En las últimas horas, una investigación que duró varios meses logró desarticular a una banda dedicada al cibercrimen que operaba con una estructura profesional y roles perfectamente definidos. Cuatro personas fueron detenidas en la provincia de Mendoza, acusadas de haber estafado a más de 800 ciudadanos mediante la creación de plataformas digitales idénticas a las páginas oficiales de entidades bancarias, organismos estatales y servicios de pago electrónico.
La maniobra no era improvisada. Según pudo reconstruirse a partir de las pruebas secuestradas, los delincuentes diseñaban sitios clonados con una calidad visual tan alta que incluso usuarios con experiencia en entornos digitales caían en la trampa. Una vez que las víctimas ingresaban sus datos personales, números de tarjeta, claves y códigos de seguridad, la información era capturada en tiempo real. A partir de allí, comenzaba el circuito fraudulento: con esos datos, los estafadores realizaban compras, extraían fondos o transferían el dinero a lo que en la jerga delictiva se conocen como “cuentas mulas”. Estas cuentas, generalmente a nombre de terceros que prestan su identidad a cambio de una comisión, servían como puente para luego convertir el dinero en criptomonedas, especialmente USDT, y así diluir el rastro financiero.
Los allanamientos se llevaron a cabo en Cañada Seca, una zona rural de San Rafael, y en otros puntos clave de la provincia. Allí, los efectivos de la División Delitos Económicos de la Policía mendocina no solo encontraron el soporte tecnológico esperado —computadoras, teléfonos celulares, discos duros y memorias USB—, sino también un arsenal que sorprendió a los investigadores: una pistola calibre 22, escopetas y municiones. Además, lograron incautar criptomonedas por un valor significativo, que fueron transferidas de inmediato al Ministerio Público Fiscal para su resguardo.
La ministra de Seguridad y Justicia de Mendoza, Mercedes Rus, fue contundente al referirse al perfil de esta organización. “No son hechos aislados. Son redes que se organizan, se profesionalizan y buscan perjudicar a los vecinos desde cualquier lugar, incluso detrás de una pantalla”, afirmó. Rus destacó que el operativo responde a una política de “prioridad absoluta en materia de seguridad” y que las investigaciones continuarán abiertas, ya que no se descartan nuevas detenciones.
La causa, caratulada como defraudación con tarjetas y asociación ilícita, está a cargo de la fiscal Gabriela García Cobos, titular de la Fiscalía de Delitos Económicos e Informáticos. Fue precisamente su trabajo articulado con la policía provincial lo que permitió seguir el rastro digital de los estafadores. La investigación tuvo un punto de inflexión a fines de marzo, cuando un comercio de la avenida Urquiza denunció haber recibido un comprobante de pago falso por 94 mil pesos. Pocos días después, otro local sobre la avenida El Libertador sufrió una maniobra similar, esta vez por 135 mil 900 pesos.
A partir de esas denuncias, los peritos en delitos tecnológicos comenzaron a cruzar datos de geolocalización, números de teléfono, billeteras virtuales y movimientos en criptomonedas. Fue así como detectaron que uno de los principales sospechosos se alojaba en un complejo de cabañas del distrito Las Paredes, en San Rafael, y que tenía previsto asistir a un local bailable de la zona. Ese dato fue clave para montar un operativo de seguimiento que culminó con su arresto y el posterior allanamiento.
En ese procedimiento, además de incautar un Volkswagen Polo, dispositivos electrónicos y prendas de vestir nuevas, los agentes encontraron dos ladrillos de una sustancia blanquecina que, tras la prueba de campo, resultó ser cocaína de alta pureza. El peso total superó los dos kilogramos. También se retuvo una camioneta Ford EcoSport y otros elementos que vinculaban a los detenidos con las compras fraudulentas en comercios de la región.
Los investigadores sostienen que la banda operaba a nivel nacional, aprovechando la masividad de ciertos servicios digitales y la falta de controles en la verificación de identidades para la apertura de cuentas mulas. La modalidad de clonación de páginas oficiales es una de las más efectivas y difíciles de detectar para el usuario común, ya que los dominios suelen variar por una sola letra o un guión, y los certificados de seguridad también son falsificados.
Con las cuatro detenciones ya efectivizadas, la justicia mendocina busca ahora identificar a los eslabones superiores de la organización, así como rastrear el destino final de los fondos convertidos en criptomonedas. Mientras tanto, desde el Ministerio Público Fiscal recomiendan a la población verificar siempre dos veces la URL de los sitios donde ingresan datos sensibles, no hacer clic en enlaces sospechosos enviados por mensaje de texto o correo electrónico, y activar todas las capas de autenticación en dos pasos disponibles en sus cuentas bancarias y billeteras virtuales.





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