tOLKEYEN BIBLIOTECA COMUNISTA DE ESQUEL 22 JUNIO 2026

Esquel: Adoctrinamiento político del Partido Obrero en la Biblioteca Tolkeyen, financiado por el Estado.

La Biblioteca Popular Tolkeyen de Esquel, ubicada en Malvinas Argentinas 1850, Barrio Sargento Cabral, es un espacio que debería ser un bastión de la cultura y el conocimiento para toda la comunidad, pero fue recientemente el escenario de un acto de militancia partidaria de la izquierda.

Tal como se publicó en redes sociales, el espacio —que recibe fondos estatales en el marco de la Ley 23.351— sirvió de sede para una jornada de «formación, volanteada y organización» del Partido Obrero. No fue una simple charla abierta, sino un evento explícito de campaña política, algo que resulta inaceptable y que exige una profunda reflexión sobre el destino de los recursos públicos.

La Ley 23.351, que regula el sistema de Bibliotecas Populares en Argentina, establece que estas instituciones son asociaciones civiles de bien público, comprometidas con la transferencia de conocimiento y la educación permanente. Su financiamiento, que proviene del esfuerzo de todos los contribuyentes, tiene un único y noble objetivo: fomentar la lectura, el acceso a la cultura y la información. Esta biblioteca se encuentra inscripta bajo el número de registro:4249 de la CONABIP.

Sin embargo, lo ocurrido en Esquel demuestra una perversión de este sistema. Un espacio creado para la comunidad es cooptado por un partido político para sus fines particulares, convirtiendo un bien público en un escenario de propaganda política.

Es indignante que, mientras la Biblioteca Tolkeyen dice atravesar dificultades económicas y reclama el pago de fondos adeudados, sus directivos permitan que se utilice para actividades que nada tienen que ver con su misión. La comunidad de Esquel no merece que el espacio que contribuye a sostener sea manoseado por la política partidaria.

En la siguiente imagen podemos ver algunos de los tantos anuncios para el claro fomento de ideologías de izquierda, publicados por esta biblioteca; convoca a paros contra el gobierno, fomenta ideologías de género con invensión de terminologías ridículas; y queda perfectamente clara su vinculación a otras agrupaciones que atentan constantemente contra los argentinos y la paz social.

La imagen de un grupo de militantes repartiendo panfletos del Partido Obrero en el centro de la ciudad, junto a las fotos del evento en la biblioteca, confirma que no se trató de un encuentro cultural, sino de una operación de campaña encubierta.

Este tipo de prácticas son habituales en ciertos sectores de la izquierda, que ven en las instituciones subsidiadas por el Estado una oportunidad para financiar su activismo con dinero ajeno.

No es la primera vez que ocurre, hacen lo mismo con las universidades, no permiten auditorías, lo replican en institutos terciarios, y lamentablemente no será la última si no se toman cartas en el asunto.

La falta de control y la complicidad de algunos permiten que estas bibliotecas se conviertan en centros de adoctrinamiento, donde se organizan todo tipo de eventos con una marcada ideología de izquierda. Aunque el resultado, como era de esperarse, es un rotundo fracaso en términos de convocatoria: apenas un puñado de personas asiste a estos actos, lo que evidencia que no responden a un interés genuino de la comunidad, sino a la necesidad de los políticos de turno de mostrar «actividad» para justificar el dinero que reciben.

Es imperativo que las autoridades nacionales y provinciales, a través de la CONABIP, tomen cartas en el asunto. No se puede permitir que el dinero de los impuestos de los argentinos, y en particular de los chubutenses, sea utilizado para financiar la militancia de un partido político. La Biblioteca Popular Tolkeyen debe volver a ser lo que siempre debió ser: un espacio de encuentro para la cultura, la educación y el sano esparcimiento, no un comité del Partido Obrero ni de ningún otro partido o agrupación política. Los fondos públicos son sagrados y su uso debe ser auditado y transparente. La sociedad no puede seguir tolerando que se usen instituciones que deberían ser neutrales para fines partidarios.

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