Alberto Fernández mostró una comparación del desempleo con una escala gráfica desproporcionada que exagera visualmente las diferencias entre gobiernos.
Alberto Fernández volvió a utilizar las redes sociales para cuestionar al gobierno de Javier Milei. Esta vez lo hizo mediante un gráfico sobre la evolución de la desocupación durante los segundos trimestres de distintos años, acompañado por una frase contundente: “Así crece la desocupación con Milei”.
A primera vista, el gráfico parece ofrecer una demostración estadística sencilla. Las barras amarillas corresponden a los años de Mauricio Macri, las azules a Alberto Fernández y las violetas a Javier Milei. El mensaje visual parece inequívoco: una enorme barra del 13,1% durante la pandemia, una fuerte caída posterior y, finalmente, un nuevo crecimiento del desempleo durante los años de Milei.

Pero hay un problema fundamental.
Las barras no están representadas en una escala proporcional a los porcentajes que aparecen escritos sobre ellas.
Además, las mediciones durante el gobierno de Fernández eran mentirosas, ya que no ponían a los planeros como desocupados, ni a todos los subsidiados, y a los ñoquis que acomodaron en el Estado, que no eran trabajadores reales, sino, ñoquis.
Y eso modifica radicalmente la percepción que produce el gráfico.

El 13,1% que parece gigantesco y el 6,2% que aparece casi aplastado no tienen una diferencia de semejante magnitud en la realidad estadística. El 13,1% es poco más del doble del 6,2%. Sin embargo, la representación visual hace que la diferencia parezca varias veces mayor.
No es un detalle estético.
Cuando se utiliza un gráfico de barras para comparar porcentajes, la dimensión de cada barra constituye parte del argumento. Si la escala gráfica exagera las diferencias, el lector recibe una impresión que no coincide con la magnitud matemática de los datos.
El 13,1% contra el 6,2%: la distorsión que salta a la vista
El ejemplo más evidente está en las barras correspondientes a 2020 y 2023.
El gráfico indica:
2020: 13,1%
2023: 6,2%
La diferencia real entre ambos porcentajes es de 6,9 puntos porcentuales.
Pero la relación matemática entre ambos valores es todavía más clara: 13,1 dividido 6,2 da aproximadamente 2,1.
Por lo tanto, si las barras fueran proporcionales a los datos, la correspondiente al 13,1% debería tener aproximadamente el doble de altura que la del 6,2%.
No ocurre eso.
En la imagen publicada por Fernández, la barra del 13,1% ocupa prácticamente toda la zona superior del gráfico, mientras que la correspondiente al 6,2% queda reducida a una pequeña columna cercana al eje inferior.
La diferencia visual es muchísimo mayor que la diferencia estadística.
Y eso es precisamente lo que vuelve problemática a la imagen.
Los números pueden ser correctos y, al mismo tiempo, el gráfico puede transmitir una impresión visual incorrecta sobre la magnitud de las diferencias.
No es solamente una barra
El problema se vuelve todavía más evidente cuando se observan los demás valores.
El gráfico muestra 9,6% para 2021, 6,9% para 2022 y 6,2% para 2023.
Sin embargo, visualmente la barra de 2021 aparece varias veces más alta que la de 2023.
Algo similar sucede cuando se compara 6,2% de 2023 con 7,6% de 2024.
La diferencia matemática es de apenas 1,4 puntos porcentuales. Sin embargo, la barra de 2024 aparece considerablemente más alta.
Y el mismo fenómeno vuelve a observarse entre 7,6% y 7,9%.
En términos estadísticos, son valores muy cercanos.
En términos visuales, el gráfico los presenta con una diferencia mucho más marcada.
El problema, entonces, no está concentrado en una única barra. La construcción completa del gráfico carece de una escala uniforme que permita que la altura de cada barra represente directamente el porcentaje que lleva escrito.
Un gráfico no es una decoración
Esto es particularmente importante porque los gráficos estadísticos no son simples elementos ornamentales.
Una barra más alta significa, para el lector, un valor mayor.
Y cuanto mayor es la diferencia de altura, mayor es la diferencia que el lector naturalmente interpreta entre los datos.
Por eso existen reglas elementales de representación estadística: cuando se comparan magnitudes mediante barras, la escala debe ser clara, coherente y proporcional.
En la publicación de Fernández, en cambio, el lector que mire rápidamente la imagen puede llevarse la impresión de que el desempleo del 13,1% fue varias veces superior al 6,2%.
Pero eso no es lo que dicen los números.
Los números dicen que fue algo más del doble.
La imagen cuenta una historia visual mucho más extrema.







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