El Gobierno Nacional ha implementado una modernización del Sistema Nacional de Licencias de Conducir (SINALIC), permitiendo la emisión de licencias digitales para todos los conductores del país. Sin embargo, la provincia de Chubut y algunos municipios, como Esquel, han decidido no adherirse a la nueva normativa, generando un grave conflicto legal y potenciales contiendas judiciales.
Una decisión errónea y sin sustento legal
La Ley Nacional de Tránsito, como normativa estructural, establece que las licencias de conducir deben ser emitidas en un formato diseñado y aprobado por el Gobierno Nacional. La decisión de Chubut y Esquel de continuar exigiendo la versión física del carnet de conducir carece de sustento legal, ya que la provincia y los municipios no tienen facultades para determinar qué formato de licencia es válido para circular.
Esta postura podría derivar en graves denuncias y litigios judiciales contra las autoridades provinciales y municipales, quienes estarían violando derechos fundamentales de los conductores y desafiando un marco normativo nacional de aplicación obligatoria en todo el territorio argentino.
La retención del carnet como mecanismo de presión
Uno de los argumentos del municipio de Esquel para no adoptar la licencia digital es que, en los controles de alcoholemia o narcolemia, la normativa local exige la retención del carnet físico como medida sancionatoria. Sin embargo, este mecanismo es altamente cuestionable y podría considerarse inconstitucional, ya que en la práctica se utiliza como una forma de presión indebida sobre los conductores, obligándolos a pagar multas antes de poder ejercer su derecho a defensa.
El uso de la retención del carnet como herramienta de coerción afecta directamente los principios básicos del debido proceso y refuerza una problemática de larga data en el país: la utilización de las multas de tránsito como un sistema de recaudación más que como una herramienta de seguridad vial.
Consecuencias legales para Chubut y los municipios
El hecho de que Chubut y Esquel se nieguen a aceptar la licencia digital podría acarrear importantes sanciones y procesos judiciales. Prohibir la circulación de conductores con un documento aprobado a nivel nacional podría considerarse un abuso de poder y un incumplimiento de deberes de funcionario público. Además, se expone a los municipios y la provincia a demandas de ciudadanos cuyos derechos se vean vulnerados.
El Gobierno Nacional ha tomado una medida acertada al digitalizar las licencias, facilitando los trámites para los ciudadanos y reduciendo la burocracia. La postura de Chubut y Esquel, en cambio, representa un atraso injustificado y un conflicto legal evitable. La solución radica en la adhesión inmediata a la normativa nacional, garantizando así la seguridad jurídica de los conductores y evitando litigios innecesarios que podrían costarle caro a la provincia y a los municipios involucrados.





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