El caso de hantavirus en Chubut estuvo intervenido por Emiliano Biondo, procesado por vacunatorios vip. Una adolescente murió pese al monitoreo y su internación temprana. ¿Qué falló? ¿Por qué sigue Biondo en funciones?
Hanta bajo órbita de Biondo: el médico procesado por vacunatorios vip que decidió el confinamiento en el oeste chubutense
La muerte de una adolescente de 15 años por hantavirus en Esquel no sólo conmueve a la comunidad de Cerro Centinela, sino que vuelve a poner en el centro de la escena a un nombre incómodo: Emiliano Biondo. El médico, actual referente de epidemiología en la zona, está procesado por la justicia en la causa de los vacunatorios vip durante la pandemia, junto al ex diputado Santiago Igón. Sin embargo, sigue en funciones y tomando decisiones clave en salud pública.
La joven fallecida era contacto estrecho de sus padres, los primeros casos del brote familiar. Según el propio Biondo, la menor estaba bajo “monitoreo constante”. Pese a ello, al aparecer fiebre y dolores, derivó rápidamente en terapia intensiva, requirió asistencia respiratoria mecánica y falleció por síndrome cardiopulmonar.
El caso obliga a una pregunta brutal: ¿para qué sirvieron los protocolos que Biondo asegura haberse aplicado? Si la niña estaba siendo vigilada de antemano por ser contacto estrecho, su muerte no debería encuadrarse en la lógica de una urgencia imprevisible, sino en la del fracaso de una supervisión que se presume activa. Cuando una persona ingresa a un hospital en estado grave, se comprende el desenlace fatal. Pero aquí no fue así. Hubo días de ventana clínica. Y aún así, no se pudo evitar el deceso.
Biondo, que durante la pandemia impuso medidas terribles que obligaron al confinamiento total de toda la población del oeste de Chubut con decisiones duramente cuestionadas, ahora reaparece como la voz oficial del brote de hanta. Su pasado y su situación judicial no parece inquietar a las autoridades sanitarias, que lo mantienen al frente de la epidemiología regional. La pregunta que flota en el aire es cómo puede seguir en funciones un procesado por delitos graves vinculados al manejo irregular de la salud pública.
Cabe preguntarse cuál es la capacidad real que tiene esta persona para estar a cargo del servicio de salud, tomar decisiones que afectan a todos y ser parte de los protocolos de urgencias. El contexto actual tampoco lo ayuda: días atrás salió en los medios masivos la noticia de la existencia de médicos drogadictos que roban fármacos de centros de salud para hacer sus propias fiestas fatales. En comentarios de lectores en las redes sociales, personas señalaron que esas cosas también ocurrirían en esta zona. Esto marca la urgente necesidad de depurar los sistemas de salud y revisar acabadamente si las personas a cargo están en condiciones de ejercer profesionalmente en el sistema de salud.
Si a eso se suma la ignorancia generalizada o la falta de criterio científico en el sistema de salud provincial, el resultado es letal: se toma como referente a un imputado con antecedentes nefastos, mientras los protocolos que él mismo coordina o de los que es parte muestran grietas insalvables. El caso de la adolescente de 15 años es la prueba más dolorosa de que monitorear no alcanza si no hay eficacia real. Y la eficacia, en este contexto, brilla por su ausencia.





Deja una respuesta