La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ha dado luz verde al primer ensayo en humanos de una terapia de reprogramación celular que busca revertir el envejecimiento, marcando un antes y un después en la medicina. El innovador tratamiento, desarrollado para pacientes con glaucoma, probará si es posible restaurar la función de tejidos dañados actuando sobre los mecanismos epigenéticos del cuerpo.
Una terapia pionera para el glaucoma que busca restaurar la juventud celular
El hito científico, que comenzará en los próximos meses, consistirá en una prueba con una docena de voluntarios que padecen glaucoma. El objetivo de este ensayo, autorizado por la FDA a finales de enero, es evaluar la seguridad y eficacia de una terapia de rejuvenecimiento celular llamada ER-100. Esta técnica, desarrollada por la compañía biotecnológica Life Biosciences, busca revertir el daño en el nervio óptico, ofreciendo una nueva esperanza a millones de personas que sufren esta enfermedad degenerativa y que podría perder la visión.
El procedimiento se basa en la inyección, en uno de los ojos del paciente, de un virus modificado genéticamente que porta tres genes específicos, conocidos como factores de Yamanaka (OSK). Estos genes tienen la capacidad de reprogramar las células, llevándolas a un estado más joven y funcional. Lo revolucionario del método es su mecanismo de control: los genes solo se activan cuando el paciente ingiere un antibiótico común, la doxiciclina, lo que permite a los científicos regular el proceso de manera precisa durante los dos primeros meses del estudio y observar sus efectos.
El sueño de reprogramar el cuerpo: ¿Una realidad en seis semanas?
La base de este ensayo se asienta en décadas de investigación del reconocido genetista de Harvard, David Sinclair, quien ha dedicado su carrera a demostrar que el envejecimiento no es un proceso irreversible. Según su teoría, el envejecimiento es similar a los rayones en un CD: la información original (el ADN) permanece intacta, pero la capacidad de leerla se ve alterada por cambios químicos. La reprogramación epigenética actuaría como un pulidor, restaurando la capacidad de lectura y, por tanto, la función celular.
Esta hipótesis cobró fuerza en 2020, cuando el equipo de Sinclair publicó un estudio en la revista Nature demostrando que, mediante esta técnica, lograron restaurar la visión y el tejido nervioso en ratones con lesiones en el nervio óptico. Los resultados en animales fueron sorprendentes, mostrando un rejuvenecimiento a nivel molecular de hasta un 75% en tan solo seis semanas.
Luces y sombras: El debate ético y científico en la comunidad internacional
A pesar del entusiasmo que rodea este avance, la comunidad científica se muestra cautelosa y dividida. El principal temor reside en los riesgos potenciales de la reprogramación celular. Una activación descontrolada de estos genes podría tener un efecto adverso grave, como la formación de tumores, un peligro ya observado en modelos animales durante procesos de reprogramación total.
El propio Sinclair es una figura que genera tanto admiración como escepticismo. Críticos como el doctor Charles Brenner, del Instituto de Investigación Beckman, han cuestionado públicamente sus afirmaciones, señalando que la idea de tratar el envejecimiento como una enfermedad carece de suficiente respaldo científico. Además, inversiones pasadas en moléculas como el resveratrol no cumplieron con las expectativas generadas, lo que ha llevado a algunos sectores a tildar a Sinclair de «gurú del antienvejecimiento» con promesas difíciles de cumplir.
El ensayo con pacientes de glaucoma representa, por tanto, un paso de gigante pero también un delicado equilibrio entre la innovación y la seguridad. Por primera vez en la historia, la humanidad pondrá a prueba si es posible «reprogramar» nuestro cuerpo para recuperar la juventud perdida. El éxito o el fracaso de esta prueba no solo definirá el futuro del tratamiento del glaucoma, sino que abrirá o cerrará la puerta a una nueva era en la medicina: la de tratar la raíz del envejecimiento en lugar de sus síntomas.




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