Prohibido el turismo

Monopolio de la nieve: Don Otto acapara el mercado y suma alarmantes quejas del sector turístico

La empresa que controla La Hoya, Catedral y Chapelco ha convertido el esquí en un lujo inaccesible para los residentes, destruyendo el turismo local y favoreciendo únicamente a Bariloche.

La monopolización del negocio del esquí en la Patagonia argentina avanza a paso firme y sin frenos. El Grupo Trappa (Don Otto y Vía Cargo, entre otras), a través de su concesionaria Transportes Don Otto, hoy maneja tres de los principales centros invernales del país: Cerro Catedral (Bariloche), Chapelco (San Martín de los Andes) y La Hoya (Esquel). El resultado es evidente: tarifas abusivas, servicios deficientes y un claro favoritismo hacia Bariloche en desmedro de las demás ciudades.

En Esquel, la situación es crítica. La Hoya, que durante décadas fue un centro de esquí familiar, accesible y motor del turismo local, se ha convertido en un lujo prohibitivo para las familias chubutenses. Los precios se dispararon, las promociones locales desaparecieron y las temporadas se acortan. Peor aún, el centro no ha traído el esperado flujo de turistas a la ciudad: ni se promociona el destino, ni se realizan inversiones visibles, ni se mantienen abiertas todas las pistas por falta de personal. Incluso se eliminaron espacios icónicos como el snowpark.

La sensación parece unánime: El centro de ski está mucho peor en manos de esta concesión y trae muchos perjuicios a la industria turística regional. Hoy podemos ver el anticipo del cierre del centro de ski, sin esperar a posibles grandes nevadas típicas de agosto y septiembre.

¿Para qué abrir La Hoya si al público lo concentraron en Bariloche donde la misma empresa está a pleno fabricando nieve para sus pistas?

Queda claro que la empresa a través de esta suerte de monopolización, no tiene una finalidad de crecimiento económico regional, sino neta y exclusivamente de beneficio propio. Lógicamente, eso no es culpa de la empresa, sino de los gobiernos nefastos que dejan que estas cosas sucedan, reventando a las economías regionales. Si las concesiones fuesen otorgadas a diferentes empresas, existiría la competencia entre centros de ski, permitiendo el desarrollo sano de los diferentes centros.

Tampoco anunciaron la devolución del dinero de los pases de ski de los que abonaron anticipadamente. Todo queda a la mera suposición de la voluntad de la empresa de “reconocer” el pase para la temporada siguiente, sin el más mínimo detalle al cliente. ¿Y la Ley de defensa al consumidor? Bien, gracias.

Muchos sospechan que esta política de abandono responde a una estrategia deliberada: dejar caer a La Hoya para centralizar el turismo de nieve en Bariloche, donde la empresa concentra sus mayores beneficios. La comparación es elocuente: mientras Catedral congela tarifas y se mantiene activo, La Hoya cobra precios desmedidos con servicios muy por debajo de lo esperado.

En Bariloche hay una enorme inversión en cañones de nieve para fabricar nieve artificial a montones, y así habilitaron la temporada 2025, mientras que en Esquel las piedras relucen secas.

Aún concediéndoles el beneficio de la duda por excusas técnicas que pudieran plantear, el daño a la comunidad de Esquel es elocuente. Un centro creado por la población que hoy se ve perjudicada por esta concesión de diversas maneras.

La entrega de la concesión en 2019 por parte del exgobernador Mariano Arcioni fue un ejemplo de opacidad política. El contrato, de 30 años, se firmó sin participación del municipio ni del sector turístico de Esquel, sin un plan de inversión claro y con cláusulas que favorecen ampliamente a la empresa. La forma de entrega también es cuestionada en cuanto a su legalidad, despertando la sospecha en parte de la sociedad de haber existido corrupción. Desde entonces, los reclamos se acumulan: temporadas cada vez más cortas, pérdida de esquiadores provinciales y un impacto devastador en el comercio local.

El intendente Matías Taccetta ha reclamado mayor injerencia del municipio e incluso planteado la municipalización del centro, denunciando que las decisiones se toman de espaldas a la comunidad. Empresarios locales califican la concesión como “ruinosa para Esquel” y aseguran que se construyó sobre una mentira: se hizo creer que La Hoya era deficitaria cuando anteriormente generaba empleo y recursos para la ciudad y la provincia.

A esto se suma la falta total de control estatal. La concesionaria fija tarifas a su antojo, no invierte en promoción, cierra el cerro cuando quiere y nadie sabe si cumple con el pago del canon. El turismo invernal en Esquel, que antes era un motor económico, hoy se encuentra en su peor momento en décadas.

Para colmo, el currículum de le empresa deja mucho que desear, rebalsando de quejas en todos los servicios que presta. Un claro ejemplo de ello es el transporte de cargas, en donde la mercadería transportada es muchas veces destruida por la misma empresa, dejando a la gente en la dura tarea de emprender reclamos eternos para ver si les reconocen algo de lo perdido.

Hay in video famoso que se viralizó y representa perfectamente la “seriedad” de la empresa:

La empresa hasta tuvo clausuras por los malos tratos al público:

Todos estos antecedentes parecen no importarle a los gobernantes que entregaron los centros de ski y que miran para otro lado a la hora de quitarle las concesiones.

El caso de Chapelco, también en manos del Grupo Trappa (Don Otto y Vía Cargo), muestra que el patrón se repite: eliminación de pases para personas con discapacidad y mayores de 70 años, pérdida de beneficios para residentes y tarifas superiores incluso a las de centros más grandes y prestigiosos. El monopolio no solo encarece el esquí, sino que expulsa a las comunidades que lo hicieron crecer.

Al igual que en Esquel, al menos una parte el sector turístico de Chapelco se muestra enfurecido con la concesión a esta empresa y se suman reclamos de otros oferentes de la licitación.

Si no se revierte este modelo, La Hoya corre el riesgo de desaparecer como destino turístico. Es urgente una revisión del contrato, una nueva concesión, o la devolución del control a la comunidad y la implementación de políticas que devuelvan el centro de esquí a las condiciones de rentabilidad anteriores o mucho mejores.

Quizás la respuesta se encuentre en saber quienes son los dueños y beneficiarios de la mega empresa y analizar el poder que tienen.

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Una respuesta a «Monopolio de la nieve: Don Otto acapara el mercado y suma alarmantes quejas del sector turístico»

  1. Avatar de Carlos Beovidez
    Carlos Beovidez

    LA AVARICIA DESMEDIDA DE LOS EMPRESARIOS, ENCIMA CON LOS RECURSOS NATURALES..!!

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