Cristina Kirchner podría recibir 12 años de prisión por corrupción. La Corte ya puede confirmar su condena como jefa de una asociación ilícita.
Cristina Kirchner, al borde de una condena histórica por corrupción
La expresidente Cristina Fernández de Kirchner enfrenta uno de los momentos más críticos de su extensa carrera política. La posibilidad concreta de que sea condenada a 12 años de prisión por su rol como jefa de una asociación ilícita no sólo la expone judicialmente, sino que podría significar su retiro definitivo de la política argentina. El dictamen reciente del Procurador General Eduardo Casal consolida las acusaciones más graves en su contra y deja al máximo tribunal en condiciones de sellar su destino.
En el emblemático caso Vialidad, Cristina Kirchner ya había sido condenada a 6 años de prisión por administración fraudulenta. Sin embargo, ahora el Ministerio Público Fiscal impulsa una recalificación del delito, sumando la figura de asociación ilícita, lo que elevaría la pena a 12 años e implicaría su inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.
El dictamen de Casal no es menor. No solo ratifica el pedido del fiscal Mario Villar, sino que desmonta uno a uno los argumentos que la defensa de la ex mandataria utilizó para relativizar su responsabilidad penal. Sostiene que no se trató de errores administrativos o hechos aislados, sino de una estructura criminal enquistada en el Estado que operó durante más de una década con un propósito claro: desviar fondos públicos a través de licitaciones direccionadas y sobreprecios en la obra pública, especialmente en la provincia de Santa Cruz.
Corrupción sistemática y planificada
El documento de 13 páginas firmado por Casal es contundente. Allí se detalla que la asociación delictiva funcionó con colaboradores estratégicos colocados en puestos clave del aparato estatal, entre ellos Julio De Vido, José López y Lázaro Báez, el empresario que más se benefició con los contratos fraudulentos.
Casal remarcó que las 51 obras viales cuestionadas no constituyen un único delito, como pretendía establecer la defensa de la ex vicepresidenta, sino una multiplicidad de hechos delictivos continuados y orquestados en tres gobiernos distintos, desde 2003 hasta 2015. “No se trató de errores ni de improvisaciones: fue una red mafiosa que saqueó el Estado desde adentro”, sostiene el dictamen.
Además, se refuta la idea de que no se configuró una asociación ilícita porque no hubo delitos indeterminados. Por el contrario, Casal explica que el plan superaba los hechos concretos, tenía continuidad en el tiempo y se adaptaba según las necesidades del momento, algo propio de las organizaciones criminales.
Un juicio con todas las garantías
Uno de los argumentos más repetidos por el kirchnerismo es que se trata de una “persecución judicial”. Sin embargo, el proceso fue extenso, minucioso y garantista. La ex mandataria contó con todas las instancias legales para defenderse, y aún así, las pruebas fueron tan abrumadoras que la condena fue ratificada en primera y segunda instancia.
Ahora, con el aval del Procurador, la Corte Suprema de Justicia tiene el camino despejado para confirmar la sentencia. Si lo hace, Cristina Kirchner deberá enfrentar no solo la cárcel, sino también la pérdida definitiva de su poder político. Esta vez, ya no podrá refugiarse en fueros ni en maniobras dilatorias.
El final de una era
Si la Corte confirma la condena por asociación ilícita, será el epílogo judicial y político de una figura central del peronismo en las últimas dos décadas. Cristina Fernández de Kirchner, que supo concentrar poder como nadie desde el retorno de la democracia, enfrenta ahora el ocaso de su carrera en medio del descrédito, el repudio social y la sombra de la corrupción.
Para muchos argentinos, esta condena marcará un antes y un después en la lucha contra la impunidad. Y, tal vez, sea el primer paso hacia una clase política más transparente, sin intocables ni privilegios judiciales.



Deja una respuesta