escena política proponiendo internas abiertas en el Partido Justicialista (PJ) para, según dice, «recuperar legitimidad». Sin embargo, su pasado de gestión desastrosa genera fuerte repudio en redes sociales y pone en duda su credibilidad.
Un intento de volver al ruedo político
Buzzi, quien gobernó Chubut entre 2011 y 2015, protagonizó una administración marcada por la crisis económica, el reparto discrecional de fondos a través del programa «Casa Abierta» y decisiones que afectaron gravemente a la provincia. Ahora, en una reaparición mediática, busca posicionarse como un referente en la reconstrucción del peronismo en Chubut.

En una entrevista radial, el exmandatario analizó el liderazgo del actual gobernador Ignacio Torres, reconociendo su capacidad para ordenar la provincia y el avance del espacio libertario (por las dudas no habla mal de Torres por si en alguna «panquequeada» liga un puestito). Buzzi insistió en la necesidad de que el PJ se renueve mediante una convocatoria amplia, dejando atrás las exclusiones que, según él, debilitaron al movimiento.
Una Burla a la ciudadanía
Martín Buzzi no muestra signos de vergüenza al hablar de «renovación» necesaria en el PJ mostrándose como si él fuese algo nuevo y no como uno de los peores gobernadores de la historia chubutense. Renovación sin personajes nuevos, no es renovación, es reciclaje del mismo andamiaje incompetente y corrupto que arruinó el futuro de los chubutenses.
Un peronismo en extinción de la mano de «dinosaurios quemados»
El declive del peronismo en Chubut es innegable. Las sucesivas gestiones plagadas de escándalos y malos manejos han llevado a la fuerza política a un callejón sin salida. La falta de un liderazgo claro y proyectos concretos ha erosionado la confianza de la ciudadanía, al punto de que el peronismo y el kirchnerismo han perdido toda posibilidad electoral en la provincia.
Buzzi se presenta como impulsor de una renovación, pero su figura sigue ligada a los desaciertos de su administración, lo que genera escepticismo. En redes sociales, su reaparición ha sido duramente cuestionada, con críticas a su intención de dirigir nuevamente los destinos del PJ.
Un profundizador de la crisis económica y social
Durante su intervención, el exgobernador también profundizó la crisis económica que atraviesa Chubut, con una caída en la producción petrolera, el cierre de industrias y la falta de inversión. Según Buzzi, estos factores han generado una pérdida de empleo y una migración creciente de habitantes que buscan mejores oportunidades en otras provincias, sin hacerse cargo de sus responsabilidades.
Además, destacó la crisis educativa, subrayando que la garantía del acceso a la educación y al empleo es clave para la estabilidad social. Sin embargo, sus críticas contrastan con la realidad de su gestión, cuando estos mismos problemas se profundizaron, especialmente en los sectores salud y educación, en donde su gestión fue la más penosa de la historia chubutense.
Un regreso con amplio repudio popular
El intento de Buzzi por instalarse nuevamente en la política provincial se enfrenta a una ciudadanía que no olvida los errores groseros del pasado. Su imagen sigue asociada a una etapa de ineficiencia, corrupción y falta de transparencia, lo que dificulta su objetivo de liderar la reconstrucción del PJ en Chubut.
La reacción en redes y el desgaste del peronismo en la provincia parecen indicar que el tiempo de Buzzi en la política ya ha pasado. Su discurso de renovación choca con un electorado que busca cambios reales y líderes con credibilidad. En un contexto donde el peronismo lucha por su supervivencia en Chubut, la pregunta sigue siendo si figuras como Buzzi pueden representar realmente el cambio que el partido necesita.





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