La falta de justicia aniquila a la sociedad. El escándalo de la Fiscal Bottini, el Juez Petris, y otros tantos casos, exigen la búsqueda de soluciones. El sistema judicial no da para más. Simplemente, la justicia NO EXISTE. Los casos en los que se percibe verdadera justicia y profesionalismo, son muy escasos.
Por otro lado, la IA llegó para quedarse y para abarcar todos los campos del conocimiento. El que no lo entienda, vive encerrado en concepciones del pasado; y no necesariamente de un pasado lejano.
*Por Juan A. Zuoza, Redacción.
Es hora de repensar todo el sistema judicial, desde un presente conflictivo que acumula años de atrasos en la aplicación de justicia; hay que pensar seriamente en un sistema totalmente nuevo, incluyendo las últimas tecnologías. Hace un tiempo atrás, publicamos una idea similar en donde planteamos el reemplazo de jueces por una IA.
La creación de “Juzgados inmediatos”.
Cuando hablamos de inteligencia artificial, al común de la gente le viene a la mente el famoso Chat GPT, el cual, es una herramienta muy poco confiable para realizar trabajos específicos y serios; tiene infinidades de errores e imprecisiones; es, en definitiva, una “inteligencia artificial para las masas”.
No obstante, hemos visto casos acá mismo, en Chubut, de jueces que usan al ChatGpt como herramienta para presentar sus sentencias, las cuales ni siquiera releen, y hasta dejan rastros de su “Copy – Paste”. En definitiva, la IA ya hace el trabajo de varios jueces, sin ser una IA especializada.
Si hablamos del campo profesional, Chat GPT desaparece del mapa, al menos de la manera en que lo conocemos.
La inteligencia artificial específica, en circuitos cerrados, es una cuestión totalmente diferente. Es algo que está en permanente desarrollo en todos los campos imaginables; nada está exceptuado.
Y aquí se conjugan cuestiones muy interesantes: la falta de justicia, la justicia excesivamente cara, los negociados con la justicia, la falta de profesionalismo y de imparcialidad, y la falta de capacidad para resolver de manera rápida los problemas cotidianos de los ciudadanos.
Hay una cuenta muy clara: si en la sociedad hay más problemas que capacidad para resolverlos, entonces, los problemas no tienen respuestas ni soluciones. Es una realidad tangible.
La inteligencia artificial abre las puertas al desarrollo de tecnologías que permitirían la creación de lo que decidí bautizar como “juzgados inmediatos de primera instancia”.
Hoy es posible desarrollar un sistema por el que las personas podríamos obtener una justicia inmediata, instantánea, y para mejor: gratis, o, mejor dicho, muy económica.
Incluso, el sistema podría prescindir, en muchos casos o instancias, de abogados, jueces, fiscales y personal administrativo. Si, en muchas circunstancias se podría prescindir de todos ellos.
A través de plataformas virtuales como Mi Argentina, la cual ya otorga identificación válida personal para cualquier trámite, cualquier persona podría iniciar el tratamiento de un conflicto, o incluso, operarlo a modo de simulador.
De esa forma, los involucrados en un conflicto podrían exponer sus versiones de los hechos en disputa y obtener respuestas inmediatas por parte de una IA especialmente desarrollada. Agotada la discusión en un tiempo acorde al tipo de conflicto, la IA podría ejecutar, con carácter oficial, un análisis jurídico de la situación, ordenar pericias, librar oficios, y plantear la forma de resolver el conflicto y compensar a las partes perjudicadas.
Los que supongan un error de la IA, o un planteo incorrecto, podrían acceder a una apelación ante un tribunal “de carne y hueso”; aunque a esta altura ya no se sabe si no es mejor que haya otro sistema digital para esa instancia, también…
Beneficios inigualables
De poder desarrollarse una IA que analice toda la legislación, la doctrina, y la jurisprudencia para resolver los conflictos de la población, cambiaría la vida de todas las personas.
Se podría plantear desde un simple caso de ruidos molestos, accidentes de tránsito, hasta una estafa o un homicidio. Lo mejor de todo: la IA sería imparcial y no corruptible. No aplicaría sentencias o análisis jurídicos en base a las caras de los protagonistas del conflicto, ni debería favores a nadie. Por primera vez en la historia podríamos hablar de verdadera justicia.
Resulta, en cierta forma, lamentable. Pero es así. La codicia, la corrupción, la incompetencia, el nepotismo, son moneda corriente en el Poder Judicial. El sistema no funciona y no hay miras de que funcione. Mucho menos aún en juzgados instalados en comunidades chicas, en donde los jueces terminan juzgando a sus vecinos que cruzan en el supermercado; o en provincias en donde el poder político influye en poder judicial, o viceversa, para garantizarse impunidad.
Los costos de las acciones legales.
La justicia en primera instancia en base a una IA podría ser gratuita para los que deseen plantear un problema. Cero tasas de justicia; cero honorarios; la justicia en su máximo esplendor.
Esto no significa que al Estado le sea gratis, sino que, eliminando todos los cargos y burocracia actuales; en un mundo judicial incompetente, actualmente carísimo, con sueldos de elite e instalaciones costosas de mantener, un “juzgado inmediato” podría funcionar con sólo una fracción mínima de todo ese dinero que hoy se derrocha. Y sí, efectivamente, habría un enorme ahorro monetario y eso mismo podría financiar la “gratuidad” del sistema.
¿Utopía?
La utopía de la idea no radica en la tecnología que ya nos pasó por arriba hace rato. La utopía de la idea radica en que los mismos actores del sistema no van a querer implementarla jamás. La pérdida de privilegios no está en la agenda de ningún integrante del Poder Judicial. A nadie le interesa la justicia; o al menos eso se respira en el mundo judicial. Tampoco le conviene al poder político. Hasta dejaría a la vista muchos errores del Poder Legislativo.
Hoy lo que tenemos es un circo bizarro que nos cuesta dinero y salud a todos los argentinos. Muchos fiscales y jueces patéticos, y varios abogados que no tienen la capacidad de actuar en todas las ramas del derecho; habiendo superpoblación de ellos, pero ausencia total de capacidad en algunas ramas del “arte jurídico”.
¿Qué se necesita para crear un “Juzgado inmediato”?
Principalmente, se necesita la voluntad de hacerlo. Es una misión que tardaría algunos años en ponerse en marcha, pero no es imposible. Antes que nada, se necesita la designación de un equipo de profesionales del Derecho y profesionales en sistemas informáticos para que tracen los lineamientos generales del sistema.
En segundo término, encontrar empresas del más alto nivel en el desarrollo de inteligencia artificial para emprender la tarea de programación y carga de datos.
En tercer término, comenzar con la etapa de pruebas, reemplazando paulatinamente funciones del sistema actual, evaluando los resultados. Todo, desde la objetividad de personas ajenas al Poder Judicial, es decir, que no tengan cargos dentro del sistema judicial.
¿Seguiremos siendo los mediocres de siempre o llegará el día en el que la hipocresía pierda fuerza para encontrar verdaderas soluciones a los problemas de la sociedad?






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