Argentina vive una coyuntura de cambio y visibilidad internacional tras la reciente gira del presidente Javier Milei por Estados Unidos, calificada por el embajador argentino en Washington, Alec Oxenford, como “histórica” y con potencial para marcar un giro en la prosperidad del país. En apenas unas semanas, el mandatario viajó de Miami a Palm Beach y Nueva York e intervino en foros empresariales de alto nivel frente a figuras globales como Jeff Bezos o Lionel Messi.
Durante su paso por el Americas Council y el American Business Forum, Milei se posicionó como uno de los pocos líderes latinoamericanos presentes, compartiendo espacio con el ex presidente Donald Trump, lo que, según Oxenford, refuerza la percepción de Argentina ante el mundo y despierta el interés de compañías extranjeras. El embajador subrayó que las reformas económicas en marcha ya comienzan a generar impactos visibles, y que los inversores “están muy claramente interesados en redoblar la inversión en Argentina”.
El análisis diplomático enfatiza tres hechos clave inéditos para el país: un liderazgo presidencial claro, respaldo internacional de primer orden —especialmente de Estados Unidos— y ahora un apoyo interno que habría quedado plasmado en recientes elecciones. Estos tres factores, de acuerdo con Oxenford, podrían combinarse para generar lo que calificó como “la primera oportunidad en 80 años de arrancar de verdad mirando para arriba y adelante, un camino de prosperidad para los argentinos”.
Un elemento central del plan anunciado es un inminente acuerdo comercial o financiero con Estados Unidos, que aunque no puede ser divulgado por confidencialidad, estaría prácticamente definido. El embajador explicó que lo único que resta es elegir el momento oportuno para anunciarlo. Paralelamente, la estabilidad macroeconómica fue señalada como pieza clave: sin un orden económico no habría posibilidad de atraer capital externo, y ese marco parece estar siendo reforzado por el acompañamiento estadounidense.
Sin embargo, la pregunta clave será si este impulso internacional y retórica de apertura se traducen en inversiones cuantiosas y sostenibles, en beneficios concretos para la economía real y en una mejora en la calidad de vida de los ciudadanos. A pesar de que los flujos de inversión extranjera muestran signos de interés creciente hacia Argentina y Estados Unidos aparece como el principal origen de esa inversión. Pero aún existen desafíos estructurales que deben resolverse: credibilidad institucional, marco regulatorio previsible, y resultados palpables en empleo e ingresos.
En definitiva, la gira de Milei por EE.UU. marca un hito simbólico y estratégico. Pero si ese hito se convierte en un cambio estructural dependerá de la capacidad del Gobierno para consolidar reformas, mantener respaldo externo, y convertir promesas en hechos económicos duraderos.




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