La víctima del ataque de dos dogos en Trelew relató cómo fue la agresión que le destrozó el brazo izquierdo y cómo continúa su recuperación tras la cirugía. Vecinos ya habían advertido sobre los animales sueltos.
La mujer atacada por dos perros de raza dogo en Trelew, provincia de Chubut, rompió el silencio y contó con crudeza cómo fueron los minutos previos a la agresión que le cambió la vida para siempre. Según su testimonio, caminaba tranquilamente por el barrio cuando se topó con los animales, que se encontraban sueltos y sin ningún tipo de control por parte de sus dueños. Lo que parecía una mañana rutinaria terminó convirtiéndose en una pesadilla de la que todavía intenta recuperarse.
La víctima explicó que instantes antes había dejado a uno de sus hijos en la escuela y se dirigía de regreso a su casa. Ese día tenía pensado continuar con sus actividades habituales antes de asistir a sus prácticas como estudiante de acompañante terapéutico. Sin embargo, el destino le tenía preparada una prueba que jamás imaginó. Al ver a los perros, intentó seguir caminando sin molestarlos, manteniendo la calma y evitando cualquier gesto que pudiera alterar a los animales. «Yo venía caminando, caminaba así y los vi que estaban parados ahí, pero atiné a caminar no más, seguir caminando lenta, obviamente sin molestarlos, porque yo veo un perro y es como que le tengo respeto, no atino a correr ni nada, pero me atacaron», relató con evidente angustia.
Cómo fue la brutal agresión
El ataque fue repentino y violento. La mujer intentó protegerse el rostro utilizando uno de sus brazos, un reflejo instintivo que terminó provocándole una lesión de gravedad extrema cuando uno de los dogos la mordió con fuerza. «Venía uno y me puse el brazo sobre mi cara y el otro me empujó, el otro perro, porque eran dos, y me tiró al piso. En donde me tiró al piso, el brazo que me cubría la cara me destrozó el brazo», narró la víctima, quien aún intenta procesar la magnitud de lo ocurrido.
Como consecuencia del ataque, sufrió una lesión severa en el brazo izquierdo que requirió una intervención quirúrgica de urgencia. Actualmente continúa bajo tratamiento médico y deberá atravesar un largo proceso de recuperación para determinar cómo evolucionará la zona afectada. «Sí, el brazo izquierdo que me rompió el músculo y obviamente después me tuvieron que operar cuando me llevaron al hospital. Y después tengo control y no sé cómo irá a quedar, esperemos que sí, pero bueno, es todo un proceso. Ahora todo me cambió, en dos segundos me cambió todo», expresó con dolor.
La mujer también contó que las consecuencias no terminaron con la operación. El dolor persiste y la medicación se convirtió en parte de su rutina diaria. «Aparte el dolor que se siente después de esto, el dolor que queda en las partes afectadas, porque no es que yo salí del hospital, me operaron y ya está. No, esto me duele, estoy con medicación, pero es todo un procedimiento nuevo que tengo que seguir debido a esto», señaló.
Las advertencias que nadie escuchó
Uno de los puntos más alarmantes del relato es que los vecinos ya habían advertido en múltiples oportunidades sobre la presencia de estos perros sueltos en el sector. Según contó la víctima, los animales eran vistos con frecuencia circulando sin sus responsables, lo que generaba temor entre los residentes de la zona. «Sí, dos por tres andaban sueltos y es como que varias personas, varios vecinos incluso habían advertido a los dueños que por lo menos le pongan un bozal o no sé, que le pongan una soga, porque no podían andar sueltos, porque es como solamente en esa cuadra pasan niños, gente muy adulta a veces, porque tenemos una verdulería cerca y es muy concurrida, y va la mayoría que va a comprar a la verdulería son gente grande. Entonces como que se le había advertido al dueño que más o menos o los deje en su casa o si salen que le pongan un bozal, un collar», detalló.
A pesar de las reiteradas advertencias, nada se hizo para prevenir el ataque. La situación se tornó insostenible y terminó en una tragedia que pudo haberse evitado con una tenencia responsable de los animales.
El pedido de auxilio y la ayuda de los vecinos
Durante el ataque, el pedido de auxilio de la mujer fue escuchado por una vecina que se encontraba descansando en su vivienda. Junto con otro vecino, lograron apartar a los animales y luego dieron aviso a su marido. «Lo único que recuerdo que grité, yo grité despacito, va, a lo que me salía, porque con los nervios tampoco me salió un grito fuerte. Y esa calle es como que algunos vecinos están trabajando, porque acá nos conocemos los vecinos y hoy más o menos todos sabemos las actividades de cada uno. Esa calle es como que a la mañana son dos o tres personas que están o las otras no sé, o están en su casa o están en sus actividades. Y decí que me escuchó una vecina que estaba durmiendo, hay un vecino también que gracias a Dios ellos fueron los que me sacaron los perros de encima», rememoró con gratitud hacia quienes le tendieron la mano en un momento crítico.
Tras el pedido de auxilio, llegaron al lugar la ambulancia y la Policía, y la mujer fue trasladada de inmediato para recibir atención médica especializada. La rápida intervención de los servicios de emergencia fue fundamental para estabilizar su condición.
Denuncia y situación de los animales
La víctima confirmó que ya realizó las denuncias correspondientes y que aguarda ahora los próximos pasos del procedimiento judicial. «Sí, sí, ya están todas las denuncias correspondientes, ya en eso estoy tranquila porque ya hicimos todo lo que teníamos que más o menos hacer. Así que bueno, ahora estoy esperando bueno, que después me digan qué paso sigo, pero en eso ya estoy tranquila», manifestó.
Según su relato, los animales ya no se encontrarían en el lugar donde ocurrió el ataque. También señaló que la responsable habría concurrido una sola vez y que, de acuerdo con su recuerdo, reclamaba que le devolvieran los perros. Esta situación genera indignación entre los vecinos, quienes consideran que la prioridad debería ser la recuperación de la víctima y no la devolución de los animales que causaron semejante daño.
Un llamado a la responsabilidad
El caso pone en evidencia la necesidad de reforzar los controles sobre la tenencia de perros potencialmente peligrosos en Trelew y en toda la provincia de Chubut. La falta de acciones concretas por parte de los dueños y la ausencia de respuestas efectivas ante las advertencias vecinales son factores que contribuyeron a esta tragedia. La mujer continúa con controles y medicación mientras atraviesa la recuperación de las heridas sufridas durante el ataque, con la esperanza de que su caso sirva para que ninguna otra persona pase por lo mismo.
La historia de esta vecina de Trelew es un recordatorio doloroso de que la tenencia responsable de mascotas no es solo una obligación legal, sino un deber moral con la comunidad. Los perros, sin importar su raza, necesitan cuidados, control y supervisión. Cuando eso falla, las consecuencias pueden ser devastadoras.







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