Un hombre de 53 años, oriundo de Las Golondrinas, fue sorprendido en plena vía pública con más de 150 gramos de marihuana fraccionada y elementos de pesaje. La causa ya fue elevada a juicio oral y la Fiscalía buscará una condena de prisión efectiva.
El silencio de la tarde en Villa La Angostura se rompió abruptamente el pasado 13 de marzo cuando un operativo de inteligencia urbana, apoyado por el sistema de videovigilancia municipal, puso fin a una presunta red de comercialización de estupefacientes que operaba en las cercanías de una estación de servicio ubicada sobre la transitada avenida Arrayanes. El blanco de la investigación: un hombre de 53 años, con domicilio registrado en la localidad chubutense de Las Golondrinas, que ahora enfrentará un juicio oral y público en los tribunales de Neuquén.
El procedimiento, que contó con la participación efectivos de la Comisaría 28° y la coordinación del Centro de Monitoreo Urbano, se originó a partir de una alerta sobre movimientos sospechosos en el sector. Las cámaras de seguridad registraron lo que, según las pesquisas, serían transacciones vinculadas al narcomenudeo, lo que activó un protocolo de seguimiento que culminó en la intersección de calle Maestro Pérez al 600. Fue en ese punto donde los uniformados interceptaron al sospechoso y procedieron a su detención, así como al secuestro del rodado en el que se desplazaba.
Al profundizar la requisa, los investigadores dieron con un hallazgo contundente que consolidó la hipótesis de la Fiscalía especializada en narcomenudeo. Entre los efectos incautados se contabilizaron 156 gramos de marihuana, meticulosamente fraccionada y lista para su comercialización al menudeo. Pero la evidencia no se limitó a la sustancia ilícita; el arsenal de la venta ilegal incluía dos balanzas de precisión, utilizadas para pesar las dosis, recortes de bolsas de nylon y envoltorios preparados para el acondicionamiento de la mercancía. Además, los efectivos secuestraron dinero en efectivo, frascos con tintura de cannabis, semillas y dos teléfonos celulares, cuyo análisis promete arrojar luz sobre la magnitud de la operación y posibles vínculos con otras células delictivas. Un cuaderno con anotaciones también fue decomisado, en el que se presume se registraban las transacciones y la logística interna del negocio ilegal.
La investigación, liderada por el fiscal jefe Gastón Ávila, acusa al imputado, identificado por sus iniciales P. S. M. A., del delito de microtráfico de estupefacientes en perjuicio de la salud pública. Días atrás, en el marco de las audiencias preparatorias celebradas en los tribunales penales de Villa La Angostura, la Justicia determinó la elevación de la causa a instancias de juicio oral y público, un paso decisivo que allana el camino para el debate oral.
Desde el Ministerio Público Fiscal adelantaron que solicitarán una condena de prisión de cumplimiento efectivo, argumentando la gravedad de los hechos y la contundencia de las pruebas recolectadas. La presencia de elementos de fraccionamiento y pesaje, sumado a la cantidad de sustancia incautada, deja poco margen para la duda sobre la intención de comercialización. Más allá de la sentencia que se pueda dictar en esta causa, los fiscales no descartan que el análisis exhaustivo de los dispositivos electrónicos y las anotaciones secuestradas pueda abrir nuevas líneas de investigación, apuntando a desarticular una posible red de distribución que operaría en la región sur de la provincia de Neuquén.
Este caso pone nuevamente en el foco de atención la problemática del narcotráfico en las zonas turísticas y residenciales de la Patagonia, donde el incremento del consumo y la presencia de organizaciones dedicadas al menudeo han llevado a las fuerzas de seguridad a intensificar los operativos de control y vigilancia. La colaboración entre la tecnología de monitoreo urbano y la investigación criminal se erige como una herramienta fundamental para disuadir y perseguir estas actividades ilegales que atentan contra la seguridad ciudadana.
El juicio, que se llevará a cabo en los próximos meses en Villa La Angostura, será un termómetro para medir la eficacia de las políticas de persecución penal en la región. La expectativa de la comunidad patagónica está puesta en que la Justicia actúe con contundencia, enviando un mensaje claro sobre las consecuencias legales del microtráfico en la provincia.






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