Un tribunal italiano estableció un nexo causal entre la vacuna de Pfizer contra el Covid-19 y un grave caso de mielitis transversa, generando debate internacional sobre seguridad de vacunas.
Un fallo judicial en Italia abrió una nueva controversia sobre los efectos adversos de las vacunas contra el Covid-19. El tribunal de la ciudad de Asti, en la región del Piamonte, concluyó que la vacuna Comirnaty —fabricada por Pfizer— tuvo un “nexo causal” con el desarrollo de Mielitis transversa en una mujer de 52 años, quien hoy se encuentra incapacitada para caminar.
La paciente, propietaria de una tabaquería, recibió dos dosis en abril de 2021. Meses más tarde comenzó a manifestar síntomas neurológicos. Fue hospitalizada en febrero de 2022 y, tras una evaluación médica, se detectó un cuadro compatible con mielitis de origen inflamatorio. En su alta, el profesional que la atendió advirtió que “no puede descartarse un posible rol desencadenante de la vacuna”. Eso sirvió de base para que la mujer reclamara una indemnización al Ministerio de Salud de Italia.
Durante el proceso, el tribunal designó a dos peritos independientes, quienes confirmaron la relación entre la vacuna y el daño neurológico. La Justicia dictaminó que la demandante recibirá una pensión vitalicia mensual de 3.000 euros como compensación. La sentencia, fechada el 26 de septiembre (vastamente difundida días después), marca un precedente judicial cuyos alcances aún generan controversia social y científica.
Las vacunas de ARNm, entre las que se encuentra Comirnaty, s traen consigo interrogantes. A pesar de que hasta ahora las complicaciones más reconocidas eran episodios marginales de miocarditis, este fallo judicial pone en primer plano un efecto adverso mucho menos frecuente pero de consecuencias severas.
Para las autoridades sanitarias, este caso reaviva el debate sobre la vigilancia de eventos adversos. Si bien existen detecciones de casos aislados de desmielinización espinal tras vacunaciones, ninguna había sido judicialmente reconocida con “nexo causal” — hasta ahora. La decisión italiana podría generar un impacto en reclamos similares, así como en la confianza de la población hacia las vacunas basadas en ARN mensajero.
Este fallo exige una revisión más profunda de sus efectos adversos, así como una comunicación más clara y transparente sobre los riesgos, por mínimos que sean.





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