La drástica caída de las regalías petroleras dejó a Santa Cruz al borde del colapso financiero y obligó al gobierno provincial a pedir un giro en descubierto para pagar los sueldos.
La provincia de Santa Cruz atraviesa uno de los momentos económicos más delicados de los últimos años. La paralización de la actividad petrolera por parte de YPF, combinada con la baja del precio internacional del crudo, impactó de lleno en las cuentas públicas y redujo a menos de la mitad el ingreso por regalías hidrocarburíferas. Ante este escenario, el gobierno provincial debió recurrir a un descubierto bancario de 15.000 millones de pesos para afrontar el pago de salarios.
Santa Cruz es una histórica provincia minera en la cual no se evidencia progreso alguno, fruto de la pésima explotación de los recursos y de la corrupción. Si hubiese existido una administración histórica coherente, no debería estar pasando por esta circunstancia en estos momentos.
Entre julio y septiembre, las regalías mensuales cayeron a menos de 9 millones de dólares, cuando meses atrás superaban los 20 millones. En el acumulado de los primeros nueve meses del año, la recaudación por este concepto quedó muy por debajo de los registros históricos, marcando un fuerte deterioro de la principal fuente de ingresos genuinos de la provincia.
La respuesta del gobierno: sueldos desdoblados y auxilio financiero
Frente a la falta de recursos, la administración de Claudio Vidal inició el pago de salarios en forma desdoblada, priorizando primero a los niveles salariales más bajos y postergando a los cargos jerárquicos. Esta modalidad, que evidencia la gravedad de la crisis, se sostuvo con el pedido de un giro en descubierto por 15.000 millones de pesos, a devolver en el corto plazo, con una tasa de interés mensual cercana al 4%.
Ese monto se complementa con otros fondos disponibles que permiten completar —con dificultad— una masa salarial que ronda los 70.000 millones de pesos mensuales. Sin embargo, la preocupación persiste: la dependencia de mecanismos de emergencia para pagar sueldos no es sostenible en el tiempo.
Una caída histórica comparable a la pandemia
Los ingresos actuales por regalías comienzan a parecerse a los registrados en 2020, el año más crítico de la pandemia, cuando la actividad productiva se paralizó casi por completo. Si la tendencia negativa se mantiene durante los últimos meses del año, Santa Cruz podría cerrar 2025 con una recaudación muy similar a la de aquel momento excepcional.
A este panorama se suman factores externos como los temporales de viento que afectaron la producción en octubre y noviembre, complicando aún más la recuperación operativa de los yacimientos petroleros.
La coparticipación también cayó y agrava el escenario
Como si la baja en las regalías no fuera suficiente, Santa Cruz fue una de las provincias más afectadas por la retracción de fondos nacionales por coparticipación. En noviembre registró la mayor caída interanual del país en términos reales.
La menor actividad petrolera impacta en toda la economía: se reduce el empleo, se debilita la cadena de proveedores y cae el consumo. Esto, a su vez, genera una menor recaudación impositiva y profundiza el círculo vicioso de la crisis fiscal.
El resultado es una “tormenta perfecta”: menos petróleo, menos consumo, menos impuestos y menos recursos para sostener el funcionamiento del Estado.
¿Hay una salida para Santa Cruz?
El gobierno provincial apuesta a una eventual reactivación de la producción en las áreas que quedaron bajo control de Fomicruz y a la llegada de nuevas inversiones privadas. Sin embargo, los tiempos del mercado energético y la incertidumbre sobre el precio internacional del petróleo hacen que, por ahora, la recuperación sea más una expectativa que una certeza.
Mientras tanto, la provincia navega una crisis que combina problemas estructurales y coyunturales, con un horizonte económico que aún no logra despejarse.




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