PRESA VIP CFK 10 JUNIO 2026

Cristina k, la presa VIP. A un año de su prisión domiciliaria, los argentinos exigen que vaya a Ezeiza.

 Cristina Kirchner cumple un año de prisión domiciliaria por corrupción, pero gran parte de la sociedad argentina rechaza este beneficio y exige su traslado a una cárcel común.

El privilegio de cumplir la condena en su casa

Este 17 de junio se cumple un año desde que Cristina Fernández de Kirchner comenzó a cumplir su condena a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, tras ser confirmada por la Corte Suprema su sentencia en la denominada «Causa Vialidad». La exmandataria fue hallada culpable del delito de administración fraudulenta en perjuicio del Estado, por haber direccionado durante su gobierno y el de Néstor Kirchner el 80% de la obra pública vial de Santa Cruz hacia empresas del empresario Lázaro Báez.

Sin embargo, lejos de estar en una unidad penal como el Complejo Penitenciario Federal de Ezeiza —donde sí se encuentran otros condenados de la misma causa—, la líder del kirchnerismo purga su pena en su departamento del barrio porteño de Constitución, con tobillera electrónica y bajo un régimen de prisión domiciliaria que muchos consideran un privilegio inaceptable.

El reclamo social: «Mándenla a una cárcel común»

A lo largo de este año, y con especial virulencia en las últimas semanas, creció el malestar en la opinión pública. Encuestas realizadas indican que casi el 75% de los argentinos considera a Cristina Kirchner culpable de los delitos que se le imputan. Este malestar se transformó en un clamor popular al que incluso se sumaron voces mediáticas influyentes. El periodista Eduardo Feinmann, por ejemplo, expresó en redes sociales lo que una gran parte de la sociedad susurra: «Mándenla a una cárcel común. La unidad 4 o 7 de mujeres en Ezeiza es ideal». El mensaje se viralizó rápidamente, acompañado por miles de respaldos de ciudadanos que consideran que la exmandataria recibe un trato diferencial y que su detención domiciliaria es una farsa que no condice con el daño causado.

Esta molestia se intensificó aún más en los últimos días, cuando se conoció que la defensa de CFK solicitó acceder a los beneficios penitenciarios previstos para quienes cumplen su condena en una cárcel común, como la progresividad de la pena, la flexibilización de las restricciones y la posibilidad de quitarse la tobillera electrónica. La Justicia rechazó el pedido bajo el argumento de que la prisión domiciliaria tiene un régimen propio y excepcional, pero la sola intención de pedir estos beneficios encendió aún más la indignación popular.

Mientras la ciudadanía común ve con impotencia cómo una condenada por corrupción disfruta de la comodidad de su hogar, la Justicia no ha podido decomisarle ni un solo peso de los 685 mil millones de pesos que se le ordenó devolver al Estado en concepto de reparación del daño, gracias a una catarata de recursos judiciales presentados por su defensa. Este combo de impunidad económica y privilegios carcelarios es un insulto a la memoria de los argentinos que sufren las consecuencias del despilfarro y la corrupción.

Un legado de corrupción: la extensa lista de condenados

La sensación de hartazgo se agranda cuando se analiza el entramado de corrupción que construyó el kirchnerismo en sus doce años de poder. Cristina Kirchner no es un caso aislado, sino la cúpula visible de un sistema donde decenas de exfuncionarios terminaron condenados o procesados por hechos similares.

  • Julio De Vido: El exministro de Planificación Federal, un pilar del poder K, purga una condena firme a cuatro años de prisión por la Tragedia de Once, además de otra condena por la compra de trenes usados.
  • José López: Símbolo de la corrupción K tras ser filmado en 2016 intentando esconder bolsos con nueve millones de dólares, cumple una condena de seis años de prisión en la cárcel de Ezeiza por la Causa Vialidad y es imputado colaborador en la Causa Cuadernos.
  • Amado Boudou: El exvicepresidente fue condenado por enriquecimiento ilícito y negociaciones incompatibles con la función pública en el marco del caso de la imprenta Ciccone.
  • Lázaro Báez: El empresario dueño de Austral Construcciones fue condenado a seis años de prisión como principal beneficiario de la maniobra de corrupción en Santa Cruz.
  • Ricardo Jaime: Exsecretario de Transporte, condenado por enriquecimiento ilícito y cohecho.

Además de los condenados, los Tribunales de Comodoro Py tienen en la mira a otros exfuncionarios con causas abiertas. Wado De Pedro, José Ottavis y Andrés Larroque deberán declarar en el marco de la Causa Cuadernos por el presunto pago de sobornos, mientras que el expresidente Alberto Fernández fue procesado en la denominada Causa Seguros por presuntas irregularidades en la contratación de seguros estatales.

El mapa de la corrupción K es tan vasto que se estima que son más de 40 los funcionarios investigados o condenados por desviar fondos públicos para su beneficio personal.

Diferencia de criterios que indigna

La Justicia, encargada de velar por la igualdad ante la ley, parece tener dos varas para medir. Mientras Claudio Uberti, exfuncionario K arrepentido y testigo clave en la Causa Cuadernos, está preso en la cárcel de Ezeiza desde febrero de 2026, Cristina Kirchner lleva un año en su casa y pide más libertades. Esta disparidad de criterios mina la credibilidad del sistema judicial y alimenta la teoría de que la expresidenta sigue siendo intocable.

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