La sífilis alcanza cifras récord en Argentina con más de 36 mil casos anuales y un aumento sostenido entre adolescentes y adultos jóvenes.
En Argentina, la sífilis atraviesa un crecimiento sin precedentes y se consolida como una de las infecciones de transmisión sexual de mayor expansión en los últimos años. En 2024 se reportaron 36.917 diagnósticos y, en las primeras 44 semanas de 2025, la cifra ya alcanza 36.702 casos, lo que confirma una tendencia ascendente que no se detuvo tras la pandemia.
El incremento afecta especialmente a personas menores de 40 años: tres de cada cuatro nuevos contagios corresponden a este grupo etario. Las franjas de 20 a 24 años y de 25 a 29 años encabezan las tasas de notificación, con mayor incidencia en mujeres en edades tempranas y un predominio masculino a partir de los 35 años.
La expansión es nacional y abarca todas las regiones del país. La zona Centro concentra más del 60% de los casos, mientras la Patagonia muestra la tasa regional más alta, con focos relevantes en varias provincias. Cuyo, el Norte Grande y el NEA también registran aumentos consistentes.
El crecimiento responde a múltiples factores: alta transmisibilidad en etapas iniciales, menor uso de métodos de barrera, demoras en la consulta médica, dificultades en el acceso al diagnóstico y tratamiento oportuno, y la ausencia de síntomas en muchos casos, lo que facilita la circulación silenciosa de la enfermedad.
La sífilis es causada por la bacteria Treponema pallidum y se transmite por contacto sexual directo con lesiones que a menudo pasan desapercibidas. También puede transmitirse de madre a hijo durante el embarazo, generando sífilis congénita. La infección atraviesa distintas etapas, desde una úlcera inicial indolora hasta lesiones en piel, fiebre o inflamación ganglionar. Sin tratamiento, puede derivar en complicaciones graves que afectan órganos como el corazón, los nervios o los huesos.
Las respuestas sanitarias se centran en reforzar el acceso al diagnóstico, ampliar la disponibilidad de pruebas rápidas, actualizar guías clínicas y fortalecer la atención primaria. El tratamiento de elección continúa siendo la penicilina, que resulta altamente efectiva en los casos detectados a tiempo.
Los especialistas destacan la importancia de la prevención mediante el uso de preservativo, la realización de testeos periódicos, la consulta temprana frente a síntomas y la promoción de información clara y accesible para todas las edades.
Mientras las cifras continúan en alza, los esfuerzos están puestos en reforzar la educación sexual, garantizar el acceso igualitario al diagnóstico y asegurar el tratamiento oportuno para evitar nuevas complicaciones y reducir la transmisión.




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