Argentina inicia 2026 con un hito económico clave: la liberación de más de USD 20,000 millones de capitales blanqueados y la flexibilización de restricciones cambiarias para empresas, marcando el comienzo de una nueva etapa de mayor liquidez y apertura financiera.
El año 2026 arranca con un cambio estructural en el panorama económico argentino. A partir del 1 de enero, más de 20,000 millones de dólares que permanecían inmovilizados en las cuentas especiales del blanqueo de capitales de 2024 quedaron bajo libre disponibilidad para ahorristas e inversores. Este movimiento, de magnitud histórica, coincide con el levantamiento de una restricción clave para el sector corporativo: la posibilidad de girar al exterior las utilidades generadas a partir de los balances de 2025.
Este doble anuncio configura un escenario de mayor libertad cambiaria y amplía significativamente la disponibilidad de divisas en el sistema. Las autoridades económicas observan con atención estos flujos, confiando en que la mayor liquidez se canalice hacia la inversión productiva y el mercado de capitales local, fortaleciendo la actividad económica en lugar de presionar el tipo de cambio.
¿Hacia dónde irán los fondos liberados?
El grueso de los más de 20,600 millones de dólares depositados en el sistema financiero no necesariamente saldrá de él. Los análisis de especialistas proyectan una recomposición de carteras dentro de la economía formal. Una parte importante podría mantenerse en instrumentos financieros locales, donde muchos inversores ya obtuvieron rendimientos atractivos durante el período de permanencia obligatoria.
Otra porción significativa podría redirigirse hacia el mercado inmobiliario, un sector que anticipa un impulso gracias a las reformas tributarias en discusión, como la posible exención del impuesto cedular. También se visualiza un flujo hacia la compra de campos y, de manera destacada, hacia la inversión en empresas a través de regímenes de promoción como el RIMI, que busca dinamizar la inversión productiva y la creación de empleo.
Mayor apertura para las empresas
En paralelo, las compañías que operan en el país cuentan con una nueva regla. Podrán girar dividendos al exterior correspondientes a las utilidades generadas desde 2025, una vez que presenten sus balances auditados. Esta medida, que no aplica para las ganancias acumuladas en años anteriores, representa un paso firme hacia la normalización cambiaria y un mensaje de confianza para los inversores extranjeros.
El Banco Central ha aclarado que estos giros se materializarán a partir de mediados de año y serán monitoreados para garantizar la estabilidad de las reservas. Este proceso, sumado a la gestión del stock de Bopreal, forma parte de una transición ordenada hacia un esquema de menor intervención.
Un voto de confianza en la economía argentina
La combinación de estas medidas refleja una apuesta clara por la confianza y la normalización financiera. La estrategia oficial se basa en que la mayor libertad genere un círculo virtuoso: capitales que se reinviertan localmente, empresas que planifiquen con reglas más claras y un mercado de cambios que opere con menor tensión. La sanción de normativas complementarias, como la Ley de Inocencia Fiscal, busca precisamente fomentar el uso de divisas dentro del circuito formal.
El desafío para 2026 será consolidar este camino, transformando la liquidez disponible en inversión real, crecimiento y oportunidades para todos los sectores de la economía. El escenario está planteado para una reactivación con bases más sólidas y una reinserción progresiva en los mercados globales.




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