VETERANOS MALVINAS MUNDIAL 13 JULIO 2026

Veteranos de Malvinas piden no confundir fútbol con guerra en Argentina-Inglaterra

El llamado de los veteranos de guerra busca despegar el reclamo de soberanía de la pasión futbolística y evitar incidentes violentos durante el partido

A pocos días de la semifinal mundialista que enfrentará a Argentina e Inglaterra, la Federación Nacional de Veteranos de Guerra «2 de Abril» irrumpió en el debate público con un contundente mensaje: el fútbol es fútbol y la causa Malvinas debe transitar exclusivamente por los canales diplomáticos. El comunicado, difundido en la previa del esperado encuentro deportivo, busca separar dos realidades que suelen entrelazarse peligrosamente cada vez que ambos seleccionados se cruzan en una cancha.

Miguel Ángel Rodríguez, tesorero de la Federación y veterano del Regimiento de Infantería Mecanizado N° 6, fue el encargado de profundizar el sentido del mensaje durante una entrevista. Con la claridad que otorgan los años y la experiencia vivida en el frente de batalla, el excombatiente -término que él mismo rechaza- explicó que el objetivo principal fue recordar a la sociedad que la recuperación de las Islas Malvinas solo puede concretarse a través de la vía diplomática.

«Queremos que la gente se concientice de que la recuperación de las islas es por la vía diplomática. No tiene nada que ver el fútbol. El fútbol es un partido de fútbol», sintetizó Rodríguez, en sintonía con las declaraciones del entrenador Lionel Scaloni, quien también pidió no cargar el encuentro con significados que exceden lo estrictamente deportivo.

Un llamado a celebrar sin violencia ni destrozos

El comunicado no surgió de manera improvisada. Los veteranos observaron con preocupación los incidentes ocurridos durante los festejos por la clasificación argentina en la instancia anterior del Mundial, cuando la alegría desbordada se transformó en actos vandálicos y saqueos en el centro porteño. Rodríguez cuestionó enérgicamente esos episodios y pidió que la celebración de una eventual victoria tenga otro espíritu.

«Queremos que la gente saque su bandera, embandere las casas y no pase lo que pasó el partido pasado, el desastre que hicieron en la 9 de Julio. ¿Para qué saquear negocios? ¿Con qué motivo? Eso no representa al argentino», afirmó con contundencia el veterano, al tiempo que remarcó que, si Argentina logra avanzar a la final, la celebración debe realizarse «sin destrozos, sin desmanes y sin hacerle daño al prójimo».

El peso de la historia y una mirada que maduró con el tiempo

La posibilidad de un nuevo cruce con Inglaterra reavivó inevitablemente el recuerdo de la guerra de 1982. Sin embargo, Rodríguez consideró que el paso del tiempo modificó profundamente la forma en que muchos veteranos viven este tipo de partidos. En ese sentido, reconoció que él mismo sintió algo muy diferente cuando Argentina eliminó a Inglaterra en el Mundial de México 1986, apenas cuatro años después del conflicto bélico.

«En ese momento sí lo viví como una revancha porque había pasado muy poco tiempo. Pero con los años uno aprende. Hoy queremos que la gente entienda que esto es un partido más. No es una guerra», reflexionó el veterano, quien combatió cerca del aeropuerto de las islas, en una posición de primera línea, soportando los bombardeos de barcos y aviones británicos.

El veterano también sorprendió al referirse a su etapa como prisionero de guerra, señalando que el trato recibido por las tropas británicas no coincidía con algunas ideas instaladas sobre ese período. Sin profundizar en esa comparación, insistió en que la guerra deja enseñanzas que intenta transmitir cada vez que visita escuelas para dialogar con estudiantes.

La memoria vigente y el reclamo de soberanía

Las referencias a Malvinas también aparecieron durante los últimos días en canciones de los hinchas argentinos, un fenómeno que Rodríguez analizó con perspectiva. Para el veterano, recordar a los caídos o mantener vigente el reclamo de soberanía no constituye un problema, siempre que no se utilice como una herramienta para fomentar el odio o la violencia.

«No está mal recordar, pero el reclamo hay que hacerlo con responsabilidad. Hay muchos antecedentes para que las Malvinas sean argentinas. Lo que pasa es que algunos políticos que dicen ser malvineros tendrían que leer un poco más», sostuvo, al tiempo que cuestionó la escasa cantidad de dirigentes que, según su visión, mantienen un compromiso permanente con la causa.

Rodríguez fue más allá y criticó duramente el accionar político: «Somos gente de paz. Los políticos son los que tienen que encargarse de la recuperación de las islas. Ellos siempre dicen que Malvinas está en la agenda, pero a veces pareciera que esa agenda quedó guardada en el cajón de abajo y hay que sacarle el polvo».

Una lucha que continúa más allá del fútbol

Sobre el cierre de la entrevista, Rodríguez explicó por qué rechaza el término «excombatiente», una definición que considera incompleta para describir la realidad de quienes participaron de la guerra. A más de cuatro décadas del conflicto, aseguró que la pelea continúa, aunque hoy tenga otras características vinculadas principalmente con la defensa de los derechos de los veteranos.

«No somos ex. Seguimos combatiendo porque todavía faltan muchas cosas para los veteranos», afirmó. Como ejemplo, mencionó las dificultades que enfrentan quienes viven en el interior del país para acceder a centros especializados de atención médica. «El que vive en el norte tiene que viajar hasta Córdoba y el que vive en el sur tiene que ir a Comodoro. Seguimos peleando para que los compañeros estén bien», explicó.

El mensaje para las nuevas generaciones

Durante sus visitas a escuelas, Rodríguez transmite un mensaje que trasciende el reclamo por Malvinas y apunta a la formación ciudadana y al compromiso cívico. «Siempre les digo que estudien, que se capaciten y que se organicen para que los políticos no los usen. ¿Por qué estamos como estamos? Porque la gente no se organiza», sostuvo.

Para el veterano, la guerra demuestra precisamente las consecuencias de las malas decisiones políticas, por eso insistió en que «la guerra no conduce a nada», ya que son los dirigentes quienes las impulsan mientras las consecuencias recaen sobre quienes combaten y sobre toda la sociedad.

Con ese mismo espíritu cerró su mensaje de cara a una semifinal que volverá a concentrar la atención del país. Para Rodríguez, el recuerdo de Malvinas debe permanecer vivo y el reclamo de soberanía no puede abandonarse, pero ambas cuestiones deben transitar por el camino de la memoria, la diplomacia y la política. El partido, insistió, pertenece a otro plano: es fútbol y debe vivirse como tal, con pasión, pero también con responsabilidad.

Las palabras del veterano resuenan como un llamado a la reflexión en un momento donde la euforia deportiva podría nublar el juicio de muchos. La distancia entre el fervor por la camiseta y el respeto por la memoria histórica parece más clara que nunca, aunque el desafío sigue siendo mantenerla firme en el corazón de los argentinos.

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