La policía María José San Martín (25) fue rescatada con vida tras cinco días perdida en la hostil zona del lago Colhué Huapi, en Sarmiento, Chubut. Su supervivencia, en un terreno agreste y con clima adverso, se atribuye a su entrenamiento y a medidas extremas, como beber su propia orina y alimentarse con manteca de cacao.
El operativo de búsqueda, uno de los más intensos en la región recientemente, movilizó a fuerzas de seguridad, organismos estatales y cientos de vecinos voluntarios. El hallazgo este miércoles puso fin a una angustiosa espera y devolvió la esperanza a su familia y a la comunidad de Comodoro Rivadavia.
Un Operativo que Creció con la Solidaridad Patagónica
Tras perderse el contacto con la joven el pasado viernes, el rastrillaje se activó de inmediato. Con el paso de las horas sin novedades, la búsqueda se amplificó. Patrullajes a pie, en vehículos, a caballo y con cuatriciclos recorrieron los extensos y arenosos caminos cercanos al lago, una zona de difícil acceso y vastos terrenos despoblados.
La solidaridad fue el motor. Vecinos aportaron herramientas, vehículos y su propio esfuerzo, sumándose a las fuerzas en extensas jornadas bajo el sol y el viento. El trabajo coordinado y la masiva difusión del caso fueron clave para mantener viva la esperanza y ampliar el radio de acción hasta dar con su paradero.
«No Hizo los Cursos al Pedo»: La Fortaleza y las Medidas de Supervivencia
Encontraron a María José consciente pero débil y deshidratada. Un familiar, visiblemente emocionado, destacó su fortaleza y el crucial papel de su preparación policial. «No hizo los cursos al pedo, aprendió muy bien. Eso también la ayudó a resistir», afirmó.
Reveló que, para sobrevivir durante los cinco días, la joven recurrió a técnicas extremas aprendidas en su entrenamiento, incluyendo la ingesta de su propia orina para combatir la deshidratación y el consumo de manteca de cacao que llevaba consigo. Estas decisiones críticas fueron vitales para mantener sus funciones básicas hasta el rescate.
Alivio, Agradecimiento y un Mensaje de Esperanza
La joven se encuentra estable, bajo observación médica en un hospital local, acompañada por su aliviada familia. El familiar extendió un profundo agradecimiento a todos los involucrados en la búsqueda: «Gente que no tenía ninguna obligación de estar ahí, caminando, quemándose al sol… por una persona que no conocían».
Su testimonio también fue un mensaje de esperanza para otras familias que atraviesan la desaparición de un ser querido, mencionando específicamente a Juana Morales y Pedro Kreder, aún desaparecidos en Comodoro Rivadavia. La historia de supervivencia de María José no solo es un testimonio de fortaleza humana, sino también un poderoso recordatorio del valor de la comunidad y la solidaridad patagónica en momentos de crisis.




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