El «súper martes» económico trajo consigo dos noticias que consolidan el rumbo del Gobierno argentino: la inflación local perforó la barrera del 2% por primera vez en el año, mientras que en Estados Unidos se registró una deflación sorpresiva que aleja los fantasmas de una suba de tasas de interés.
El Indec confirmó ayer que el índice de precios al consumidor en Argentina alcanzó en junio el 1,9%, rompiendo así el piso del 2% que se había mantenido como techo durante los primeros cinco meses del año. Este dato, que ya era anticipado por las consultoras privadas, confirma tres meses consecutivos de desaceleración inflacionaria y abre un panorama de optimismo moderado para los próximos meses.
La desinflación, un proceso en marcha
El dato de junio no solo representa una baja significativa respecto al 2,5% registrado en mayo, sino que además muestra un cambio estructural en la dinámica de precios. Según el último relevamiento de IOL, mientras que en mayo el 66% de los precios corrían por encima del 2% mensual, en junio ese porcentaje cayó sustancialmente al 33%. Esta mejora, sumada a la reducción de la inflación núcleo al 1,6%, permite vislumbrar un escenario más alentador para los próximos meses.
El rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas, el más sensible para el bolsillo de las familias, mostró una desaceleración relevante al pasar del 2,5% al 1,3%. Los especialistas explican que la moderación de lácteos y verduras fue determinante en este comportamiento, mientras que el sector de indumentaria acumula su segundo mes consecutivo con incrementos inferiores al 0,5%, lo que contribuye significativamente a la baja general del índice.
El impacto internacional
El escenario externo también acompañó la estrategia del Gobierno. En Estados Unidos, el índice de precios al consumidor registró una caída del 0,4%, la primera deflación en dos años y muy por debajo del -0,1% que proyectaba el consenso de analistas. Esta contracción, impulsada principalmente por la baja del precio del petróleo y una disminución del 10% en los surtidores norteamericanos, alejó las chances de que la Reserva Federal suba las tasas de interés para combatir la presión inflacionaria.
Las chances asignadas por el mercado a este escenario se redujeron significativamente, y la tasa de los títulos norteamericanos a diez años cayó levemente hasta el 4,58% anual. Esta noticia resulta particularmente relevante para el Gobierno argentino, que precisa que la tasa de referencia de Estados Unidos para el inversor baje algunos escalones adicionales, posiblemente hasta niveles del 4%, lo que acercaría la posibilidad de recuperar el acceso a los mercados internacionales de crédito, algo que no se consigue desde hace ocho años.
El riesgo país y las perspectivas de crédito internacional
Actualmente, el riesgo país argentino se mantiene cerca de perforar los 400 puntos básicos, un nivel que podría alcanzarse si se consolida un mejor clima financiero internacional. La combinación de una inflación local a la baja y un contexto externo favorable podría ser el cóctel perfecto para que el país recupere la confianza de los inversores internacionales.
Sin embargo, no todo son buenas noticias. Los nuevos bombardeos en el Golfo Pérsico provocaron un fuerte repunte del precio del petróleo. El barril Brent, que había perforado los USD 75 hace dos semanas, ahora volvió a niveles de 85 dólares, lo que podría dificultar la consolidación del proceso de baja de la inflación. A pesar de este revés, la inflación anual en Estados Unidos cayó sensiblemente desde el 4,2% al 3,5%, un dato que sigue siendo alentador.
La recuperación de los ingresos y el consumo
La desaceleración inflacionaria está permitiendo que gradualmente los salarios y otros ingresos empiecen a recuperar terreno en relación a los precios. Este fenómeno, que ya comienza a verse en algunos sectores, podría impulsar la recuperación del consumo interno luego de la fuerte caída que experimentó a partir del repunte inflacionario entre fines del año pasado y el primer trimestre de 2026.
La imagen del Gobierno también empezó a repuntar en coincidencia con la desaceleración inflacionaria, a lo que se sumó la disminución del tipo de cambio. El dólar oficial cayó de los $1.500 en Banco Nación y también aflojaron las cotizaciones financieras, un factor que contribuiría a evitar un rebote de los precios en julio, mes que presenta una estacionalidad más alta por las vacaciones de invierno y el cobro del medio aguinaldo a fines de junio.
Expectativas para el futuro inmediato
Las consultoras ya comienzan a proyectar que el índice de julio podría mantenerse por debajo del 2%, lo que consolidaría una tendencia que el Gobierno considera clave para la recuperación económica. La disminución de la inflación núcleo y la moderación de los precios en rubros sensibles permiten ser optimistas respecto a la evolución de los precios en los próximos meses.
El frente externo, sin embargo, sigue siendo un factor de riesgo. La evolución del precio del petróleo y las decisiones de la Reserva Federal serán determinantes para que Argentina pueda avanzar en su objetivo de recuperar el acceso a los mercados internacionales de crédito. Por ahora, los datos del «súper martes» dan aire al Gobierno y alimentan las expectativas de que el proceso de desinflación puede consolidarse.






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