Un camionero fue denunciado penalmente por pintar con aerosol rocas en el Parque Nacional Nahuel Huapi. Su acto, filmado y viralizado, genera indignación y expresa una grave falta de conciencia ambiental.
La impunidad con la que algunos depredan el patrimonio natural colectivo encontró un nuevo y lamentable símbolo en la Patagonia. Un conductor de camión fue captado en video perpetrando un acto de vandalismo puro: pintando con aerosol rocas en pleno Parque Nacional Nahuel Huapi, en el área protegida del Valle Encantado, Neuquén. Este hecho no es una simple travesura, sino la evidencia de una deficiencia cognitiva y educativa alarmante, donde el individuo antepone su efímero impulso a la preservación de un ecosistema único.
Las imágenes, difundidas por un ciudadano comprometido, son elocuentes. Mientras el testigo le recriminaba su acción, el hombre respondió con un argumento propio de quien carece del más básico entendimiento ecológico y cívico: «¡Hay dibujos por todos lados! ¿A vos te molesta?». Esta justificación patética intenta normalizar el daño y refleja una mentalidad que ignora por completo el valor intrínseco, geológico y paisajístico de la reserva natural.
La reacción de las autoridades fue inmediata. La Intendencia del Parque Nacional Nahuel Huapi procedió con una denuncia penal en la fiscalía de Zapala contra el responsable. Además, se contactó a la empresa de transporte para la que trabaja el camionero, la cual se comprometió a realizar las tareas de remediación ambiental y a tomar medidas disciplinarias contra el empleado.
Este episodio va más allá de una pintada aislada. Es un síntoma de una cultura que aún no internaliza que los Parques Nacionales son santuarios intocables, laboratorios vivos de historia natural que pertenecen a las generaciones presentes y futuras. Pintar una roca en tal contexto no es una expresión artística; es una agresión contra la biodiversidad, una huella de ignorancia que perdura por décadas y un insulto a la comunidad que sí valora y protege estos espacios.
La contraparte positiva la dio el anónimo que filmó y reportó el hecho, acción destacada por las autoridades como fundamental para la detección temprana de delitos ambientales. Este caso debe servir como precedente contundente: la defensa del patrimonio natural es una responsabilidad de todos, y las consecuencias por atentar contra él serán cada vez más severas, tanto legales como sociales. El mensaje debe quedar claro: en la Patagonia y en cualquier área protegida, el vandalismo no es tolerable, y quienes lo cometan serán señalados y sancionados.




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