Si Ud. quiere salir a pescar y todavía no sacó su permiso de pesca, posiblemente se encuentre con errores de programación en la plataforma DINO, de Chubut.
Toda búsqueda comienza en Google.
Hasta hace poco tiempo atrás, todos los chubutenses se dirigían a un kiosco amigo para comprar el permiso de pesca de la temporada, un hecho que era hasta folclórico con pescadores “habitués” de muchos lugares en los que año tras año compraban su preciado permiso de pesca.
Sin embargo, la era de la digitalización exterminó todo el folclore de los aventureros deportivos y los obligó a meterse en las plataformas digitales… plataformas que no están al alcance en muchos lugares en los que se pesca…
Hasta el año pasado, el trámite en Chubut era totalmente engorroso: registrarse en la dirección de pesca, para ser derivado a distintos lugares digitales de pago, con un posterior envío de comprobantes de pago a un mail oficial, para finalmente obtener el permiso cuando algún empleado de pesca diera el Ok en horario de trabajo. Ni pensar en sacar un permiso un fin de semana, como suelen hacer los turistas en una provincia turística…
Hoy en día algo cambió, pero no está del todo bien…
Lo primero que hace un pescador cuando vuelve nuevamente frustrado del kiosco habitué con la esperanza de tener su papelito habilitante con estampilla oficial, es buscar en Google dónde se compra el permiso de pesca digital en Chubut.
Y es así como se llega a la página de la provincia en donde se explican los diferentes tipos de permisos, sus muy variados precios, y muestra un carrito de compras, para lo cual hay que registrarse previamente en la página, otorgándosele una “credencial identificatoria digital” que todavía nadie sabe a ciencia cierta para qué sirve…
Quizás se trate de una especie de imitación de la ciudadanía digital cordobesa, pero vaya a saber uno qué había en los planes del que diseñó el sistema…
La cuestión es que pagar el “carrito de compras” es un dolor de cabeza, ya que uno puede cargar permisos en el carrito, pero no hay un solo link de pago… o al menos en los exploradores más comunes no aparecen.
Buscando y rebuscando en la misma página donde se exhiben los diferentes permisos para comprar, todo nos lleva a DINO, ese personaje digital que infantiliza toda tramitación cuando uno sólo quiere recibir una respuesta seria, concisa y efectiva.
El problema es que, si bien la idea de contar con una plataforma digital para los trámites es muy acertada, los programadores evidentemente no han estado a la altura de las circunstancias. Por ejemplo, en las categorías sin costo (jubilados, pensionados, menores, etc.) hay errores en los datos que corrobora el sistema y no permite la entrega del permiso de pesca.
A todo esto, el pobre DINO carece de habilidades cognitivas suficientes para resolver los problemas y las preguntas básicas que se le pueden hacer, respondiendo con un “no entiendo” o con un infantil “dame unos dinosegundos”, cuando uno lo que quiere no es precisamente charlar con una supuesta IA poco inteligente, sino conseguir el maldito permiso de pesca mientras el auto está en marcha listo para ir en búsqueda de una fontinalis.
Ante la incapacidad de DINO a dar respuestas, te da la opción de comunicarte con un empleado. Sin embargo, el empleado jamás aparece en línea y mucho menos en un día feriado o fin de semana, justamente cuando todos quieren ir a pescar.
La solución: Comprar el permiso en otra provincia.
Para no seguir perdiendo el tiempo con DINO, la solución más rápida y efectiva es simplemente comprar el permiso de pesca en otra provincia patagónica con vigencia en Chubut.
Así es como entrando a la página de la provincia de Río Negro, en menos de lo que canta un gallo, uno obtiene el permiso de pesca sin tantas vueltas; sin registros innecesarios, credenciales identificatorias sin sentido, sin dinosaurios digitales con problemas cognitivos, sin infantilismos, sin pérdidas de tiempo, ni empleados online que nunca aparecen.
Este tipo de anécdotas son las que terminan resultando en una burocracia sin sentido que conlleva a que sea ridículo -para un guarda fauna- pedirle permisos de pesca a la gente, especialmente a los turistas que apenas saben dónde queda Chubut.
En definitiva, el permiso de pesca se convierte en un trámite imposible, sin sentido, y que ni siquiera va a generar ingresos a la provincia, ya que otras han hecho sistemas ágiles y prácticos para un trámite que no puede durar más que un par de minutos.
La tarea para los programadores de DINO es muy sencilla: un formulario cortito con los datos más básicos del pescador, monto, y “plin-caja”, todo pagado y el permiso listo, tal como sucede en otras provincias. A nadie le interesa perder el tiempo con un personaje digital, ni dar vueltas en cosas absurdas. La digitalización debe ser sinónimo de simplificación, si no, dejen al sistema como estuvo toda la vida y volvamos la folclore de comprar los permisos en un kiosco.




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