La primera exportación de gas natural licuado (GNL) desde Vaca Muerta ya tiene fecha confirmada y el cronograma empieza a tomar forma con la llegada del primer buque licuefactor a la Argentina en junio de 2027. El consorcio Southern Energy, integrado por Pan American Energy (30%), YPF (25%), Pampa Energía (20%), Harbour Energy (15%) y Golar LNG (10%), avanza en dos frentes clave que definirán el ritmo del proyecto en el Golfo San Matías: el cierre del financiamiento bancario para el gasoducto que conectará la cuenca neuquina con la costa rionegrina y la firma de nuevos contratos de exportación para la producción que aún no tiene comprador.
Así lo confirmó el CEO de la compañía, Rodolfo Freyre, en una entrevista durante la Conferencia Anual del Council of the Americas, en la que detalló los plazos y las dimensiones de una iniciativa que posicionará a la Argentina como un nuevo actor en el mercado global de GNL. El directivo precisó que el gasoducto —a cargo de San Matías Pipeline, con la misma composición accionaria que Southern Energy— demandará una inversión de entre US$1.200 millones y US$1.300 millones, y que el crédito bancario está por definirse. “Estamos financiando con bancos y estamos cerrando el financiamiento en las próximas semanas”, afirmó Freyre, en un anuncio que despeja las dudas sobre la viabilidad económica del proyecto.
Las obras del gasoducto ya están en marcha e incluyen la planta compresora y los tramos terrestre y submarino, con los dos buques que quedarán amarrados a unos cinco kilómetros de la costa. En las obras vinculadas al desarrollo ya trabajan más de 500 personas, y se espera que la mano de obra se multiplique a medida que avance la construcción. Pero la magnitud del emprendimiento va mucho más allá: Freyre dimensionó el proyecto en más de US$15.000 millones de inversión a lo largo de su vida útil, con exportaciones que superarían los US$20.000 millones. Una vez en pleno funcionamiento, el volumen de gas que demandará equivaldrá a cerca del 20% del consumo actual de toda la Argentina, lo que da una idea de la escala del desafío y de la oportunidad que representa para el país.
El primer buque licuefactor, que operaba en Camerún, ya partió rumbo a Singapur, donde afrontará un mantenimiento integral antes de viajar a la Argentina. Recién después llegarán el amarre, la conexión con el gasoducto y el proceso de commissioning. “Más hacia el último trimestre del año que viene ya deberíamos estar en régimen de exportación”, proyectó Freyre, aunque anticipó que podrían concretarse algunos embarques puntuales durante las pruebas previas. Detrás de esa primera unidad llegará un segundo buque en 2028, con el que el consorcio alcanzará una capacidad conjunta de 6 millones de toneladas anuales de GNL.
En el frente comercial, Southern Energy ya comprometió 2 millones de toneladas —un tercio de su capacidad— en el contrato firmado en marzo con la alemana SEFE, una empresa estatal de ese país, por un plazo de ocho años. Freyre estimó que, según los precios internacionales, ese acuerdo podría representar cerca de US$7.000 millones en exportaciones. Por la capacidad restante, todavía hay conversaciones abiertas y el ejecutivo adelantó que este semestre o a comienzos de 2027 podría cerrarse un contrato adicional. La estrategia comercial, explicó Freyre, evita comprometer toda la producción en acuerdos de muy largo plazo: la idea es combinar contratos de mediano plazo con ventas en el mercado spot y exposición a distintos índices internacionales de precios. Esa flexibilidad, sostuvo, fue una de las razones que inclinó la balanza hacia las plantas flotantes de licuefacción en lugar de una instalación terrestre, que habría exigido atarse a contratos de 15 a 20 años para conseguir financiamiento.
El movimiento ocurre en un contexto en el que la volatilidad geopolítica volvió a poner en primer plano la seguridad del abastecimiento energético y, según Freyre, aumentó el atractivo de la Argentina como proveedor confiable. El mercado global de GNL ronda las 420 millones de toneladas anuales: los 6 millones de Southern Energy representarían apenas un 1,5%, aunque el ejecutivo remarcó que la ecuación cambia si se suman etapas como Argentina LNG —liderado por YPF, con otras 12 millones de toneladas previstas—, un horizonte con el que el país treparía al 5% del mercado mundial. El desafío inmediato, planteó, es transformar los recursos de Vaca Muerta en cargamentos efectivos, una prueba que empezará a saldarse recién en 2027, cuando el primer barco zarpe desde el Golfo San Matías con destino a los mercados internacionales.






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