Terrible: Los incendios en el PNLA coinciden con el área de caza que pretenden imponer

Una nueva ¿coincidencia? abrió una nueva hipótesis sobre los incendios intencionales en el Parque Nacional Los Alerces: ¿Se quemó al Parque Nacional para despejar zonas de caza?

Los bosques y la maleza son un obstáculo para cualquier cazador. Tener el campo «limpio», libre de maleza y bosque habilita la vista a distancia para la caza. Los nuevos brotes que aparecen al año siguiente (Oh! casualidad, justo a un año del gran incendio!) son un atractivo para la fauna a ser cazada.

El negocio espurio de la caza tiene recientes antecedentes nefastos en el país y aquí mismo en los alrededores del Parque Nacional Los Alerces. Podemos citar a nivel nacional el caso de los cazadores de especies protegidas o también el reciente caso de Chubut y Río Negro.

En ese contexto el intendente del PNLA, Danilo Hernández Otaño –a quien se lo señaló en la comunidad como presunto responsable de la inacción para atacar el incendio que afectó unas 8000 hectáreas que hoy forman parte del proyecto de caza– impulsa la aprobación de un proyecto de caza sin ningún tipo de control.

El contexto general

El proyecto de caza en el Parque Nacional Los Alerces carece de estudios técnicos, pone en riesgo especies nativas y encubre un negocio elitista. Crítica a la gestión de Hernández Otaño y Montbrun.

La Caza en Los Alerces es un Crimen Ambiental Disfrazado de Conservación

La Administración de Parques Nacionales (APN) y el intendente del Parque Nacional Los Alerces (PNLA), Danilo Hernández Otaño, están a punto de cometer un atropello ecológico sin precedentes. Bajo el disfraz de un «control de especies exóticas», pretenden habilitar cotos de caza en 50.000 hectáreas de un área protegida declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El proyecto, presentado por el guardaparque Javier Montbrun, es una farsa técnica, un peligro para la vida humana y una puerta abierta al negocio de la caza elitista.

Un Proyecto sin Sustento Científico

El argumento central del proyecto es la «reducción» de ciervos colorados, jabalíes y vacas silvestres. Sin embargo:
• No existen estudios poblacionales que justifiquen la medida.
• No se evalúa el impacto ambiental sobre especies nativas como el huemul o el pudú.
• Se ignora el efecto dominó: al eliminar presas introducidas, los pumas podrían atacar a especies autóctonas en peligro.

La falta de rigor técnico es tan evidente que el proyecto ni siquiera menciona cómo se transportarán los cadáveres o cómo evitarán balas perdidas en zonas turísticas.

Negocio Espurio en Zonas Quemadas

Lo más alarmante es que las áreas propuestas para caza coinciden con las zonas devastadas por incendios recientes. ¿Casualidad? Los cazadores prefieren terrenos despejados, donde la vegetación no obstruya sus disparos. Los incendios, sospechosamente recurrentes, generan pasturas nuevas que atraen a las presas. ¿Estamos ante una estrategia premeditada para favorecer a cotos privados?

Incompetencia y Riesgo para la Vida

La intendencia del PNLA, bajo la gestión de Hernández Otaño, ya demostró su ineptitud:
• Eliminó guardaparques en zonas críticas como Puerto Chucao.
• Quiere permitir la caza todo el año, sin control real sobre armas o desplazamientos o animales cazados.
• Expone a turistas y pobladores a balaceras en áreas de camping y senderismo y mostró total incompetencia para atacar los incendios; además de otra enorme lista de imbecilidades que se han cometido en el PNLA desde esa intendencia.

El proyecto incluso habilita tecnologías de caza extremas (drones, miras térmicas) para satisfacer a un público elitista que paga fortunas por matar animales en un parque nacional.

Adiós al Huemul y al Pudú Pudú

Como vemos, la caza de especies en peligro de extinción es un hecho y es reciente. Hay redes de cazadores que degustan de cazar lo prohibido y qué mejor condimento para los pervertidos que hacerlo en un Parque Nacional y en un Patrimonio de la Humanidad.

Si bien la caza del Huemul y del Pudú estará prohibida, la total falta de control pone en serio riesgo sus vidas, al punto de su extinción. Los mismos disparos ahuyentarán a toda la fauna nativa.

En este contexto, no sólo podrán cazar Huemules y Pudú, sino que no tendrán control alguno sobre lo que maten o lo que se lleven, por la imposibilidad logística y falta de personal en el PNLA.

Pero además, la caza de otras especies a habilitarse como el ciervo colorado, el jabalí y el ganado silvestre, son alimento del puma y de reducirse ese alimento, el puma matará al Huemul y al Pudú.

Contexto Nacional: Caza Ilegal y Corrupción

Esto no es un caso aislado. Recientemente, apenas unos días atrás sucedieron estos acontecimientos (haga click en la letra azul para ir a las notas)

• Jorge Noya, un cazador argentino, fue arrestado por tráfico de especies protegidas, incluyendo yaguaretés.


• En Chubut y Río Negro, se desarticuló una red de caza furtiva con 48 armas secuestradas y 60 trofeos ilegales.

Estos casos revelan un patrón: donde hay caza «regulada», hay corrupción y crimen organizado.

Exigir Responsabilidades

Este proyecto debe ser rechazado inmediatamente. La APN y el intendente Hernández Otaño no pueden convertir un patrimonio mundial en un campo de tiro para ricos. Resulta indispensable:

  1. Transparencia: que se publiquen todos los estudios técnicos (si es que existen).
  2. Intervención federal: que la UNESCO y el Ministerio de Ambiente auditen el PNLA.
  3. Renuncia de los responsables: Hernández Otaño y Montbrun probablemente serán cómplices de un ecocidio anunciado.
    La caza en Los Alerces no es conservación. Es un crimen ambiental, un negocio sucio y una burla a la ciudadanía.

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