El Palacio De La Risa es el espacio en el que Juan Bautista Alberdinangus, un apasionado del Derecho pone toda la carne al asador. Esta tercera entrega nos invita a reflexionar sobre El Palacio de La Risa, un lugar que parece correcto y normal, pero que no tiene nada de eso!
___________________________________________________
EL TU-TÚ DEL EMPERADOR
*Por Juan Bautista Alberdinangus.
Falsa alarma
Heme aquí, en esta pequeña aldea patagónica, en la cual, si bien hay emperadores, su palacio no tiene ninguna grandeza y muchos de aquéllos sólo pueden ser comparables con los de la antigua Roma por su nivel de psicopatía ó corrupción.
No. Rebobinemos. Hoy voy a ser más cauto y tranquilo, porque estos últimos días he estado demasiado asombrado y preocupado.
Asombrado, porque la cantidad de visitas a “El Palacio de la Risa” ha sido incesante e increíble, superando inclusive –y por mucho– a los diarios digitales regionales.
Y preocupado, porque me contaron que El Emperador (con mayúsculas) habría sufrido un desmayo y tuvieron que aplicarle una sublingual para volverlo a la vida. Pensé que ello se había debido a nuestra nota anterior. Pero no. Gracias a Dios no. Se debió pura y exclusivamente a que en una cena institucional le habrían dicho que debía pagar la parte proporcional de la comida, cuando él pensaba que era gratarola. Quedó entonces comprobado: el 29% de rata que se encontraría en su ADN lo sería por lo miserable.
Ahhhhh…. Y me olvidaba. También se me criticó la pequeña torta con la que vestí la imagen que sirvió de presentación de aquella columna, que simbolizaba la que su subordinado se negó a llevarle en el aniversario de su cumpleaños. Se me dijo, sobre ello, que la torta era mucho más chica, casi imperceptible, porque el secretario, ahora devenido en abogado con trajes cortados a medida, una máquina de facturar como pocos y capitalista acérrimo, siempre fue bastante ahorrativo (por no decir pijotero) y en aquellas épocas lo era más que nunca, cuidando su dinero como el agua en el desierto.
En fin, parece que eso es algo muy común en el palacio, donde se derrochan los fondos del estado (como se dice ahora, “la nuestra”) pero en la vida privada sus protagonistas miran el precio de los fideos en las góndolas de los mercados chinos.
El tu-tu del emperador.
La bonita columna anterior tuvo mucha repercusión, a tal punto que nos han brindado información de todo tipo que nos permite seguir subsistiendo. Parece que en su camino hacia el trono y en su complicado reinado El Emperador habría dejado muchos heridos y el actuar que le atribuirían sería en realidad recurrente en todas las falsas relaciones que mantiene. Y lo estarían esperando, porque en esta vida no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague.
Así, pudimos finalmente dar con una info que teníamos colgada referida a un auto de alta gama que habría comprado (¿comprado?) en el año 2017 o antes. Una nave de tamaño compacto, de motores de alta respuesta y con niveles soberbios de tecnología.
Lo curioso es que no lo habría puesto a su nombre, sino que lo habría inscripto a nombre de una persona que ninguna relación tendría con el vehículo. Un muchacho muy joven necesitado de trabajo y dinero a quien –a cambio de ese favor de “firmarle algunas cosas”– le habría conseguido “una pega” (como dicen los chilenos) en un organismo casualmente vinculado a los automotores. Pero claro, cuando el muchacho sospechó que lo estarían usando de “testaferro”, se habría quejado ante su majestad pidiéndole que lo sacara de esa situación en la cual no tenía nada que ver. Y la respuesta no se habría hecho esperar. El Emperador no sólo habría presionado para que lo despidieran (lo que lógicamente ocurrió), sino que además lo habría desalojado de un departamento que le habría prestado por el favor realizado, y le habría advertido –bajo amenazas a él y a su familia- que no contara nada del tema. ¿Cosa rara, no?.

El cuento de la buena pipa
Pero no termina aquí esta historia romántica. Porque llama poderosamente la atención, también, que ese vehículo habría sido propiedad de un renombrado futbolista, que casualmente habría tenido problemas legales en esta zona (un divorcio, un tema de alimentos o algo así) y casualmente, también, lo habría sido en esa misma época.
Y, según las malas lenguas, su juicio habría estado justo tramitando en el tribunal donde El Emperador ejercía su reinado. Qué tejido infinito de casualidades, ¿no???
Hoy ese vehículo figuraría inscripto –a partir de diciembre de 2022, para ser más precisos- a nombre de su hija. ¿Un regalo de Navidad? No lo sabemos, pero presumimos que así habría sido, porque sería imposible que la doncella tuviese capacidad financiera y económica para adquirir esa nave descomunal para esta aldea.
Eso sí, nos comentó un pajarito que la joven y el Emperador habrían sido los que siempre habrían usado el tu-tú con tarjetas azules o poderes, y que el inocente muchacho que habría figurado como titular por muchísimo tiempo –y que perdió su trabajo y su hogar y aparentemente se radicó fuera de esta aldea por constantes hostigamientos– ni siquiera habría conocido esa preciosura de automóvil, ya que ninguna vinculación habría tenido con éste, más allá de lo que le habrían hecho firmar.
La historia se repite
Pero hay más. No solo ese bonito autito habría sido transferido a favor de El Emperador por parte del futbolista, sino que éste también le habría vendido (¿vendido?) una importante y lujosa camioneta tiempo después.

Ahora, lo sorprendente no es que la historia se haya repetido (al fin de cuentas, ¿quién no compró varios vehículos a un misma persona?), sino que lo asombroso de todo esto es que concomitantemente o después de esa transferencia, El Emperador habría intervenido en una reapertura de aquél juicio de familia que tuvo el futbolista (algo así como una modificación de una cuota de alimentos) y casualmente (una vez más) habría fallado a favor del genio de la pelota, dejando sin efecto una sentencia que según los entendidos era impecable en todo sentido.
¿Podía intervenir El Emperador en ese juicio? No soy ducho en derecho, así que no puedo decirlo. Tampoco sé si lo que me contaron es real. Pero sí sé, porque las ví, que hay muchas fotos de El Emperador compartiendo cenas o asados familiares con el futbolista ganador del juicio. Siempre fiesta y carnaval.
¿Anonadado?
¿Está anonadado? ¡Nada puede sorprender en el Palacio de la Risa! No se olvide –como siempre me dice un amigo- que no estamos en un supermercado, es decir, en una zona de transición lúcida, un espacio donde las reglas son simples, visibles y se cumplen. No. En el supermercado todo tiene nombre, peso, precio y vencimiento. En el Palacio de la Risa, en cambio, el yogur no es yogur; el aceite no vale lo que dice, y si hay una promoción, ésta no tiene fecha de inicio ni de cierre. El doble discurso, las traiciones, los acomodos, el manejo espurio del poder y los negocios son moneda corriente, así que no se queje ni se sulfate. El reino es así y hay que aceptarlo.
PD: Los muchachos de chubut.org están como pulpos hiperquinéticos clasificando toda la documentación que recolectaron… parece que cada vez más gente les aporta datos… Si Ud. gusta, también puede colaborar enviando información (anonimato garantizado!).
Hasta la próxima!!!! (si todavía estamos)
No se olvide de seguirnos en nuestra nueva página de Facebook:




Deja una respuesta