Luz verde al uso de dólares “del colchón”: el Gobierno lanza un régimen que impulsa la economía

El Gobierno anuncia un nuevo régimen que permite usar dólares no declarados para compras sin penalidades, incentivando la economía sin imprimir pesos.

En un movimiento que podría marcar un antes y un después en la economía argentina, el Gobierno nacional se prepara para anunciar un paquete de medidas que buscará liberar el potencial dormido de los millones de dólares que los argentinos conservan fuera del sistema financiero formal. Bajo el concepto de “dolarización endógena” impulsado por Javier Milei, esta iniciativa apuesta a transformar la informalidad en motor de crecimiento sin recurrir a la emisión monetaria.

La propuesta, que fue postergada la semana pasada para evitar especulaciones electorales, apunta a legalizar el uso de entre 250.000 y 400.000 millones de dólares que hoy están guardados —literalmente— “bajo el colchón”. El objetivo es que esos fondos puedan ser utilizados libremente por los ciudadanos para adquirir autos, viviendas o bienes de consumo, sin necesidad de justificar su origen ni enfrentar penalidades legales.

El trasfondo de esta estrategia es claro: fortalecer la economía sin imprimir pesos, un principio que se alinea con la ortodoxia monetaria del actual Gobierno. Al permitir que los argentinos utilicen sus ahorros en divisas para dinamizar el mercado interno, se busca evitar presiones inflacionarias y reducir la necesidad de intervención del Banco Central.

Además, el nuevo régimen incluye cambios legislativos claves. Se planea modificar la ley penal cambiaria, la penal tributaria y el procedimiento tributario, lo que daría respaldo jurídico a esta desregulación. La prioridad fue evitar cualquier conflicto con organismos internacionales, como el GAFI, garantizando que esta apertura no sea vista como un blanqueo encubierto o una vía para el lavado de dinero.

El propio Presidente explicó con claridad que, si bien los ciudadanos podrán usar dólares para casi cualquier transacción —compras inmobiliarias, por ejemplo—, los impuestos seguirán abonándose en pesos. Así, quien gaste 100.000 dólares en un bien alcanzado por IVA deberá cambiar el equivalente al 21% en pesos en el mercado. Esta mecánica, además, podría empujar la cotización del dólar oficial hacia la baja y fortalecer al peso argentino.

Desde el Ministerio de Economía afirman que esta apertura puede convertirse en una herramienta virtuosa para acelerar el crecimiento. Si el dinero informal se canaliza hacia el consumo o la inversión, aumentaría la recaudación fiscal sin subir impuestos. Y con más recursos, el Estado podría incluso reducir la carga impositiva general, incentivando aún más la actividad.

En paralelo, el equipo económico mantiene firme el rumbo: superávit fiscal, baja de retenciones al campo en algunos rubros y apertura a la importación de bienes de capital para potenciar la industria. La estrategia es coherente: ordenar la macroeconomía, atraer divisas genuinas y construir confianza sin medidas compulsivas ni populistas.

Aunque el paquete aún no se anunció oficialmente, todo indica que el momento llegó. La medida ya está lista en el Sistema de Gestión Documental Electrónica y solo se espera el encuadre jurídico final. “Nosotros hacemos las cosas cuando están bien, no a los apurones”, aseguran en la Casa Rosada, ratificando una política de planificación responsable antes que oportunismo electoral.

Este nuevo régimen no solo representa una jugada económica audaz, sino también una apuesta política por la confianza del ciudadano común. Le dice al ahorrista: “Tus dólares valen, y sos libre de usarlos”. En un país donde la desconfianza en el sistema ha sido moneda corriente, esta medida puede abrir una etapa de formalización voluntaria, crecimiento sostenido y mayor libertad económica. Y, quizás, el primer paso hacia una economía que deje de pelearse con su propia moneda.

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