Una ONG fantasma y discursos contradictorios frenan un proyecto turístico sano en Trevelin con argumentos ideológicos sin sustento.
En Trevelin, un proyecto turístico innovador quedó atrapado en un insólito entramado de discursos ideológicos, falsas denuncias y contradicciones oficiales. Una supuesta ONG sin registro legal ni personería jurídica, medios de comunicación poco rigurosos y hasta la propia fiscalía de Esquel han contribuido a instalar una polémica tan exagerada como carente de fundamentos reales.
La ONG fantasma y su carta al Concejo
Bajo el nombre “Argentina Sin TAS”, un grupo de desconocidos presentó una nota al Concejo Deliberante de Trevelin manifestando su rechazo a la utilización de caballos en carruajes turísticos. El planteo, disfrazado de preocupación ética, no provino de una entidad reconocida ni avalada, sino de una organización inexistente en términos jurídicos y científicos. Aun así, su discurso fue reproducido por algunos medios locales sin verificar la legitimidad de quienes lo emitían.
Medios sin rigor y exageraciones ideológicas
Los argumentos difundidos sostienen que todo uso de caballos constituye maltrato animal. Esta visión fanática, más cercana al dogma que a la razón, ignora que los caballos destinados a tracción no son animales salvajes, sino criados específicamente para esa función. De hecho, sin esa finalidad, esos animales nunca hubieran nacido. Pretender que el uso racional y cuidado de caballos sea un delito es un sinsentido que desvirtúa el verdadero debate sobre bienestar animal.
El rol de la Fiscalía
La Fiscalía de Esquel, tiene unsector dedicado al maltrato animal. Lo raro es que mientras en Trevelin se cuestiona el uso de caballos en actividades turísticas, desde la fiscalía se promueve la equinoterapia, es decir, el trabajo de caballos para rehabilitación humana. La pregunta sería: ¿un caballo que tira de un carruaje es víctima de explotación, pero uno que se utiliza en terapia es símbolo de cuidado? Esta lógica selectiva debería ser analizada.
Desde ya que ambos usos deben estar plenamente autorizados mientras no haya un maltrato, pero resulta ridículo que a un uso se lo cuestione y al otro no.
Un símbolo cultural y turístico
Los carruajes tirados por caballos no son un invento moderno ni un capricho. Son parte de la historia de la humanidad, un patrimonio cultural que muchas ciudades del mundo integran a sus propuestas turísticas con éxito. Lejos de ser un símbolo de crueldad, los caballos adiestrados y cuidados pueden desempeñar esa función sin sufrimiento ni maltrato, siempre que existan controles adecuados.
¿Qué hubiera sido de Chubut sin los carruajes?
Gracias al uso del caballo esta provincia pudo crecer, y sin embargo, ello no constituyó una explotación ni maltrato animal. Los galeses, los argentinos, y hasta los pueblos indígenas preexistentes se adaptaron a los caballos traidos a américa por los europeos.
La irresponsabilidad de frenar un proyecto legítimo
El verdadero problema no es el supuesto maltrato, sino la facilidad con que discursos ideológicos infundados logran influir en políticas públicas. Permitir que un grupo anónimo, sin legitimidad ni conocimientos técnicos, frene un emprendimiento turístico sano y atractivo para la región es un despropósito. Peor aún cuando la Fiscalía destina tiempo y recursos del Estado a temas superfluos, mientras existen delitos graves que siguen sin respuesta.
Para reflexionar:
Trevelin merece crecer con propuestas turísticas creativas y responsables. Los carruajes con caballos, bien regulados y bajo normas de bienestar animal, son una oportunidad y no una amenaza. Ceder a caprichos ideológicos de organizaciones fantasmas es condenar a la ciudad a perder desarrollo por culpa de discursos vacíos. La sensatez debería prevalecer sobre la ignorancia disfrazada de ética.




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