La venta de carne de burro en Chubut desató un escándalo mediático basado en una mentira: el decreto que supuestamente la prohíbe en realidad la habilita. Aquí, la verdad.
¿Carne ilegal? El error del Dr. Romero que desinforma a Chubut
La reciente iniciativa de comercializar carne de burro en Trelew ha generado una ola de reacciones encontradas en la provincia. Sin embargo, lo que parecía un debate sobre diversificación productiva se ha convertido en un ejemplo claro de desinformación periodística y manipulación mediática, encabezado por declaraciones del veterinario mediático Dr. Juan Enrique Romero.
En un giro preocupante para el debate público, el Dr. Romero y el sitio EQS Notas difundieron la falsa alarma de que la comercialización de esta carne viola la ley nacional. Nada más alejado de la realidad.
Un decreto que dice lo contrario: la verdad legal
La piedra angular del argumento del Dr. Romero es el Decreto 974/1998, el cual afirma categóricamente que nota de EQS Notas “está prohibido el consumo de carne equina”. Esta afirmación es absolutamente falsa y constituye un grave error para un profesional de su supuesta trayectoria.
La realidad jurídica es la opuesta. El Decreto 974/98 no prohíbe; deroga la prohibición. Su artículo 1º es claro: “Derógase el Decreto N° 1591 de fecha 23 de mayo de 1974”. ¿Y qué prohibía ese viejo decreto de 1974? Justamente la matanza de equinos (caballos, burros, mulas) .

Lejos de vetar el consumo, la normativa firmada en 1998 buscó promover la producción de carne equina para eliminar “trabas para la expansión de la producción” y fomentar su exportación, que en ese entonces ocupaba el segundo lugar en importancia dentro de las carnes argentinas . Por lo tanto, afirmar que el decreto prohíbe algo que explícitamente autoriza no es una interpretación; es un error no intencionado o una falta de conocimiento y lectura básica de la ley.
Argentina cuenta con frigoríficos equinos habilitados por el Senasa, aunque el destino final de la carne es la exportación a países como Francia, Suiza o Nueva Zelanda y no la venta directa al público de la carne. La ganancia de esos frigoríficos es multimillonaria.
A nivel interno no se consume este tipo de carne por cuestiones culturales, de hábito y sentido de pertenencia con el animal que terminaron influyendo sobre ello.
Lo que no se puede hacer es vender la carne equina en el mismo espacio que otras carnes. En Esquel, hasta no hace muchos años, había una carnicería de exclusiva carne equina.
El mito de la baja calidad en tiempos políticos.
En estos días se vio una horda de militantes kirchneristas diciendo que en este país hay hambre y que por eso se recurre a la carne de burro, como si esa carne fuese de baja calidad.
Lo cierto es que, para maslestar de los opositores, esa carne es un manjar en países del primer mundo y por eso se la exporta. Son los mismos que defienden a un ex gobierno que había prometido asado y la gente terminó comiendo polenta.
El periodismo que no chequea datos…
El medio digital EQS Notas actuó como altavoz de esta falacia, replicando sin el mínimo filtro periodístico las supuestas declaraciones del veterinario. Al titular “Es un delito contra la salud” y señalar una prohibición inexistente, EQS Notas incurrió en una práctica peligrosa: la intoxicación informativa, al no chequear, en un tema tan importante, el contenido del decreto mencionado, afectando al lector desprevenido que confía en el periodismo.
Al generar alarma social sobre un producto que no está vedado por el Estado nacional, se termina distorsionando la realidad para imponer una agenda emocional. La ética periodística exige la verificación de fuentes primarias. Si los redactores de EQS Notas hubieran leído el Boletín Oficial, habrían evitado sembrar el pánico entre los consumidores de Chubut, haciéndoles creer que estaban siendo víctimas de un delito cuando, en rigor, se enfrentaban a una opción comercial legal.
Extremismo selectivo: ¿por qué duele un burro y no una vaca?
El segundo pilar de esta polémica lo puso la Fundación Libre Relincho, que calificó la venta de carne de burro como un “retroceso” y un acto de “violencia”. Si bien el respeto por los animales es una virtud social, su discurso cae en un extremismo selectivo que no resiste el análisis lógico.
Si el argumento es ético y se oponen a “usar más animales” o “explotar cuerpos”, ¿por qué esta fundación no dedica su energía a prohibir las parrillas, las cadenas de pollo o la carne de cerdo? La respuesta es incómoda pero cierta: existe una jerarquización arbitraria de las especies. Duele un burro o un caballo (animales “nobles” o de compañía), pero no duele un cerdo, un pollo o una vaca, cuyo sufrimiento en la industria alimentaria es masivo y sistemático.
Ninguna vida animal vale más que otra. El especismo que practica Libre Relincho es una postura ideológica, no científica. Luchar contra la faena de burros mientras se aplaude o se tolera la de vacunos es una hipocresía funcional que busca titular en lugar de resolver el sufrimiento animal real.
Chubut merece verdad, no show mediático
La venta de carne de burro en Chubut es legal desde 1998. Los habitantes de Trelew y de toda la provincia tienen derecho a decidir qué consumen sin ser manipulados por informaciones falsas o presiones extremistas.
Chequear lo supuestamente exopuesto por el Dr. Juan Enrique Romero sobre la ley es un deber periodístico. Señalar a Fundación Libre Relincho por su doble estándar moral es un ejercicio de coherencia. Y exponer a EQS Notas por publicar desinformación es una obligación para defender la credibilidad de la prensa seria en Argentina. Suponemos, y esperamos, que EQS rectifique la información, como corresponde.
El camino del diálogo productivo no se construye con engaños, sino con la verdad de los hechos. Suponemos que todo se trató de un error; esperemos que no vuelva a suceder, para no alarmar innecesariamente a la población.





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