El grupo italiano Benetton cerró la venta de sus 900.000 hectáreas en Argentina, de las cuales el 33% se ubica en Chubut. Los compradores son socios y directivos de Adecoagro encabezados por Mariano Bosch, en una operación que marca el fin de 35 años de presencia agropecuaria del holding en el país.
La operación, gestada a lo largo de un año y confirmada el 2 de noviembre de 2026, transfirió el control de la Compañía de Tierras Sud Argentino (CTSA) y Ganadera Cóndor, las dos sociedades que concentraban los activos rurales de Benetton en el país. La superficie total supera las 900.000 hectáreas distribuidas entre Santa Cruz (60%), Chubut (33%), Río Negro (5%) y el sur de Buenos Aires (2%). El monto de la transacción no fue informado públicamente por las partes.
Quiénes son los nuevos dueños
Los compradores son accionistas y directores de Adecoagro, la agroindustria de origen argentino que cotiza en la Bolsa de Nueva York y que desde 2025 está controlada por el gigante de las criptomonedas Tether, emisora de la stablecoin USDT. La compra fue realizada a título personal por los socios y directivos, y no por Adecoagro como sociedad corporativa.
El grupo inversor está liderado por Mariano Bosch, fundador y CEO de Adecoagro. Bosch es ingeniero agrónomo de 57 años y dirige la compañía desde 2002. La continuidad operativa de los campos quedará a cargo de Agustín Dranovsky, actual CEO de CTSA, quien mantendrá su rol bajo la nueva gestión.
El peso de Chubut: 33% de las tierras y un corredor estratégico
Para Chubut, el impacto es directo. La provincia concentra un tercio de la superficie involucrada, con un bloque geográfico estratégico en la cordillera, en la franja que conecta Esquel con Bariloche. Se trata de un territorio de alto valor productivo y ambiental.
Los campos patagónicos que cambian de manos albergan alrededor de 250.000 a 260.000 cabezas de ganado ovino y producen cerca de 880.000 a un millón de kilos de lana al año, lo que posicionó a CTSA como el mayor productor lanero de Argentina. Durante tres décadas, buena parte de esa lana viajó a Europa como materia prima para las tiendas de United Colors of Benetton.
Además de la ganadería ovina, los establecimientos chubutenses incluyen 10.000 hectáreas de plantaciones de pinos iniciadas en 1992 y superficies agrícolas dedicadas a forrajes. En la provincia de Buenos Aires, la actividad se complementa con cultivos de papa, maíz y trigo en la zona de Balcarce.
Impacto económico y proyectos futuros
La operación convierte a los socios de Adecoagro en uno de los mayores propietarios de tierras productivas de Argentina. Aunque el monto no trascendió, se estima que se trata de una operación multimillonaria por la escala de superficie y la integración vertical del negocio lanero y ganadero.
Los nuevos propietarios no anunciaron cambios drásticos en el modelo productivo. La línea gerencial buscará sostener la estructura actual, que combina ganadería ovina extensiva, producción lanera, forestación y agricultura forrajera. La continuidad de Dranovsky al frente de la operación sugiere que el know-how y los circuitos comerciales establecidos se mantendrán en el corto plazo.
El contexto financiero detrás de la operación también es relevante: Adecoagro, controlada por Tether, viene de un proceso de expansión regional que incluyó la compra de activos en Brasil y la participación en la planta de fertilizantes Profertil. Los compradores reinvirtieron parte de los fondos obtenidos de la venta de acciones a Tether para concretar esta adquisición.
Para Chubut, la llegada de un grupo empresario con respaldo internacional y experiencia en agronegocios abre la puerta a posibles inversiones en infraestructura rural, mejoramiento genético ovino y diversificación productiva. El desafío será mantener la competitividad del complejo lanero patagónico en un mercado global cada vez más exigente en trazabilidad y sostenibilidad.
La salida de Benetton cierra un ciclo de 35 años que comenzó en 1991, cuando el holding italiano adquirió CTSA, una firma creada en 1889 con capitales británicos. Desde entonces, la familia italiana se convirtió en el mayor terrateniente privado del país. Ahora, ese lugar lo ocupan empresarios argentinos vinculados al agronegocio y al mundo cripto.







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