Cámaras trampa revelan la vida de una comunidad amazónica no contactada

En el corazón del Amazonas, una cámara trampa captó por primera vez la vida de la comunidad Massaco, un pueblo indígena aislado en Brasil. Este hallazgo representa un avance crucial para la comprensión de estos grupos sin interferir en su aislamiento, respetando su autonomía y forma de vida.

Un descubrimiento sin contacto

Ubicada en el estado de Rondônia, en la frontera con Bolivia, la comunidad Massaco habita un extenso territorio de 421.000 hectáreas, dentro de la Tierra Indígena Massaco. Para documentar su existencia sin establecer contacto, la Fundación Nacional de los Pueblos Indígenas (Funai) implementó una estrategia de vigilancia con cámaras trampa activadas por movimiento. Estas herramientas tecnológicas han permitido a los investigadores recopilar evidencia visual sin alterar la rutina de los habitantes de la región.

Las imágenes obtenidas en febrero de 2024 revelan a nueve hombres, de entre 20 y 40 años, involucrados en sus actividades diarias. Las fotografías, aunque afectadas por las condiciones climáticas, proporcionan detalles significativos sobre sus características físicas, posturas y comportamientos. La Funai, que protege el territorio de los Massaco desde 1988, mantiene su política de «no contacto» para salvaguardar la integridad de la comunidad.

Rastros de una cultura milenaria

Los investigadores han recopilado evidencia de la comunidad Massaco desde finales de los años 80, cuando se hallaron huellas, senderos, viviendas temporales y utensilios. Con base en estos rastros, se estima que el grupo está conformado por entre 220 y 270 personas, una cifra que ha aumentado desde los cálculos iniciales de la década de 1990, cuando se estimaba entre 100 y 200 individuos.

El registro también revela el uso de trampas afiladas en los senderos, una técnica ancestral utilizada para protegerse de posibles intrusos. Estas trampas, elaboradas con astillas de madera puntiagudas, son colocadas en lugares estratégicos y camufladas con hojas, haciendo que cualquier intruso sufra heridas en los pies, incluso si usa calzado.

Otro aspecto que intriga a los investigadores es el tamaño de sus arcos y flechas, que superan los tres metros de longitud. Aunque otros pueblos indígenas utilizan arcos similares, la forma en que los Massaco logran dispararlos con precisión en la densa selva sigue siendo un misterio. Sus técnicas de caza incluyen la captura de monos, pecaríes, tapires y venados, animales difíciles de abatir con otros métodos.

Desafíos para la protección de los Massaco

La Funai mantiene una estricta política de «no contacto» para garantizar la autonomía y seguridad de los pueblos aislados. En la actualidad, el territorio de los Massaco no enfrenta amenazas inminentes como la tala ilegal o la minería, lo que permite mantener su protección efectiva. La vigilancia constante y el monitoreo mediante tecnología satelital han sido claves para disuadir actividades ilegales dentro de la reserva.

Para evitar que los miembros de la comunidad se aventuren fuera de su territorio en busca de herramientas, los expertos han implementado una estrategia de provisión de machetes y hachas en puntos estratégicos. Esta práctica, antes utilizada para fomentar el contacto con pueblos indígenas, ahora se emplea para evitarlo y asegurar su autosuficiencia sin interferencias externas.

El equipo de protección de la Funai, ubicado permanentemente en el territorio, desempeña un papel fundamental en la supervisión del área. Además, la organización cuenta con Bases de Protección Etnoambiental situadas en puntos estratégicos, cuyo objetivo es garantizar la seguridad física y social de los pueblos aislados, así como la preservación de los recursos naturales.

Un futuro incierto

A pesar de los esfuerzos por mantener la protección del territorio, los investigadores reconocen que el futuro de los Massaco es incierto. La historia ha demostrado que las políticas de «no contacto» pueden ser vulneradas por intereses económicos y cambios en la legislación. Sin embargo, mientras el Estado brasileño continúe asegurando la integridad de la Tierra Indígena Massaco, es posible que esta comunidad pueda seguir con su estilo de vida tradicional.

Según la antropóloga Janete Carvalho, de la Funai, «las opiniones cambian de generación en generación y en algún momento estas personas podrían decidir establecer contacto con el mundo exterior». Por ahora, la prioridad de los expertos sigue siendo la preservación de su cultura y la protección de su territorio, garantizando que los Massaco puedan decidir su propio destino sin interferencias externas.

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