En pleno 2025, tras 24 años de ausencia, surge una nueva pista alarmante sobre la paradero de Marita Verón: una mujer hallada en Asunción, en estado de indigencia, podría ser ella.
La madre de Marita, Susana Trimarco, reveló en una entrevista televisiva que anoche recibió una llamada desde un pueblo cercano a Asunción (Paraguay) —aproximadamente a la 1:30 a.m.— informando que una mujer “perdida de la cabeza”, que se alimenta de los basurales, “carne y hueso”, podría ser su hija. La imagen enviada, que Trimarco califica como “horrorosa”, despertó en ella una mezcla de esperanza y angustia: “Para mí como madre fue como que anoche me clavaron un puñal en el pecho”.
Mientras su fundación sigue asistiendo a más de 360 mujeres con alimentos, ropa y acompañamiento, Trimarco expresó su desesperación ante la idea de que su hija —desaparecida el 3 de abril de 2002 en Tucumán— pudiera estar viviendo en la más absoluta vulnerabilidad como indigente comiendo de la basura.
La Justicia Federal ya ha sido informada y los protocolos de investigación están en marcha: se cuenta con las huellas dactilares y muestras de ADN de Marita para cotejar. Trimarco advirtió que no se ilusionará sin pruebas, pero tampoco puede dar la espalda al dato.
Este nuevo giro pone de nuevo bajo el foco mediático y social la causa de Marita Verón, al tiempo que revela las profundas falencias que persisten en la atención de casos de desaparición forzada y trata de personas en la Argentina. Se abre así una ventana —aunque frágil— para que la verdad, 24 años después, deje de ser solo un reclamo y se transforme en acción concreta.





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