MILEI EN LA ONU 23 SEPT 2026

Milei en la ONU: «Organización inútil» por Malvinas y defensa de la IA

Javier Milei criticó duramente a la ONU por la causa Malvinas, llamó al Reino Unido a dialogar y defendió el desarrollo de la IA en su tercer discurso ante la Asamblea General.

En una exposición que duró 19 minutos y que estuvo cargada de fuertes críticas, el presidente Javier Milei subió por tercera vez al atril de la Asamblea General de las Naciones Unidas para dejar en claro la posición argentina sobre la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. Con un tono encendido y sin medias tintas, el mandatario calificó al organismo internacional como «una organización inútil» que «miró para otro lado» frente al reclamo argentino, y reclamó al Reino Unido reabrir el diálogo para encontrar una solución pacífica a la disputa.

«Malvinas es para nosotros una causa nacional», sentenció Milei frente a una sala que lucía cercana a la mitad de su capacidad, en un contexto de renovada tensión diplomática con Londres. El Presidente no solo reiteró el llamado al diálogo, sino que fue más allá: advirtió que la Argentina no se quedará esperando que la ONU actúe y que tomará cartas en el asunto de manera directa.

Críticas frontales al organismo internacional

El discurso de Milei estuvo marcado por una profunda desilusión hacia el rol de Naciones Unidas. «Se convirtió en una organización inútil que solo sirve para alimentar una casta de parásitos, fatalmente arrogantes, disfrazados de burócratas bienintencionados», lanzó el Presidente, mientras dos representantes británicos lo escuchaban desde sus asientos.

Milei consideró que quienes deberían «garantizar la seguridad colectiva y los derechos humanos fracasaron en la tarea» y, en su lugar, «permitieron el caos, la violencia y el terrorismo internacional». En ese marco, cuestionó que una organización que se propuso defender la soberanía nacional de sus miembros haya decidido «mirar para otro lado respecto a la situación de las islas Malvinas».

El mandatario recordó una resolución de la Asamblea que instaba a las partes en conflicto a «abstenerse de introducir modificaciones unilaterales» mientras la disputa permaneciera abierta. «Cincuenta años después, la situación no ha cambiado, pero las modificaciones unilaterales continúan», denunció, y puso como ejemplo el proyecto Sea Lion, que avanza hacia la extracción de petróleo en la plataforma continental argentina mediante licencias británicas que la Argentina rechaza por ilegales e ilegítimas.

«¿De qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos pero impotente frente a la realidad?», se preguntó Milei, quien había preparado el discurso junto a su asesor Santiago Caputo.

Un llamado directo al Reino Unido

Lejos de conformarse con la crítica, el Presidente redobló la apuesta diplomática y llamó «una vez más al Reino Unido a dialogar para encontrar una solución pacífica» y a debatir sobre la explotación de los recursos naturales en la zona en disputa. «No nos vamos a sentar a esperar que la ONU actúe, vamos a tomar cartas en el asunto», afirmó.

En ese sentido, el Gobierno argentino ya actuó con notas de desaliento, sanciones a empresas involucradas y el envío de una ley al Congreso. «Los gobiernos de la historia de la Argentina optaron por una defensa discursiva; nosotros, por una pacífica, práctica y efectiva», se congratuló Milei, en una clara crítica elíptica a las administraciones que le precedieron.

Respecto a los habitantes de las islas, el Presidente consideró que se trata de una «población implantada sobre un territorio que se encuentra en disputa», en línea con los planteos históricos argentinos ante el organismo. Además, aguijoneó a Londres por la reciente presentación de Escocia, Gales e Irlanda del Norte en la que afirmaron su derecho a la autodeterminación. «Si el Reino Unido sostiene una interpretación selectiva al principio de libre determinación respecto de las Malvinas, deberá explicar también cómo concilia ese criterio con los debates dentro de su propio territorio», indicó.

Inteligencia artificial: «Una frontera, no una amenaza»

La segunda parte del discurso de Milei estuvo dedicada a uno de los temas que más pasión le despierta: el desarrollo de la inteligencia artificial. Alineado con la postura de Donald Trump, el Presidente rechazó de plano el control estatal de esta tecnología y sostuvo que «donde muchos ven una amenaza», la Argentina ve «una frontera».

«Inteligencia artificial o superinteligencia, como dice Trump, puede multiplicar nuestra productividad en órdenes de magnitud que todavía no comprendemos. Trayendo a Adam Smith: la IA será la fábrica de alfileres del siglo XXI, y mucho más», expresó Milei, quien lució un traje oscuro y una corbata de un modelo que usara el economista escocés.

El mandatario fue enfático al señalar que «prudencia no significa miedo» y que «el miedo bajo ningún punto de vista debería convertirse automáticamente en obediencia». En ese marco, prometió que la Argentina se ubicará «en la vanguardia de la libertad» frente a la IA, con un marco jurídico de vanguardia y el «compromiso de no regular de manera preventiva».

«Tenemos los minerales críticos, la energía, el talento y la capacidad para competir en cada eslabón de esa cadena de valor y queremos ser el lugar más competitivo al mundo para desarrollarla», aseguró.

Vaca Muerta y las inversiones extranjeras

En otro tramo de su alocución, Milei hizo un llamado a las inversiones extranjeras en la Argentina, sobre todo en el sector energético, y afirmó que Vaca Muerta «es una oportunidad histórica». «Vengan, inviertan, desarrollen, háganlo con nosotros. Pero no seremos indiferentes ante quienes exploten recursos de un lugar ocupado ilegalmente», advirtió, con clara referencia a las Malvinas.

El Presidente también ratificó el fuerte alineamiento con Estados Unidos e Israel, países con los que, dijo, la Argentina comparte «una profunda afinidad de valores y una complementariedad estratégica», y fustigó a la ONU por el manejo de la pandemia.

El cierre y la intimidad del regreso

Al final del discurso, Milei recibió algunos aplausos y lo cerró con su clásico «¡viva la libertad, carajo!». Lo siguieron en el recinto el canciller Pablo Quirno, el ministro de Economía Luis Caputo y el embajador ante la ONU Francisco Tropepi. También estaba presente el director de Realización Audiovisual de Presidencia, Santiago Oría.

Ya de regreso en el hotel, en diálogo con el canal TN, el Presidente se mostró «satisfecho» con el mensaje que llevó ante la ONU. «Es probable que, en algún momento, el Reino Unido se llame a la reflexión y nos devuelva las islas, que son nuestras», concluyó.

La previa del discurso había estado precedida por un inusual cruce entre la Argentina y el Reino Unido en este escenario global, tras la réplica del canciller Pablo Quirno al primer ministro británico Andy Burnham, quien había asegurado -al hablar de las islas- que su país estará «firme contra cualquier amenaza al orden de la ley».

El Gobierno argentino, mientras tanto, apuesta este año a impulsar la candidatura a secretario general del organismo del diplomático Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), aunque en las votaciones indicativas del Consejo de Seguridad ha perdido terreno. La carrera aún no está cerrada.

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