RUSIA EN CRISIS

Rusia en crisis: devaluación, desinversión y falta de combustible; como el kirchnerismo en Argentina

La ofensiva ucraniana contra la infraestructura energética rusa ha desatado una crisis sin precedentes: colas kilométricas para cargar combustible, escasez en varias regiones y plata recuperación que apenas alcanza a mitigar el impacto. Este escenario recuerda dramáticamente a las crisis económicas vividas en Argentina durante el kirchnerismo, aunque con factores estructurales diversos.

Un país rico, pero con el tanque vacío

Desde principios de agosto, al menos el 15 % de la capacidad de refinación rusa ha quedado fuera de servicio debido a los constantes ataques ucranianos con drones y misiles Se estima que cerca del 18 % del poder industrial ha sido afectado. El resultado: colas de más de 1 km en estaciones de servicio, restricciones de despacho por regiones como el Lejano Oriente (Primorie, Vladivostok) y livraison mediante tarjetas de racionamiento

Ataques estratégicos que dejan al desnudo una economía frágil

En las últimas 72 horas:

  • Un ataque dron en el puerto exportador Ust-Luga desencadenó un incendio que pone en jaque la salida de nafta y combustible aéreo a Asia y Turquía.
  • Una nueva ofensiva contra la estación de bombeo de Unecha en el oleoducto Druzhba interrumpió el suministro hacia Hungría y Eslovaquia por al menos 5 días.
  • Además, el reactor 3 de la planta nuclear de Kursk redujo su capacidad operativa en un 50 % tras otro ataque dron, sin causar fugas radiactivas.

Estos golpes afectan directamente la capacidad de Moscú para mantener sus exportaciones, sustento clave de sus ingresos fiscales.

Economía rusa: ¿colapso o espejismo?

Contrario al discurso oficial, el rublo se derrumbó. El rublo viene en picada apenas sostenido por intervenciones al estilo kirchnerista que destruyen la frágil economía rusa.

El panorama real muestra:

  • FDI (Inversión extranjera directa) en 2024 cayó un 91 % respecto a 2021, el nivel más bajo desde 2001.
  • El mercado bursátil sufrió un desplome cercano al 40 %, al tiempo que el crédito al consumo y la construcción se desploman.

Aunque el rublo se mantenga, la economía rusa evidencia síntomas de estancamiento económico, inflación sostenida y un modelo agotado, tal como sufrimos los argentinos con el modelo kirchnerista, pero sin guerra mediante. No obstante, los argentinos sufrimos un deterioro muchísimo más grave.

Paralelos y contrastes históricos

Tu referencia con la crisis argentina bajo el kirchnerismo es válida en términos de percepción ciudadana de decaimiento económico. Sin embargo, la crisis rusa actual se debe a una guerra que tiene un costo directo en la infraestructura, no a fallas de gestión o corrupción doméstica, independientemente de que rusia es la capital mundial de la corrupción. Aun así, el sufrimiento que deben afrontar los ciudadanos rusos —colas, falta de movilidad, precios elevados— podría considerarse más moderado en comparación con episodios más severos vividos en Argentina durante el kirchnerismo.

Rusia, a pesar de ser una potencia en recursos, hoy lucha para mantener su motor económico encendido. La estrategia ucraniana —golpes precisos al corazón energético ruso— ha logrado erosionar ingresos estratégicos, provocar escasez y generar tensión social.

El resultado: un modelo económico en crisis, fragilizado, que necesita resguardarse del daño que la guerra le inflige desde su propia base productiva.

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