Las acciones argentinas suben y el riesgo país baja a 584 puntos, impulsadas por Wall Street y Brasil, mientras el petróleo cae y YPF avanza. El S&P Merval gana 0,5%, los bonos en dólares suben 0,1% y la Bolsa de San Pablo trepa 1,6%, en una jornada que combina optimismo financiero global con señales mixtas para la economía real y el sector energético.
La rueda financiera argentina encontró este viernes un respaldo externo. Los principales indicadores de Wall Street suben 0,3%, cerca de sus máximos históricos, aunque con una semana errática en precios. La referencia de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años rinde 5,26% anual, cerca de sus máximos desde 2003, un dato que mantiene presión sobre el costo global del dinero.
En ese contexto, el S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires avanza 0,5%, hasta 2.840.000 puntos. Entre los ADR y acciones de compañías argentinas que cotizan en dólares en Nueva York hay números mixtos. Se destacan las ganancias de Ternium (+3,4%) e YPF (+2,6%, a USD 51,20). Los bonos soberanos en dólares se negocian con una suba promedio de 0,1%, mientras el riesgo país desciende cuatro unidades y se ubica en 584 puntos básicos.
El impulso regional también suma. El índice Bovespa de la Bolsa de Valores de San Pablo sube 1,6%, cerca de los 210.000 puntos, y acumula una ganancia semanal de 8,9% tras la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil. Para los inversores argentinos, el clima externo funciona como una señal de apetito por riesgo, aunque no elimina la volatilidad local.
Petróleo en baja: alivio y presión
Los precios del petróleo caían alrededor de 1% al disiparse las preocupaciones sobre el suministro en Oriente Medio. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su país no atacará Irán antes de las elecciones de mitad de legislatura y habló de conversaciones productivas para poner fin al conflicto. Esa combinación de señales bajó la prima de riesgo geopolítico en el crudo.
Los futuros del Brent del Mar del Norte bajaban 1%, a USD 103,30 el barril para entrega en diciembre. Los futuros del WTI estadounidense cedían 0,6%, a USD 90,99. En términos semanales, el Brent apunta a subir después de cerrar el jueves con alza de 4%, mientras el WTI se encamina hacia un ligero descenso.
También ayuda la reanudación de exportaciones de combustibles refinados por parte de China, principal importador mundial de petróleo, tras una breve interrupción durante las vacaciones de la Semana Dorada. La medida contribuye a aliviar la tensión del mercado. Al mismo tiempo, el huracán Isaías en el Golfo de México mantiene suspendida la producción de unos 1,3 millones de barriles diarios, equivalente al 62,9% de la producción hasta el jueves, lo que limita una caída mayor.
En paralelo, Teherán analiza la respuesta de Estados Unidos a su propuesta de reabrir el estrecho de Ormuz en un plazo de siete días. Washington mantiene sanciones contra personas, redes y 17 buques por transportar crudo, productos petrolíferos y petroquímicos iraníes. El conflicto con Irán y la guerra entre Rusia y Ucrania siguen interrumpiendo el suministro de combustibles refinados, como naftas, combustible para aviones y, especialmente, gasóil.
Impacto en la economía real y el sector energético
Para las provincias productoras de hidrocarburos, la jornada deja un mensaje ambivalente. La suba de YPF en Nueva York y el avance de los activos argentinos mejoran las expectativas de inversión en el sector energético. Las cuencas petroleras observan con atención cualquier cambio en el precio internacional del crudo, porque impacta en exportaciones, regalías y empleo.
Si el Brent se mantiene en niveles elevados, aunque baje en la jornada, las cuentas provinciales y las empresas del sector conservan cierto alivio. Si la caída se profundiza, el valor de las exportaciones y los ingresos por regalías pueden resentirse. En el corto plazo, un petróleo más bajo también puede traducirse en menor presión sobre los costos de combustibles importados, un dato sensible para el transporte, la industria y los hogares.
La baja del riesgo país a 584 puntos básicos, además, reduce el costo de financiamiento para el Estado nacional y las provincias, y mejora la percepción de los inversores sobre la Argentina. Eso puede abrir oportunidades de crédito, aunque el efecto depende de la estabilidad fiscal y de la marcha de la actividad petrolera.
Qué mirar en las próximas ruedas
Los operadores seguirán de cerca tres frentes: la evolución de Wall Street y de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, el comportamiento del Bovespa tras el proceso electoral brasileño y las señales geopolíticas en Oriente Medio. En el plano local, el Merval, los ADR de YPF y Ternium, los bonos en dólares y el riesgo país marcarán el termómetro de la confianza inversora.
Para la economía argentina, la agenda pasa por el petróleo, el gas, las regalías y el empleo en las cuencas productoras. La combinación de acciones argentinas en alza, riesgo país en baja y crudo volátil deja un escenario de oportunidades y cautela: el mercado celebra el impulso externo, pero la economía real espera señales más firmes para sostener la actividad y la inversión.







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