Científicos del CENPAT piden a los vecinos de Chubut reportar avistamientos de vinchucas, insectos transmisores del mal de Chagas, para fortalecer la vigilancia sanitaria ante el aumento de las temperaturas estivales.
Con la llegada del calor a la Patagonia, un pequeño insecto se convierte en el centro de una campaña de salud pública crucial. Investigadores del Centro Nacional Patagónico (CENPAT-CONICET) hacen un llamado urgente a la comunidad de Chubut: se necesita la colaboración de todos para detectar y reportar la presencia de vinchucas, los vectores de la enfermedad de Chagas.
Este monitoreo participativo es la piedra angular de un programa de vigilancia que lleva tres años en marcha, dirigido por el Grupo de Entomología Patagónica (GENTPAT). El objetivo es simple pero vital: mapear la presencia de la especie nativa Triatoma patagónica para actuar de manera preventiva y proteger la salud de la región. «La participación ciudadana es fundamental para mantener la vigilancia y prevenir posibles eventos de relevancia», explica Facundo Zaffaroni, becario del Instituto Patagónico de Ecosistemas Continentales.
¿Cómo reconocer al insecto?
La vinchuca patagónica es un insecto de cuerpo aplanado, con cabeza, tórax y abdomen bien diferenciados, y tres pares de patas. Su rasgo más distintivo son unas manchas claras en el borde del abdomen. Es un maestro del camuflaje, escondiéndose en grietas de paredes, bajo la corteza de los árboles o entre piedras. Desde su estado de huevo (de color claro) pasa por cinco fases juveniles llamadas ninfas, hasta convertirse en un adulto alado. Tanto las ninfas como los adultos se alimentan exclusivamente de sangre.
Protocolo de actuación: qué hacer si encuentra una
El procedimiento es sencillo. Si avista una vinchuca, los especialistas solicitan capturarla con cuidado y colocarla en un frasco o recipiente con tapa. «Es preferente que se encuentre vivo, aunque sin vida igual nos sirve para el análisis», aclara Zaffaroni. El hallazgo debe reportarse de inmediato a través de la aplicación gratuita GeoVin, una herramienta clave para la ciencia ciudadana, o llevando el ejemplar directamente a las instalaciones del CENPAT en Puerto Madryn.
Hasta la fecha, los análisis realizados en la provincia son alentadores: las vinchucas estudiadas no portaban el parásito Trypanosoma cruzi, causante de la enfermedad de Chagas. Sin embargo, los científicos son enfáticos: este es un escenario dinámico que requiere observación constante. La colaboración vecinal es el escudo más efectivo para que la situación no cambie. Esta red de alerta temprana busca garantizar que el Chagas no se convierta en un problema de salud pública en la Patagonia.




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