Los hutíes intensificaron sus ataques en el Mar Rojo, hundiendo dos buques mercantes y provocando muertes, secuestros y tensión geopolítica.
Crisis en el Mar Rojo: tensión creciente tras el hundimiento de dos buques y la muerte de tripulantes
La inestabilidad en el Mar Rojo volvió a escalar tras los recientes ataques protagonizados por el grupo hutí de Yemen, que hundió dos buques mercantes y dejó un saldo de tripulantes muertos, desaparecidos y presuntamente secuestrados. El conflicto se recrudece en una región clave para el comercio global y refuerza los vínculos entre los ataques marítimos y las tensiones en Medio Oriente.

El grupo hutí, que controla amplias zonas del norte y oeste de Yemen, incluido su capital, Saná, lanzó una serie de ofensivas marítimas este último fin de semana que reactivaron una peligrosa escalada. Los buques Magic Seas y Eternity C, ambos con bandera de Liberia y propiedad griega, fueron atacados con drones, misiles, granadas propulsadas por cohetes y disparos desde pequeñas embarcaciones.

En el caso del Magic Seas, el grupo interceptó el barco por radio, ordenándole detenerse. Ante la negativa, iniciaron una ofensiva con drones kamikazes y lanchas rápidas, lo que llevó a la tripulación de 22 personas a abandonar el buque antes de que se hundiera. El ataque fue documentado en un video difundido por canales afines a los hutíes, en el que se observa el abordaje del barco y su posterior destrucción.
El Eternity C sufrió una embestida similar entre el lunes y el martes. Tras varias horas de bombardeos con drones explosivos y granadas desde embarcaciones rápidas, al menos tres tripulantes murieron y otros once permanecen desaparecidos. El ataque terminó con la tripulación lanzándose al mar y un operativo de rescate internacional que, hasta ahora, logró salvar a diez personas, incluidos ocho filipinos, un indio y un griego. Las imágenes divulgadas también muestran a combatientes hutíes ofreciendo a la tripulación la posibilidad de abandonar el buque.
El gobierno de Estados Unidos denunció públicamente que algunos miembros de la tripulación fueron capturados por los hutíes tras el hundimiento del Eternity C. Desde la embajada estadounidense en Yemen, con sede en Arabia Saudita, se exigió su liberación inmediata e incondicional. Aún no hay confirmación oficial sobre el número exacto de personas secuestradas ni su estado de salud.
Estos ataques marcan un abrupto fin al período de relativa calma en la región que había sido alcanzado tras una campaña aérea de gran escala impulsada por la administración anterior de Estados Unidos. La ofensiva hutí fue reivindicada como un acto de solidaridad con los palestinos, en el contexto del conflicto entre Israel y Hamas en Gaza. Incluso se reportó un misil disparado hacia territorio israelí, que fue interceptado por las fuerzas de defensa de ese país.
En paralelo, los hutíes comunicaron haber ofrecido asistencia médica y resguardo a algunos tripulantes rescatados, aunque sin detallar su número ni paradero. Este comportamiento no es nuevo: en noviembre de 2023, el grupo ya había capturado el buque Galaxy Leader y mantuvo a su tripulación retenida durante dos meses.
Ambos barcos atacados esta semana estarían relacionados comercialmente con Israel, lo que podría haber motivado su selección como objetivos. Aparentemente, ninguna de las embarcaciones contaba con escolta de la misión naval europea desplegada en la zona para proteger el tránsito marítimo.
El corredor del Mar Rojo, por donde circulan anualmente mercancías valuadas en un billón de dólares, ha sido un foco de inestabilidad desde fines de 2023, cuando los hutíes comenzaron una campaña sistemática de ataques a buques mercantes. Hasta la fecha, han atacado más de 100 embarcaciones, hundido dos y provocado al menos cuatro muertes. Aunque el tráfico marítimo en la zona ha empezado a recuperarse recientemente, los últimos incidentes siembran nuevas dudas sobre su sostenibilidad.
La renovada ofensiva hutí llega en un momento particularmente delicado para la región: las negociaciones para un posible alto el fuego entre Israel y Hamas están estancadas, e Irán –aliado de los hutíes– evalúa retomar conversaciones sobre su programa nuclear, luego de los recientes bombardeos a sus instalaciones atómicas.
En este complejo entramado geopolítico, los ataques en el Mar Rojo no sólo representan una amenaza directa al comercio internacional, sino también un reflejo de las tensiones entre actores estatales y no estatales que pugnan por influencia en Medio Oriente. La respuesta internacional y la evolución de los acontecimientos marcarán el rumbo de una región donde la estabilidad sigue siendo un horizonte lejano.






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