YPF acelera la licitación para desprenderse de la gestión de YPF Agro, en un negocio millonario que refleja la falta de know how agrícola de la petrolera.
La petrolera estatal YPF avanza a contrarreloj en un proceso clave: la búsqueda de un socio para operar YPF Agro, su división vinculada al sector agrícola. La decisión, que se plasmará en una licitación inminente, expone tanto la magnitud del negocio como las limitaciones de la compañía en un rubro que no domina.
El CEO de YPF, Horacio Marín, lo admitió sin rodeos: la petrolera no tiene conocimientos de agro. Por eso, el plan consiste en conformar una empresa mixta en la que la marca YPF quede en manos de la petrolera, pero la operación diaria recaiga en un socio estratégico. La propuesta es repartir la propiedad en partes iguales: 50% para YPF y 50% para la compañía ganadora de la licitación, que además tendría el control del management, mientras que la petrolera retendría el área financiera a través de su CFO.
El negocio no es menor. YPF Agro nació a comienzos del siglo con la venta de combustibles para el campo y, con los años, se expandió hacia agroquímicos, fertilizantes, semillas y biológicos. Hoy cuenta con más de 100 puntos de venta en todo el país, ofreciendo productos de alta demanda como glifosato, atrazina, fungicidas, insecticidas y hasta silobolsas.
Sin embargo, la división viene de un 2024 complicado. Solo en agroquímicos facturó cerca de 50 millones de dólares, la mitad de lo que había registrado el año anterior, en línea con la brutal caída del mercado total, que pasó de 4.314 millones en 2023 a 3.133 millones en 2024. A la retracción generalizada se sumaron defaults resonantes, como el de Los Grobo Agropecuaria y Surcos, que dejaron heridas abiertas en el sector.
En este escenario, todo indica que los candidatos más probables a quedarse con la operación de YPF Agro no serían las multinacionales, sino firmas nacionales con experiencia en la distribución de insumos. Marín ya anticipó que el nuevo socio tendrá la obligación de comprar el gasoil a YPF, asegurando así un negocio cautivo para la petrolera.
El movimiento se da en paralelo a otra noticia de peso: Nutrien anunció la venta de su participación en Profertil, la principal productora de fertilizantes del país, al grupo Adecoagro y a la Asociación de Cooperativas Argentinas por 600 millones de dólares.
La jugada de YPF es poderosa, pero sin gestión experta se convierte en un logo vacío. El futuro del negocio dependerá de quién se atreva a ocupar ese espacio y de si logra combinar el peso de YPF con la agilidad de una compañía que entienda al campo.






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