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«Pequeño J», el asesino de las tres prostitutas, no existiría bajo el nombre e imagen difundidas

La identidad real del presunto asesino del triple crimen de Florencio Varela sigue siendo un enigma y crecen las sospechas de que “Pequeño J” ni siquiera exista.

El triple crimen de Florencio Varela, ocurrido el 20 de septiembre de 2025 y descubierto días después, está marcado por una sombra de incertidumbre. El principal señalado, conocido como “Pequeño J”, podría ser solo una construcción sin identidad real ni registro verificable. La reciente difusión de un pasaporte supuestamente a su nombre no solo aumentó la confusión, sino que expuso inconsistencias que ponen en duda la existencia misma del acusado.

El documento, presentado como peruano y replicado en distintos medios y redes sociales, fue señalado por especialistas como manipulado mediante inteligencia artificial. Entre los errores detectados figuran tipografías desalineadas, fechas escritas en inglés en lugar del formato oficial y la ausencia de elementos básicos de seguridad. Todo indica que se trató de una pieza adulterada, sin valor para una investigación seria.

Más grave aún es que este pasaporte no fue utilizado en la notificación roja de Interpol. Según explicaron fuentes vinculadas al proceso, la alerta internacional se emitió con material verificable como fotografías y huellas, siempre bajo oficio judicial y protocolos formales. Es decir, el pasaporte difundido por el Ministerio de Seguridad bonaerense no integra los archivos oficiales de la causa y solo sembró confusión.

La contradicción es alarmante: mientras la justicia tramita un pedido formal de captura, el Estado provincial distribuye imágenes dudosas que debilitan la credibilidad de la investigación. La posibilidad de que “Pequeño J” no sea una persona real, ni con ese nombre ni con la fotografía difundida, abre un interrogante de fondo: ¿se está construyendo un enemigo invisible para dar respuestas rápidas a un hecho criminal de enorme gravedad?

La búsqueda de un culpable no puede descansar sobre pruebas frágiles ni documentos falsificados. Cada error de este tipo erosiona la confianza pública y reduce la efectividad de los sistemas internacionales de cooperación policial. En un caso tan delicado como este, lo que está en juego no es solo la captura de un sospechoso, sino la solidez del propio Estado de derecho.

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