Torta Frita & Champagne Fiscalía Educación

“Honor”, Hipocresía, Justicia, y Educación en la tierra de nadie, en la tierra de todos.

Buenas, buenas, buenas… ¡Volvemos una vez más como prometimos! Estamos lejos del millón de amigos de Roberto Carlos, pero con enemigos bien ganados, de esos cuyos aromas de sus medias poco higiénicas se huelen en las lenguas de otros tantos.

Y a medida que corren los días en esta farsa que alguien llamó “civilización”, nos damos cuenta de lo “herrados” que estamos. Si, “herrados” con “h”, porque los errores son humanos y las herraduras parecieran que las llevamos puestas… o así nos lo quieren hacer creer.

La hipocresía es la madre del camuflaje de los seres humanos que ocupan algún carguito para el cual nadie entiende cómo llegaron a estar en ese lugar… cual cuento del elefante subido arriba de un poste.

Y esa señora hipocresía abraza cálida y tenazmente a cada rincón de las instituciones públicas. Y no estamos hablando de políticos, porque de última, cada cuatro años podemos renovarlos; hablamos de “clavos” incrustados sin pedir permiso. Algunos nuevitos, sin un solo raspón, otros herrumbrados por estar quietitos en el mismo lugar, y otros que ya llegan con el óxido de antemano y no por haberse desgastado trabajando.

Hay, por ejemplo, una delegación administrativa en Esquel, repleta de ñoquis añosos. Ninguno tiene ni la más p… (pálida, no piensen mal) idea de cuáles son sus funciones y hasta se niegan a cumplir con la misión de la entidad que los alimenta generosamente, por pleno desconocimiento de para qué c… (carajos, si, carajos, piensen mal) sirve ese edificio que habitan.

Quizás es hasta más digno darles un plan trabajar en vez de estar gastando luz, gas y aire de una oficina pública.

Otro ejemplo son los zurdos enquistados. Usan los edificios públicos como si fuesen de su propiedad exclusiva y los imponen como búnkers comu-kirchneristas. Así el resto de los mortales nos tenemos que fumar charlas y presentaciones de libros de algunos vivos que manotearon varios millones del estado disfrazándose de víctimas y echando culpas a los pocos que quieren poner orden a la cosa.

Y el “sector privado” -entre comillas- no se queda atrás… las comillas son porque se llenan la boca hablando como “emprendedores privados” desde alguna radio cachuza, y después mandan a sus parientes a mendigar un puestito en alguna fiscalía donde compartieron sábanas.

“¿Pero no se entra por concurso?” Preguntó Torta Frita.

Sí, por concurso de acomodo, Respondió Champagne.

Naaaaaaaa… si usté sabe que se abren concursos…”, insistió Torta Frita.

Qué inocente es usted, Torta Frita, se nota que usted está “herrado”, acaso no conoce el sistema de contratos, Respondió Champagne.

“¿De contratos o de contactos?” Inquirió Torta Frita.

Bueno, ambos. Primero el contacto y después el contrato. Si hubo cama de por medio es más fácil. Además garantizamos que se filtre información para la cachuza”, Afirmó Champagne.

“¿Y la experiencia no cuenta?– Indagó Torta Frita.

jajajaja… jajajaja… jajaja…, ¡No me haga reír Torta Frita! ¿Usted conoce la experiencia de los personajes que se presentan?” Insistió Champagne.

Y qué pasa cuando se vencen los contratos?” Cuestionó Torta Frita.

“Para cuando se venzan los contratos seguramente hubo algún concurso y lo gana el contratado “por su experiencia en el trabajo”… una forma elegante de meter ñoquis.” Aclaró Champagne.

Bueno, al menos me imagino que les harán “exámenes médicos”… o alguna rinoscopía, no?”, Insistió Torta Frita

Si hicieran rinoscopías al día siguiente quedarían varias vacantes, Torta Frita”, Respondió Champagne.

-“¿Y entonces por qué no las hacen? Dijo Torta Frita.

-“Hipocresía, Torta Frita, HI-PO-CRE-SÍA…” Sentenció Champagne.

-“O quizás sea porque la gente exige una justicia DURA, Concluyó Torta Frita.

Y así seguirán corriendo los días en esta farsa que alguien llamó “civilización”, donde no se encuentra más que un reflejo intacto -pero más elegante- de la era de las cavernas, de la edad media, y de todas las castas habidas y por haber, con títulos nobiliarios y dedocracia a mansalva.

Que estén bien. Y no se olviden que si a Putin se le desvía una bomba atómica para estos pagos, asegúrenle primero el pasaporte y ciudadanía a varios japoneses, así, aunque sea sin nosotros, esta tierra va a ser civilizada algún día.

Chau.

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Comentarios

Una respuesta a «“Honor”, Hipocresía, Justicia, y Educación en la tierra de nadie, en la tierra de todos.»

  1. Avatar de Carlos Beovidez
    Carlos Beovidez

    EXCELENTE Y CONTUNDENTE EDITORIAL, EN EL CUAL SE REFLEJA EL RESULTADO DE LAS «DÉCADAS GANADAS»..! HOY MAS QUE NUNCA, EL TANGO»CAMBALACHE» CONTINÚA VIGENTE…!!!

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