GROSSI ONU 22 AGO 2026

Un argentino podría convertirse en la máxima autoridad de la ONU. Se trata de Rafael Grossi.

La carrera por el liderazgo del organismo multilateral más importante del planeta entró en una fase de alta tensión diplomática. El argentino Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), logró conservar su lugar en el podio de los precandidatos con mayor respaldo dentro del Consejo de Seguridad, aunque el camino hacia el éxito se vuelve cada vez más angosto y empinado.

En una segunda votación informal celebrada a puertas cerradas en la sede de Nueva York, el diplomático oriundo de Buenos Aires obtuvo siete votos favorables. Esta cifra le permitió igualar en apoyo a la costarricense Rebeca Grynspan y ubicarse solo un escalón por debajo de la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, quien encabeza la lista con ocho respaldos. Sin embargo, el dato que encendió las alarmas en la cancillería argentina fue el incremento en los votos de «desaliento», que pasaron de dos a seis en comparación con la ronda anterior.

Este sondeo, aunque no vinculante, funciona como un termómetro político que mide el pulso de los 15 miembros del Consejo. Mientras que la primera consulta del 30 de julio mostró un panorama más alentador para los rivales de Grossi, la segunda ronda evidenció un desgaste en las candidaturas de Grynspan (que cayó de diez a siete apoyos) y de Rodrigues-Birkett (de nueve a ocho). El representante argentino, en cambio, demostró una estabilidad numérica que lo mantiene en la conversación central, aunque el crecimiento del rechazo plantea un desafío mayúsculo para su equipo de campaña.

El verdadero juego de tronos comenzará en septiembre, cuando se realice la próxima ronda de consultas. Hasta ahora, las potencias han utilizado estas rondas preliminares para sondear escenarios sin comprometer su voto definitivo. Pero la instancia decisiva llegará cuando los cinco miembros permanentes del Consejo—Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido—levanten la mano para mostrar su verdadera posición. En ese momento, el poder de veto se convertirá en el gran protagonista, ya que cualquiera de estos países puede tumbar una candidatura por sí solo, así el resto del mundo esté de acuerdo.

Para que Grossi sea recomendado oficialmente por el Consejo de Seguridad, necesitará cosechar al menos nueve de los quince votos totales y, además, esquivar el veto de las cinco grandes potencias. De lograrlo, su nombre sería elevado a la Asamblea General para la ratificación final, un trámite que históricamente ha sido un mero formalismo, pero que en este contexto de alta polarización global adquiere una relevancia simbólica inédita.

El candidato argentino fue postulado formalmente por el gobierno de Javier Milei en noviembre de 2025, y desde entonces ha desplegado una intensa agenda diplomática para posicionar su perfil técnico y su experiencia al frente del OIEA. Grossi, quien ha mediado en conflictos nucleares y ha demostrado capacidad de gestión en escenarios de alta complejidad, busca convertirse en el primer argentino en la historia en ocupar el despacho principal del edificio de la ONU en Nueva York.

La definición de quién sucederá a António Guterres, cuyo segundo mandato expira el 31 de diciembre de 2026, aún permanece abierta. Pero con este resultado, Grossi se afianza como una de las piezas clave en el tablero diplomático mundial, a la espera de que el juego de los vetos y las alianzas internacionales defina su destino en los próximos meses.

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