El Estado recibió más de US$ 700 millones con la reciente concesión de las represas del Comahue, donde Edison Inversiones resultó adjudicataria de dos centrales estratégicas.
El Gobierno nacional confirmó que Edison Inversiones fue la ganadora del repechaje por dos de las cuatro represas del Comahue. Con esta definición, y las otras licitaciones ya resueltas, el Estado aseguró ingresos superiores a los US$ 700 millones mediante la concesión de operación de centrales hidroeléctricas clave para el sistema eléctrico argentino.
Una subasta que dejó más de 700 millones de dólares
El proceso de adjudicación de las hidroeléctricas concluyó tras una etapa de mejora de ofertas entre los principales competidores. Edison Inversiones logró imponerse en dos de las centrales, mientras que las otras fueron adjudicadas a diferentes grupos privados mediante propuestas económicas millonarias.
Las concesiones involucran las represas de Pieda del Águila, Alicurá, El Chocón y Cerros Colorados, que ahora serán operadas bajo contratos de largo plazo por capitales privados, aunque los complejos siguen siendo parte del patrimonio público.
Quién se queda con cada represa
- En Piedra del Águila, la concesión fue adjudicada a una empresa que continuará operando la central tras presentar la oferta económica más alta.
- En Alicurá, la mejor propuesta fue realizada por Edison Inversiones, que logró imponerse frente a competidores internacionales.
- En El Chocón, la concesión quedó en manos de BML Inversora, pertenciente a un grupo vinculado al sector energético.
- En Cerros Colorados, Edison Inversiones logró revertir el resultado inicial y quedarse con la operación tras una mejora en su oferta económica en la etapa de desempate.
Las concesiones tendrán un plazo de 30 años, y formalmente no se trata de una venta, sino de la cesión de las sociedades estatales que administraban las centrales.
Un impacto clave en la matriz energética
Las cuatro represas están ubicadas sobre los ríos Limay y Neuquén, entre las provincias de Neuquén y Río Negro. En conjunto, representan alrededor del 10 % de la energía eléctrica que se produce en el país, lo que las convierte en piezas centrales dentro del esquema de generación nacional.
El nuevo modelo prevé que, en una primera etapa, la mayor parte de la energía generada se venda dentro del mercado regulado. Sin embargo, año a año, aumentará la porción que podrá comercializarse de forma libre, hasta llegar al 100 % en una fase avanzada de la concesión.
Beneficios para las provincias
Neuquén y Río Negro también recibirán ingresos directos a través de regalías por la energía generada, además de un canon por el uso del recurso hídrico que será repartido de manera equitativa entre ambas jurisdicciones.
Este esquema garantiza un flujo permanente de fondos para las provincias, a la vez que transfiere a las nuevas concesionarias la responsabilidad de las inversiones en infraestructura y mantenimiento.
El desafío de la infraestructura envejecida
Uno de los principales retos que deberán enfrentar las empresas adjudicatarias será la modernización de centrales que presentan un alto nivel de antigüedad. Algunas de estas represas fueron inauguradas en la década de 1970, lo que obliga a realizar fuertes inversiones para extender su vida útil y cumplir con los estándares actuales de seguridad y eficiencia.
Este aspecto será clave para garantizar la continuidad del servicio y evitar riesgos estructurales en el futuro.
Un nuevo escenario en el sector energético
Con esta decisión, el Gobierno avanza en un cambio profundo del modelo de gestión del sistema hidroeléctrico argentino. La operación privada de estas represas redefine el rol del Estado en un área estratégica y abre un nuevo escenario de debate sobre soberanía energética, inversión y control de los recursos naturales.
Mientras tanto, la inyección de más de US$ 700 millones representa un fuerte alivio financiero y una señal política clara en materia de rumbo económico.





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