Un camionero que protagonizó un choque fatal en la Ruta 3 de Chubut dio positivo por marihuana y cocaína; dos hermanos murieron y una joven resultó herida. El caso estremece a Trelew, Comodoro Rivadavia y a toda la provincia, y vuelve a encender la alarma sobre las drogas al volante.
El siniestro ocurrió pasadas las 20 horas del domingo 4 de octubre, a la altura del kilómetro 1710 de la Ruta Nacional N° 3, en cercanías de Garayalde. Un Volkswagen Gol que circulaba desde Comodoro Rivadavia hacia Trelew chocó de manera frontal contra uno de los camiones que transitaban por el sector. El impacto fue de una violencia extrema. El automóvil quedó completamente destruido. En su interior viajaban tres personas.
Dos hermanos de 28 y 30 años, ambos oriundos de Trelew y de apellido Díaz, murieron en el lugar. La tercera ocupante, una joven de 22 años, sufrió lesiones de consideración, aunque se encuentra fuera de peligro. Los hermanos habían viajado desde Trelew a Comodoro Rivadavia para acompañar a un menor que participaba de un torneo de fútbol infantil y que integra las divisiones de Racing Club de Trelew. El regreso hacia el Valle terminó de manera trágica en la zona de Garayalde.
UN POSITIVO QUE COMPLICA AL CAMIONERO
El conductor del camión fue trasladado al Hospital Regional de Comodoro Rivadavia luego del accidente debido a las lesiones que sufrió, entre ellas un golpe en la cabeza. Este miércoles recibió el alta médica. En el marco de la investigación se le realizó una extracción sanguínea para efectuar los análisis toxicológicos correspondientes.
El resultado fue positivo para marihuana y cocaína. Ese dato ahora forma parte central de la investigación que busca determinar las circunstancias exactas del choque y las eventuales responsabilidades penales. En principio, al camionero se le atribuiría el delito de homicidio culposo en accidente de tránsito. Sin embargo, la Fiscalía no resolvió en el momento del alta hospitalaria su detención ni su situación procesal. Esas decisiones quedaron para ser analizadas posteriormente en sede judicial. Por el momento, se dispuso que el hombre fije domicilio legal y permanezca sujeto al proceso mientras avanza la investigación.
Tras el procedimiento realizado en el lugar del accidente, los camiones involucrados fueron secuestrados y posteriormente entregados en carácter de depositarios judiciales a las empresas propietarias. En tanto, el vehículo involucrado directamente en el impacto quedó secuestrado en la sede de la Comisaría de Próspero Palazzo, a disposición de la Justicia y de las medidas que puedan surgir durante la investigación. El choque involucró al Volkswagen Gol y a tres camiones.
Los cuerpos fueron trasladados a la Morgue Judicial de Comodoro Rivadavia para las correspondientes autopsias y posteriormente fueron entregados a sus familiares. La investigación busca ahora establecer con precisión la mecánica del siniestro y determinar las responsabilidades en una tragedia que dejó dos víctimas fatales y una joven internada.
DOS VIDAS INOCENTES, UNA FAMILIA DESTROZADA
No hay forma de maquillar el dolor. Dos hermanos que volvían a casa después de acompañar a un chico en un torneo de fútbol infantil murieron sobre el asfalto. La muerte los encontró en una ruta que debía llevarlos de regreso a Trelew. Una joven de 22 años sobrevivió, pero cargará para siempre con el peso de haber estado en ese auto destruido.
La causa penal seguirá su curso. La presunción de inocencia existe y debe respetarse. Pero hay algo que no admite discusión: manejar bajo los efectos de drogas es una conducta profundamente irresponsable. Quien consume marihuana o cocaína y después se pone al volante no solo se pone en riesgo a sí mismo. Convierte un vehículo en un arma capaz de destruir familias enteras. En este caso, el resultado toxicológico positivo encendió todas las alarmas.
La sociedad no puede seguir naturalizando estas conductas. No se trata de un accidente menor ni de una fatalidad inevitable. Cuando hay drogas en el organismo, los reflejos se alteran, la percepción del riesgo se distorsiona y la capacidad de reacción se deteriora. En una ruta nacional, con camiones de gran porte, autos particulares y cientos de kilómetros de por medio, esa combinación es letal. Los inconscientes al volante no matan solo por imprudencia: matan por decidir drogarse y conducir.
CONSECUENCIAS QUE NO SE BORRAN
Las consecuencias de estos hechos son irreversibles. Dos hermanos de Trelew ya no están. Una joven de 22 años sufrió lesiones y vive con el trauma de un choque frontal. Una familia entera quedó rota. Los padres, los amigos, los compañeros de equipo, los vecinos: todos cargan con un dolor que ninguna sentencia podrá reparar. La Justicia podrá determinar responsabilidades, pero no devolverá la vida de los hermanos Díaz.
Además, el impacto golpea a toda la comunidad. Trelew, Comodoro Rivadavia, Garayalde y cada localidad de Chubut sienten el peso de una tragedia que pudo evitarse. La Ruta Nacional N° 3 es una vía central para la provincia. Por allí circulan trabajadores, familias, deportistas, estudiantes y transportistas. Cada siniestro fatal deja una marca en el territorio y una advertencia que no debería repetirse.
La investigación también deberá reconstruir la mecánica del choque. Se secuestraron los camiones, se preservó el Volkswagen Gol y se realizaron las autopsias correspondientes. El objetivo es claro: saber cómo ocurrió el impacto, a qué velocidad circulaban los vehículos, en qué condiciones se produjo el cruce y qué responsabilidad le cabe a cada involucrado. Pero incluso antes de cualquier fallo, el positivo por marihuana y cocaína ya instaló una pregunta incómoda: ¿cuántas tragedias más tienen que ocurrir para que se controle con dureza a quienes manejan drogados?
SEGURIDAD VIAL: TOLERANCIA CERO A LAS DROGAS AL VOLANTE
Chubut necesita controles más estrictos. Argentina necesita controles más estrictos. No alcanza con campañas de concientización. Hacen falta operativos permanentes, tests toxicológicos, sanciones severas y un sistema judicial que no permita que los responsables eludan consecuencias. El mensaje debe ser único y contundente: el que consume drogas y conduce, debe quedar fuera de las rutas.
Mientras la idiotez persigue al que tomó un vaso de vino, otros manejan con drogas en sangre; una triste realidad que nadie quiere mirar.
No se trata de perseguir a nadie sin pruebas. Se trata de proteger a los inocentes. Los hermanos que murieron en la Ruta 3 no tenían ninguna responsabilidad en el consumo de drogas de otro. La joven herida tampoco. Sus familias tampoco. Por eso, la sociedad tiene derecho a exigir justicia y a reclamar que hechos como este no vuelvan a repetirse.
La muerte de dos hermanos de Trelew no puede quedar como una estadística. Debe convertirse en un llamado de atención para las autoridades, para los conductores y para toda la comunidad. Quien maneja drogrado no comete una simple infracción: decide poner en riesgo la vida de los demás. Y cuando ese riesgo termina en muerte, el dolor es irreparable.
La causa continuará. La Justicia deberá pronunciarse. Pero mientras tanto, Chubut llora a dos víctimas inocentes y acompaña a una joven que sobrevivió a una tragedia que pudo evitarse. La memoria de los hermanos Díaz exige verdad, justicia y, sobre todo, que nunca más una familia tenga que recibir la noticia de que un conductor drogado destruyó su mundo sobre el asfalto.







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