La Justicia desarticuló una red de presos que extorsionaba a víctimas con material íntimo enviado por redes sociales.
La Justicia bonaerense desmanteló una organización delictiva que operaba desde la Unidad Penitenciaria N.º 13 de Junín, donde un grupo de internos montó un verdadero “call center” de extorsión sexual. Los reclusos contactaban a sus víctimas mediante redes sociales, generaban intercambios de contenido íntimo y luego exigían transferencias bancarias bajo amenazas de difusión.
La investigación comenzó cuando dos vecinos de Junín denunciaron haber sido extorsionados tras ser contactados por Facebook. Los intercambios de mensajes derivaron en el envío de fotos y videos sexuales, paso previo al chantaje económico que sufrieron.
La Fiscalía Especializada en Delitos Conexos a la Trata de Personas, junto con la UFI N.º 6 y la Ayudantía Fiscal Especializada, logró avanzar mediante el rastreo de direcciones IP y números de IMEI de los celulares utilizados. Con esa información se identificó a los responsables y se ordenó un allanamiento en la prisión. Allí se secuestraron los dispositivos usados para operar la red criminal. Tres internos fueron imputados.
El caso se da en un contexto alarmante: los ciberataques y delitos virtuales crecen en la región. Según un informe de Check Point Research, Argentina registró en 2025 un promedio de 2326 ataques semanales por organización, un aumento del 10% interanual. Colombia, México y Brasil encabezan el ranking latinoamericano.





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